Y el espíritu de la web 2.0 poseyó la comunicación tradicional

Ya me gustaría a mí. Verán, es muy frecuente que los periodistas se quejen de que las agencias les envían notas de prensa o convocatorias de forma indiscriminada, sin pararse a pensar si de verdad tienen interés, sin saber a quién le puede resultar relevante esa información dentro de la redacción, sin depurar los contactos.

Se quejan con razón.

Y lo digo con conocimiento de causa porque yo misma recibo muchas notas de prensa que me envía mi propia competencia. No crean que me las mandan porque soy bloguera, no, porque ya me las enviaban hace 10 años. Tampoco me las envían porque crean que soy periodista, que va. Me las envían porque algunas agencias tienen sus bases de datos bastante descuidadas.

En primer lugar, se suele dejar su elaboración o actualización en manos de becarios a los que nadie les explica la importancia de tener un listado de periodistas en condiciones. Nadie les informa de que ese listado forma parte del know-how de la agencia y que es un documento vivo, que cambia cada día, que hay que cuidar y actualizar primorosamente y con la máxima atención para que la comunicación de nuestros clientes sea eficaz y rentable.

No, a los becarios les encarga un trabajo tedioso, interminable, cuya relevancia no entienden porque nadie se lo ha contado. Peor aún, nadie les explica que la importancia de conocer a los periodistas y cultivar esas relaciones va mucho más allá del listado. Esas relaciones van a constituir la base de su profesión y su calidad y extensión, entre otros muchos factores,  les definirá como buenos o malos profesionales.

Por otra parte, en las agencias grandes son demasiadas las manos que toquetean el listado, que eliminan o añaden contactos sin especificar a qué se dedica exactamente cada uno de ellos o sin tener en cuenta si el contacto eliminado es importante y necesario para otro compañero.

Antes, cuando un competidor me enviaba una nota de prensa de alguno de sus clientes, yo tenía la delicadeza de llamarle y pedirle que me eliminara del listado. Muchos ni me daban las gracias, la mayoría jamás me sacó del listado. Ahora ya paso y, si veo que el cliente puede ser interesante, voy a por él.

Verán, en el entorno 2.0 todos tenemos muy claro que hay que conocer al cliente, escucharle, entablar conversación con él. Así podremos ajustar nuestra oferta a sus necesidades y deseos. ¿Y por qué algunos no aplican esos mismos conceptos al listado de periodistas, a ver qué tal les va? Habría muchos menos periodistas y blogueros cabreados. Y aquí abro un inciso para  recalcar lo de los blogueros porque las agencias hemos cometido con ellos muchos errores de bulto. El primero, tratarles como periodistas. Ahora nos tenemos que enmendar.

Hombre, seamos justos, esto no pasa en todas las agencias. En realidad, las que lo hacen son siempre las mismas. La mayoría son serias, cuidan sus listados de medios como oro en paño, conocen bien a los periodistas y saben a quién, exactamente, deben mandar la información. Lo que no quita que de vez en cuando puedan tener un error en el listado. Eso nos pasa a todos, lo que nos diferencia es cuánto tardamos en subsanarlo.

Pero, cuidado, esto no afecta sólo a la base de datos de periodistas, también lo padecen los potenciales clientes del plan de new business. Déjenme que les cuente una anécdota. Una vez trabajé en una agencia que en su base de potenciales clientes tenía como contactos a los consejeros delegados y presidentes de lo que llamamos Gran Cuenta, que son, como es bien sabido, quienes deciden la contratación de la agencia ¿no?

Lógicamente, no lograron cerrar ni una reunión. Así que a los responsables de ese brillante plan de nuevos negocios se les ocurrió asistir como visitantes a la primera feria que hubiera en IFEMA a repartir tarjetas. Yo me los imaginaba acechando agazapados detrás de los stands, como depredadores en la sabana, hasta que pasaba por allí el equivalente en los negocios a una gacela desvalida, para caer sobre ella a traición y cascarle una tarjeta.

Todo muy razonable y muy bien pensado.

Pues así son las cosas. El caso es que periodistas, blogueros y agencias estamos, como bien dice mi colega Carlos Molina, condenados a entendernos. Nuestros caminos siempre terminarán cruzándose, máxime cuando las fronteras entre nuestras respectivas profesiones son cada día más tenues y difusas. Apliquemos los conceptos del entorno 2.0 a la comunicación tradicional, conozcamos a nuestros interlocutores, escuchemos lo que tienen que decir, conversemos con ellos y démosle a cada uno la información y/o convocatoria que precisan.

@CFigueiras

 

Imagen de Dano

 

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2 comentarios en “Y el espíritu de la web 2.0 poseyó la comunicación tradicional

  1. ¡Qué buena reflexión! Muchas agencias han muerto los últimos años, o morirán en breve, precisamente por eso, por no haber interiorizado que lo del 2.0 no es cosa del futuro y que está para quedarse.

    Me ha gustado especialmente el inciso sobre los blogueros. No son periodistas (los que no lo son, vamos a ver) pero parece que, hasta hace nada, nadie se había dado cuenta.

    • Gracias por tu comentario, Pérez.

      Sí, no hay vuelta atrás. La web 2.0 cambiará, evolucionará, veremos caer gigantes y crecer pequeños brotes pero no hay marcha atrás. El 2.0 está aquí para quedarse, así que sólo nos queda evolucionar o morir.

      Lo de los blogueros… Esperemos que sí tenga marcha atrás y seamos capaces, unos y otros de reconducir nuestras relaciones. Me consta que algunas buenas agencias ya lo están haciendo así.

      Un abrazo,

      Carmen

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