La influencia de los curadores en la estrategia de contenido

Ser “content curator” no es igual a “tener buen gusto”. Ésta es la opinión de algunos cuando argumentan en contra de la curación de contenidos o desprecian su función. Partiendo de esta premisa y admitiéndola como buena valiéndonos del refranero: “Nunca llueve a gusto de todos” y el famoso “para gustos se hicieron los colores”; considero que, le guste lo que le guste al curador, su trabajo es imprescindible.

El término curador tiene su origen en la Antigua Roma

Remitiéndonos al uso de la palabra “curador”, dejamos atrás a la antigua Roma y a los clérigos cristianos ingleses que se encargaban de “curar” el espíritu de los prisioneros, y llegamos al siglo XVII, cuando se empieza a utilizar este término para referirse a la persona que custodiaba museos, galerías de arte o bibliotecas, cuidando sus colecciones. Como dice Erin Kissane en su libro “The elements of content strategy“, esta función de los curadores del siglo XVII llega a los corazones de los content strategist, ya que al igual que aquellos, el content strategist debe planear el orden de las nuevas adquisiciones, catalogar y realizar un mantenimiento práctico del contenido, además de proteger la esencia y veracidad de cada artículo y mantenerlo a salvo de la degradación progresiva de su calidad y tono.

Profundizando un poco más, uno se da cuenta de que el content strategist no sólo se parece metafóricamente a un curador de colecciones artísticas del siglo XVII o al director de un museo de la actualidad, sino que…

 

Ese director del museo es al museo, lo que el content strategist debería ser a su website:

- Debería conocer el contexto en el que el contenido es creado (flujo de trabajo, objetivos de negocio,…) y en el que es leído y utilizado por el usuario (las necesidades del usuario en ese momento -es un contenido para leer tranquilamente, es un contenido que el usuario necesita rápidamente cuando está buscándolo en su móvil, es información de contacto, etc.-, canales de distribución del contenido,…).

- Debería ofrecer y tratar de asegurar la experiencia que el usuario desea. Esta comparativa del museo y el contenido online me parece muy interesante, ya que si pensáramos más en ello, otro gallo cantaría… ¡Atentos!

Cuando uno va a un museo, por lo general, le gusta que haya cierto silencio, que las obras estén iluminadas correctamente, que no haya obstáculos a su paso, que pueda leer bien los títulos y referencias de cada obra y saber a qué obra pertenecen esas referencias y no le importa que le ofrezcan audioguías antes de entrar a la exposición y que haya una tienda al final, con sus atractivos pósters, libros, bolígrafos, bolsos de tela, etc.

¿Y que no le suele gustar a la persona que va a un museo? Que esté repleto de gente y tenga que ver cada obra siguiendo la cola, ralentizando así su experiencia; que esa multitud comente las obras u otras cuestiones, impidiéndole concentrarse; que las obras estén tras un cristal y mucha gente se agolpe frente a ellas, imposibilitando llegar a verlas; que, en el supuesto de que estuviéramos en un museo muy raro y muy loco, hubiera gente repartiendo flyers de las próximas exposiciones (diciéndote que con la entrada tienes una consumición), compradores de oro o mostradores que te indicaran que o te registras con tu mail y tus datos personales, o no podrás acceder a la segunda parte de la exposición (que es donde está lo bueno, bueno…).

 

Ahora volvamos a la estrategia de contenido, recapitulemos lo que no les gusta a los visitantes de los museos y pensemos en nuestros pacientes usuarios, luego respiremos profundamente y repasemos nuestro museo de la locura: La lentitud de carga del site, los pop-ups que hemos decidido incluir, el precioso adserver que tiene un banner que suena como un teléfono antiguo y las ofertas o titulares interesantes que anunciamos en las redes sociales para que cuando el usuario vaya a verlo a nuestro site, ¡ZAS!, se encuentre eso de “rellene su ID y contraseña”. ¿No tiene? Pues puede completar estos campos obligatorios, ya si eso le mandamos un mail y cuando confirme que le ha llegado, entonces accederá al contenido para darse cuenta de que… ¡No le interesa en absoluto!

Un ejemplo que me viene a la cabeza sobre esto y que comprueba lo que aún queda por depurar en estrategia de contenido: Oferta laboral que ves anunciada en un grupo de Facebook, haces click, lees la oferta completa y pinchas en “Inscribirme en esta oferta”. Antes de nada hay que añadir que la oferta pertenece a uno de los casi infinitos sitios de búsqueda de empleo. Como no podía ser de otra manera, no estás registrado, te registras, mail de confirmación, confirmas y… ¡Rellena tu formación, experiencia y miles de cosas, sólo te llevará un montón de tiempo! Te tiras al suelo, haces varias respiraciones de ésas que aprendiste en yoga y te preguntas: ¿Por qué no permiten todas las páginas de empleo subir un pdf o enlazar a Linkedin? Entiendo, Linkedin es competencia o les gustaría que lo fuese, pues… ¡¡¿¿Por qué no permiten todas esas páginas de empleo subir un pdf??!! No sé si esto os pasa, pero yo justo ahí, justo cuando me piden que rellene tooooodo eso y después de las respiraciones y tal, pienso: “¿Cuánto me interesa este trabajo? Lo mismo esto no es para mí…”.

 

@chatunga

Imagen | Stuck in Customs

 

Fuentes:

The elements of content strategy de Erin Kissane.

Curation nation del blog de Brain Traffic.

The Bias of the World Curating after Szeemann & Hopps de David Levi Strauss en Art Lies.



Marta Chamorro

Soy Responsable de Comunicación y Marketing en Cool Tabs y Blogger en @apiscookies (donde escribo sobre SEO y estrategia de contenidos) y en algún que otro blog más (Mi Maleta, Crucigramas y Café,...). Me gustan y horrorizan un montón de cosas, algo que podrás comprobar en cualquiera de mis posts o si me sigues en twitter, donde actualizo bajo el nombre de @chatunga.

9 comentarios en “La influencia de los curadores en la estrategia de contenido

  1. Jajajaja, no sabes como te entiendo… Personalmente pienso que el diseño y que resulte bonita a la vista no está reñido con que la página sea sencilla y fácil de seguir, además odio los pop-ups y los banners animados no me molestan mientras sean silenciosos… Las páginas con música, aún la de yoga relajante, me pone de los nervios :D

    • Gracias Yliria por tu comentario y me alegro de que me entiendas. Creo que es un mal común evitable. ¡No a los ruiditos! ;)

  2. Aquello del content curator me recuerda también al clásico corrector o jefe de sección de un medio. Cuanto más leo sobre marketing de contenidos más me recuerda a la dinámica que durante décadas se ha llevado a cabo en las redacciones (la editorialización de contenidos, la búsqueda de historias que conecten con el lector, el triángulo de relevancia de contenido…) ¿No consideras que el marketing está usando inconscientemente o intencionadamente parte de las dinámicas del periodismo?

    • Paola, gracias por tu comentario :) La verdad es que sí, creo que el marketing utiliza prácticas periodísticas clásicas, desde la pirámide invertida hasta pensar en el lector cuando escribimos un mensaje. También es verdad que tanto el periodismo como el marketing tienen que transmitir un mensaje que llegue al posible usuario de esa información y, por tanto, tienen que atraer, por lo que es normal que tengan una base común. La diferencia está en el soporte y en el tipo de mensaje (informativo o publicitario), pero ambos parten de comunicar, así que la rueda ya estaba inventada en este sector, ahora sólo hay que atar los cabos de cómo hacer un marketing de contenidos online de la mejor manera posible ;)

  3. Hola Marta
    Nunca había pensado en la figura del director de museo aplicado a una web… Buen símil.

    Alberto

  4. Justamente ayer me pasó eso. Me tiré más de media hora para rellenar todos los pasos de un formulario, haciendo copia pega de mi CV. Cuando pensé que ya estaba, me piden más papeles, títulos, las notas de la carrera (¡las notas! A estas alturas…) y recomendaciones… El caso es que no era un portal de empleo sino una página corporativa por lo que LinkedIn no debería ser visto como competencia.
    Al final en ello estamos pero solo, porque tras valoración, me interesa mucho lo que puede salir de ahí. Si sale….
    ¡Gracias por el post!

    • Tony, gracias a ti por el comentario. Se me olvidaba que también las páginas corporativas de muchas empresas tienen su propia base de datos y efectivamente te piden que rellenes una vez más todos los detalles sobre tu carrera profesional. ¡Me alucina que te pidieran las notas de la carrera! jajajaja En cualquier caso, que tengas mucha suerte y espero que te haya merecido la pena el tiempo invertido ;)

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