Hablemos de impagos

En el sector de comunicación y relaciones públicas el tema de los impagos ha sido siempre un problema endémico. Tanto, que no creo que exista ni una sola agencia a la que no le hayan dejado al menos un pufo en su vida.

Con la eclosión de la web 2.0 que, por cierto, coincide con la mayor crisis económica de la historia desde el Crack del 29, vamos a peor. Y es que, si a la existencia de los profesionales del pufo (que son legión), les unimos la crisis económica, la falta de crédito por parte de los bancos y la maligna creencia de que las redes sociales son gratuitas, los impagos masivos están servidos.

En el caso de mi propia agencia, tengo que reconocer que he tenido una suerte inmensa porque casi siempre he conseguido solucionar los impagos con mano izquierda y negociando. Desde 2003 sólo he tenido que llegar al juzgado una vez con unos desaprensivos que hasta tuvieron la jeta de enviar un burofax a la agencia para decir que no nos iban a pagar. A juicio directamente, claro.

El problema es que en este país la justicia es leeeenta y solucionar un tema así supone, fácilmente, dos años. Y no crean que lo recuperan todo, no, porque al desgaste emocional que produce el tema, hay que añadirle los gastos del procurador y del abogado. Y que no les caigan las costas, que si les caen, no van a saber ni para qué han reclamado. A veces, no es que la justicia sea ciega, es que no hay justicia.

Tradicionalmente, las agencias hemos financiado a los clientes. Nosotros adelantamos los pagos a los proveedores y cargamos al cliente una comisión del 15%. Me consta que algunas agencias han dejado de hacerlo. Es una postura lógica, si los bancos no dan crédito ¿cómo vamos a hacerlo nosotros? Imposible.

En realidad, para esto está Crédito y Caución, que asegura tu negocio frente al riesgo de impago. También es posible consultar los ficheros de morosos, tipo Asnef-Equifax, para ver si el cliente en cuestión figura en alguno de ellos y comprobar su solvencia.

El problema es que los impagos no dejan de producirse así que yo manejo varias alternativas para evitarlos o, al menos, minimizar los daños. Las enumero aquí por si sirven para ayudar a alguien:

  • No admitir ningún cliente que “huela” a impago en tres meses. No caigan en la trampa de pensar: “Bueno, pero llevo tres meses facturados”. Sí, y no los van a cobrar porque les pagan a 90 días y, además, tienen que pagar el IVA por adelantado. Y los tres primeros meses son los de mayor trabajo, así que se lo llevan calentito y gratis.
  • No permitir que se acumulen más de dos meses de impagos. Cuanto antes se corte la sangría, mejor.
  • Pedir siempre una provisión de fondos. Al menos lo suficientemente elevada para poder pagar a los proveedores sin comprometer sus fondos. Si hace falta, ya lucharán por sus honorarios pero, al menos, que no les quede ahí un agujero negro que se les coma la agencia.
  • No financiar clientes nuevos sin comprobar su solvencia. O, al menos, no financiar cantidades elevadas.
  • Negociar con el cliente para ver cómo, cuándo y de qué manera puede pagar. Oigan, un poco de mano izquierda no está mal, que todos podemos tener una mala racha financiera y se agradece la flexibilidad.
  • Utilizar medidas de presión “ligeras”. Algo así como: “Si te parece, dejamos de trabajar y cuando nos pagues lo que nos debes, retomamos el trabajo”. Ayer, una colega en esta tesitura me contaba que ha eliminado al cliente como administrador de su propia página de Facebook y estaba pensando qué hacer con Twitter, si cambiar la contraseña de acceso o cargarse la cuenta directamente.
  • Utilizar artillería pesada. Cuando ya no queda otra, pasamos a la vía judicial.

Obviamente, las dos últimas medidas suponen la pérdida instantánea del cliente pero ¿para qué quiero un cliente que no me paga? Lo que yo quiero es cobrar, que para eso trabajo.

Esta colega que mencionaba en el penúltimo punto preguntaba si podía tener alguna implicación legal negarles a los clientes el acceso a sus propias redes sociales hasta que se solucionara el tema del pago. Hombre, pues no lo sé, supongo que podrían reclamar judicialmente pero ella también puede hacer lo mismo con su impago ¿no?

En todo caso, yo creo que es preferible salir de todas partes como una señora. Lo primero es prevenir, lo segundo intentar negociar y, si hay que llegar al juzgado, que seas tú quien denuncie y no que te denuncien a ti. Al fin y al cabo, vendemos imagen y la nuestra es impagable.

CFigueiras

Imagen de David Lacarta

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6 comentarios en “Hablemos de impagos

  1. Soy esa persona de la que habla Carmen y hoy he cambiado las contraseñas de Twitter ya que a día 12 no he cobrado. La marca paga a mi cliente y ellos a mí no. Les he dado hasta el Lunes a media mañana para tener el dinero en mi cuenta. Si no es así, iré a hablar con el cliente que paga religiosamente y no tiene ni idea de lo que está pasando. Obviamente no pienso hacer nada con las cuentas y voy a seguir trabajando con normalidad hasta el Lunes a media mañana que vea si he cobrado o no.

    Carmen habla de quedar como un señor@… Yo considero que lo soy pero amig@s, yo trabajo por dinero. Para hacer las cosas según la ley española tengo que seguir trabajando 3 meses sin cobrar y luego ya poner una denuncia. Quizás me lo plantee de aquí al Lunes porque sé que mi cliente no me va a echar para no pagarme.

    No pongo mi nombre no por vergüenza ni mucho menos. Voy con la cabeza bien alta con esto que está pasando, más bien lo hago para no perjudicar ni al intermediario ni a su cliente. Una cosa es que yo quiera cobrar y otra muy diferente que les quiera trolear.

    Por el momento (nunca digo de este agua no beberé) no voy a trolear ni nada. En todo caso mantendré inmovilizadas las cuentas pero no quiero perjudicar a nadie, sólo quiero que me paguen lo que ya he trabajado, ni más, ni menos.

    • Aries, estoy contigo 100%. Yo le “secuestré” trabajo a un cliente hasta que pagó lo que debía. Se trataba de una sesión de fotos y de documentación que necesitaban urgentemente para un evento con sus clientes y no se lo pasamos hasta que no cobramos las facturas pendientes. Nos debían dos meses y no era la primera vez que se retrasaban.

      A mí me parece correctísimo lo que estás haciendo. Tienes derecho a cobrar por tu trabajo, a reclamar tus derechos y, si llega el caso, a ponerle la cara colorada al moroso. Si el lunes no has cobrado, adelante, defiéndete. Oye, que una cosa en un cliente que está en dificultades y otra un sinvergüenza que pasa de pagar. Con lo primero se puede ser flexible, con lo segundo, ni hablar.

      Y no te quepa duda de que te estás comportando como un señor@. Los morosos son ellos, la víctima eres tú.

      Te deseo mucha suerte y que todo se resuelva el lunes sin problemas.

      Un abrazo,

      Carmen

      • El primer prejuicio sería no cobrar por tu trabajo, Iván.

        Desgraciadamente, no todo el mundo puede permitirse absorber los impagos por el qué dirán, ni por evitarse problemas en el futuro. El impago es un problema en el presente y no resolverlo puede significar tener que despedir gente.

        Que no se nos olvide que las nóminas de los empleados, entre otros muchos costes fijos y variables de la agencia, dependen de que el cliente pague. Y detrás de los empleados hay familias, niños, hipotecas…

        Cuando tienes un negocio, asumes muchas responsabilidades. Por ejemplo, si eres autónomo respondes de tus deudas con todos tus bienes presentes y futuros. ¿Dejarías a tu familia sin casa por culpa de un profesional del pufo?, ¿permitirías que tu futuro quedase supeditado al pago de una deuda provocada por ese mismo profesional del pufo?

        No, Iván, no. Hay que intentar cobrar siempre, primero por uno mismo (que ya es bastante) y luego por tus empleados y por todo lo que tienen detrás. Si eso te perjudica en el futuro, ya lo resolverás, la cuestión es que tengas ese futuro.

        Un abrazo,

        Carmen

    • Creo que si has echado de administrador a tu cliente de su propia página de Facebook ya no quedas como lo que dices ser, una señora.

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