Vendehumos vs comprafollowers: una batalla patética
Segunda entrega de obviedades para este insigne blog (prometo que la última). Es lo que tiene ser consultor, un “vendehumos”, un sabiondillo. En mi defensá diré que alguien tiene que expresar la obviedad. Porque si algo tiene lo obvio es que es evidente y lógico. Pero sobre todo, popular y generalizado. El público lo acepta con naturalidad porque se siente identificado y seguro (no nos engañemos, leemos mayormente para reafirmarnos en nuestras ideas). Por lo tanto, siguiendo la lógica marketiniana de suplir deseos del consumidor, lo obvio vende. Si no que se lo pregunten a una prestigiosa revista estadounidense que, a través de un artículo de sensacionalista titular, ha tratado de despertar la polémica dividiendo a la audiencia entre enérgicos detractores y satisfechos defensores de la idea de que el marketing tradicional ha muerto.
Marketing is dead. El marketing parece estar bajo amenaza de muerte. Hace tiempo ya que cayó en desgracia y las más poderosas e influyentes personalidades le han puesto precio a su cabeza. Peligrosos sicarios buscan ejecutar la orden y cobrar la millonaria recompensa.
Sin ponerse tan apocalíptico, estoy de acuerdo con la base del artículo de Harvard Business Review: las formas tradicionales de hacer marketing, entendido desde el sentido reducido como comunicación pero también las demás variables del mix, están quedando cada vez más obsoletas. Lo compro, es tan obvio que nadie se atrevería a rebatirlo. Lo que no puedo digerir es que a través de esta idea nos obliguen a aceptar que los profesionales del marketing se hayan quedado obsoletos. Para convencernos destacan los achaques y vicios de un sector en plena decadencia, como pretender vivir de ofrecer visiones generales y ambigüedades. Según los adeptos de la tesis, esa clase de vendedores de elixires mágicos debe dejar paso a otro tipo de profesionales, más ajustados a la realidad, centrados en solucionar problemas del día a día y cobrar sólo por lo tangible. Tal y como ocurre con las tecnologías viejunas, debemos quedar relegados al trastero polvoriento y dar paso al último grito de turno. Puede que como ellas, en veinte años nos convirtamos en entrañables objetos vintage.
Efectivamente, el marketing debe ser aniquilado, destruido e incinerado para que de sus cenizas surja algo completamente nuevo: el marketing. El mismo marketing de siempre, que no es otra cosa que sentido común. Siempre ha habido marcas que lo han sabido hacer bien, así como consultores que han tenido visión para guiarlas por el camino del éxito, adaptándolas a las circunstancias concretas de un mundo cambiante. Hoy las tecnologías son distintas, pero potencian actitudes y habilidades que son tan viejas como el propio ser humano.
El viejo profesional del marketing es tan necesario como siempre. El buen profesional, no el “vendehumos” que se queda en lo superficial y lo obvio, sino el que aporta una visión certera del mercado y respuestas útiles para las marcas. Ideas en lugar de ocurrencias. Sim embargo, también es necesaria una nueva generación gestada en lo digital, con un conocimiento impecable de las herramientas tecnológicas que existen y una mente abierta e innovadora, capaz de aportar soluciones tácticas mucho más allá del sota-caballo-rey. Un buen profesional de nueva estirpe, no un mero “comprafollowers”.
La dicotomía entre nuevo y viejo marketing es completamente falsa, tan falsa como la separación entre estrategia y táctica. Los estrategas jamás debieron quedarse en las nubes, ya que su papel no se limita a generar conceptos grandilocuentes y lanzarlos para que “otros” los desarrollen a través de acciones y puntos de relación. Su responsabilidad también es (sigue siendo, porque siempre lo ha sido) decidir qué aproximación táctica resulta la más adecuada para cumplir cada objetivo, en contextos concretos ante públicos (consumidores, usuarios, ciudadanos…) específicos. Del mismo modo se equivocan aquellos que les piden permanecer con la cabeza gacha, mirando al suelo y controlando cada paso. Un buen profesional de la estrategia debe tener tiempo para dejar de caminar, levantar la vista y comprobar que se está siguiendo el rumbo adecuado.
Una conclusión obvia por lo tanto: el marketing no debe ser ni digital ni tradicional, ha de saber moverse cómodamente en ambos mundos, o más bien en el mundo post-digital que estamos construyendo. Es obvio, pero alguien tiene que seguir repitiéndolo, porque parece que nos lo quieren hacer olvidar.
Fotografía: Mad Men / AMC
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Tenía un “Maestro” que decía:
Si lo que vas a decir su contrario no tiene sentido, estás vendiendo humo…
Buen artículo.
Gracias Rafa.
Yo he tenido bastantes maestros y alguno de ellos muy vendehumos, pero al final siempre se les termina calando. De todos se aprende algo; de los malos, cómo no actuar para ser un buen profesional.
aaaaayyy, Asier qué gran razón. Bueno. Todo el mundo parece que tiene esas recetas escritas, que si ha muerto no-sé-qué, que si ha nacido no-sé-qué-tampoco o las famosas “10 reglas para-no-sé-qué”.
Y sin embargo nos hemos olvidado de pensar en que el marketing (o como queramos llamarlo) sirve para aportar soluciones que aporten algo, que sirvan para algo positivo y que conecten mejor las marcas con las personas.
Hace ya un tiempo que escribí algo relacionado con lo del Marketing: http://www.equiliqua.net/2011/09/28/%C2%A1ya-vale-defendamos-el-nuevo-marketing/ Simplemente me reafirmo en pensar aquello que aunque los tiempos estén cambiando la base sobre la que hemos de funcionar no, como bien dices, sentido común que haga funcionar las cosas. ¿Fácil? Pues no. El sentido común es el menos común de los sentidos.
A veces lo obvio deja de serlo precisamente porque no lo expresamos como tal. Espero que ahora tras haberlo explicado una vez más, podamos seguir caminando.
“estoy harto de oir eso de “eso es cosa del marketing”, “cosas del marketing”, “es sólo marketing”
“Vamos a ver. Cuando decimos eso es que, entiendo, se referirá a que son cosas del marketing…DEL MALO. Digo yo. ”
Has resumido mi post en tres frases y me has dejado en ridículo Juanjo jajajaja
Efectivamente, es un debate esteril, se debería tratar de rechazar algo por su calidad, no por la etiqueta que le ponen, y ensalzar aquello que se hace bien aunque esté “muy visto” y no sea innovador. Puede que la responsabilidad sea de los profesionales del marketing que no sabemos utilizarlo para vendernos mejor.
(por cierto, Juanjo fue uno de mis primeros y más importantes maestros, pero él fue de los buenos, nada de vender humo)
Curiosamente los de marketing son/somos los que peor marketing hacen/hacemos. Así que tenemos que aprender primero a aportar valor a los demás y después aportar valor al valor que hemos aportado, en el sector mismo y en nosotros mismos. Así que comencemos por ello. Primero, el sentido común como pivote de nuestras actuaciones y después pensar siempre en aportar soluciones.
(me has sonrojado. Uno se siente más que orgulloso cuando lee estas cosas de verdaderos compañeros más que de pupilos. Gracias y un honor
)