El día que llegué a los 2.000 followers y fui #GurúPorUnDía
Escrito por Eduardo Pradanos el 10 de July de 2012 | 3:00 pm · 44 Comentarios
Ayer llegué a los 2.000 seguidores en Twitter. Llevaba mucho tiempo esperando ese día. Desde el momento en el que creé mi cuenta en Twitter, vamos. Y estaba ahí. Me iba a convertir en lo máximo: un gurú del Social Media.
Entre el calor y los nervios, lo cierto es que no dormí nada bien la noche anterior y a las siete de la mañana ya estaba en pie. Me puse mis calzoncillos de la suerte, me eché colonia de la cara, cargué a tope mi iPhone 4S… y me senté a esperar. Para alcanzarlos tuiteé una cita de coaching, normalmente calo hondo con esas cosas y la gente me retuitea mucho porque se creen que soy súper profundo.
Y así fue. 1.997, 1.998, 1.999… y 2.000. Por fin. “Uf, qué alivio”, pensé. Pero no pasó nada. Todo seguía igual. “Tal vez es que no hace efecto hasta pasadas unas horas”, seguí pensando. Entonces razoné y decidí que lo mejor era saborear ese momento, así que me tumbé en el sofá del salón, cerré los ojos y comencé a recordar. “Esto es lo más parecido a eso que llaman ver la luz”, quise creer en mis adentros. Respiré hondo. Una vez. Otra. Y a mi cabeza se vinieron esos momentos en los que retuiteaba a los que consideraba importantes sin ni siquiera leerme lo que enlazaban. “Ahora harán eso conmigo”, pensé, “pero seguro que lo mío se lo leen”, sonreí, satisfecho.
“Joder, es que son 2.000 followers, que no es ninguna tontería”, proseguí, a lo mío, “¡seguro que en mi comunidad de vecinos no hay nadie con tantos!”.
Y es que estaba a punto de transformarme en un influencer. No una persona influyente o con influencia, no. Un influeeeeeeencer (pronunciado arrastrando la “e” y con voz de Carmen Lomana). ”Soy #lomásdelomás”, pensé. Y es que había llegado un punto tal de armonía ‘socialmediática’ en mi espíritu que ya hasta pensaba en hashtags. Como cuando sabes muy bien un idioma y piensas en él. Tremendo.
“Ahora pueden mencionarme y si no me da la gana no les contesto y menos si no son CEO de una empresa“, me dije, “y como se pongan un poco tontos les mando una ‘mention’ en público diciendo que no me gusta su servicio”. Pero todo esto eran pequeñas auto-distracciones en mi mente porque el caso es que seguía sin pasar nada. Y yo no podía quedarme quieto.
Entré en LinkedIn y me suscribí a todos los grupos de emprendedores que encontré. “Se van a enterar éstos de quién corta el bakalao (el ‘techno’, vamos) aquí”, dije, mientras copiaba y pegaba citas de Steve Jobs en todos. “El que no recomiende esto no sabe de modelos de negocio en internet”, sonreía. Había determinados momentos que me daba incluso miedo a mí mismo. Si hubiera tenido un gato cerca, lo habría acariciado y habría reído como uno de los malos en las pelis mientras me brillaba el ojo. Rollo José Luis Moreno pero sin Macario.
Bueno, pues ayer fui #GurúPorUnDía. Y no pasó casi nada.
Ahora, desde la perspectiva que me da la distancia, pienso que la verdad es que me esperaba más de ser gurú. Pasaron cosas pero me defraudó un poco. No voy a negar que no notara que ayer la gente me miraba distinto, como diciendo “¡qué cabroncete, si encima tiene un coche bueno y una novia rubia no se le ocurrirá pedir más a la vida…!”. Pero es porque tengo buen ojo y soy bastante observador. Es tan sutil que, si no estás atento, casi ni lo percibes.
También noté que medía tres o cuatro centímetros más. Y me sorprendió bastante lo que me dijo el panadero:
- ¿Qué te pasa en el pecho, Eduardo?
- A mí nada, ¿por?
- Vas hinchado, como embrutecido. ¿Estás bien?
“Tú calla la boca, mediocre”, pensé, “que seguro que no tienes ni Flickr”. El tipo sabía de sobra que yo era un gurú pero me venía con eufemismos. No colaba. Era #GurúPorUnDía y eso significaba que me las sabía todas.
Hoy me he despertado con esos 2.000 seguidores. Y sigo siendo el mismo que la semana pasada. Tal vez el efecto #GurúPorUnDía solamente dure unas horas. Mejor. Porque creo que empezaba a pensar (y, lo que es peor, a decir en voz alta) más bobadas que de costumbre.
Dedicado a todos esos gurús de pega. Vosotros también decís bobadas. Algunos, muchas. Y otros, cuantos más fooooooooollowers tenéis, parece que más todavía. Bajad del iCloud. Digo de la nube.
Del mismo autor pero en otra etapa -ni mejor ni peor- de su vida: “No me llames Community Manager“.
Y de incluso otra etapa más… no sabría cómo definirla… diferente, quizá: “¿Qué cojones hace un Community Manager?”
Escrito por @EduardoPradanos, librepensador social. Ahora dice que está escribiendo un libro. El caso es hacerse el gurú.
44 comentarios en “El día que llegué a los 2.000 followers y fui #GurúPorUnDía”
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Fuera de que no soy gurú ni se me espera en el club de los guruses, te aseguro que esto se te pasará… Es una enajenación mental transitoria.
Los 2.000 followers dan mucha ilusión, luego llega un momento que dan igual 1 que 80. Es triste decirlo, pero así es… Y yo, para no decir muchas bobadas, hace tiempo que sigo los consejos de mi “gurú personal”, Groucho Marx:
“Es mejor permanecer callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente.”
Entiéndeme, Elsa, soy un chico de provincias al que todo esto le viene grande. El Paco Martínez Soria del Social Media.
Eh! El Paco Martínez Soria SOY YO!
Tú eres Bubu, el pequeñajo que iba con el oso Yogui. Pero si te hace ilusión ser Paco Martínez Soria, adelante. Eres Paco Martínez Soria.
Si tú eres Yogi, soy Bubu.
Totalmente de acuerdo con Elsa Bonafonte, ¡cómo no! y con Groucho Marx. Yo ni siquiera creo en los guruses, creo en personas que se comportan con naturalidad y con sinceridad tanto en las redes como en la vida física.
Un abrazo, y buena suerte!!!
Muchas gracias, Luis. Ese tal Groucho Marx decía cosas interesantes
Juas. A mi para lo único que me sirve el contador de followers es para que mis amigos me gasten bromas y para que me saquen los colores en los cursos de divulgación científica.
¿Tantos tienes?
No, solo uno, como todos. Está entre el contador de seguidos y el de favoritos
Nadie querrá ser Gurú cuando lea esto! eres enorme Edu! Gracias por este pedazo de post!
¡Casi dos metros, ya lo sabes!
Pues eso
Yo te veo más como la definición 1 de gurú: hinduista, maestro espiritual o jefe religioso. Prueba a ser eso durante un día, yo te seguiré igual
Post estilo Prádanos total como dice @mdemireia. Un abrazo.
Pues ahora soy aprendiz zen. Y no es coña. ¡Un abrazo, Lucecita!
Grande, Edu. Grande! Cuando llegues a los 3.000 prueba otra vez, a ver que seguro que los efectos son mayores
Ya siento la presión
Genial!!
Yo no llego ni a miniguru, pero ni en followers ni en espíritu así que si algún llego al número maldito te tendré presente Eduardo. Y espero que los followers me sirvan para algo más que para que me saquen los colores, por que la verdad que “tener pa na es tontería”
Un abrazo
Hay que crear otra categoría de gurú entonces
Muchas gracias, Antonia. ¡Un abrazo!
¡Felicidades por los 2.000! Algún día yo también seré gurú. Ahora gracias a tí, ya sé lo que tengo que hacer
Es un placer iluminar el camino, Carlos
Si no queréis followers entonces por qué tenéis Twitter? Al final no es solamente para eso que sirve? muahaah
Gran post señor!
Es una tapadera para ligar haciéndonos los “cool”.
Jiji, no he podido evitar ir a tu Twitter para verificar si has llegado a 2000 o si era “un número” sin más. El próximo capítulo es la “puestitis”, te lo dice una chica que es CEO (de su blog) XD
En fin, reitero con lo que han dicho los demás… ¡genial post, Eduardo!
Genial, Rebeca!!!
Muchas gracias, Rebeca. Por encima de ti en el blog encima no tienes a nadie, ¿no? Es una suerte también
¡Un abrazo fuerte!
Lúcido, directo, real.
Enhorabuena!
Muy agradecido, Nacho. De verdad.
Más que a gurú prefiero aspirar a vividor-emprendedor como Tim Ferriss. Y a eso no se llega con followers, se llega escalando el Everest, haciendo triathlon y aprendiendo bailes regionales todo en un sólo mes (por ejemplo). ;-P
Yo ya no estoy para esos trotes, por eso paso las mañanas delante del teclado y tapado con una mantita.
Juasssss!!! Sí ha pasado algo, Eduardo! Que eres muy grande (además de los casi 2 metros)… Bravo!!!
Muchas gracias, Inma
De verdad, muchas gracias por lo que me he reido, fantástico el post!! Enhorabuena
“Tómate el pelo y serás feliz” (Tomás Morales). Muchas gracias, Noemí.
Genial, Eduardo, simplemente genial. Si el libro que estás escribiendo es en ese tono, será todo un éxito. Un abrazo
No es de Social Media, Álvaro. Es un cuento novelado para niños de 6 a 14 años. Otro abrazo de vuelta y muchas gracias.
Espectacular artículo. Yo rondo los 1000, no sabía que la cifra marcada para ser gurú era 2000, aún me queda entonces para despreciar y no hacer ni caso a los demás jjjjj. Enhorabuena, me ha encantado.
Son 2.000, no lo dudes. Lo irás notando al ir acercándote a la cifra. Ya me contarás, Rafa.
Dios, qué bueno! El típico momento que todo el mundo ha vivido pero que nadie se atreve a reconocer… ¿por qué? Porque queda un poco cutre y ególatra, pero ¿a quién en el fondo no le hace ilusión sumar followers? Que sí, que sí, que lo importante es la calidad vs. cantidad, todos lo posteamos una y otra vez, pero vaya, que corazoncito tenemos todos…..
Oye, pues yo lo reconozco. De vez en cuando miro a ver si he crecido en número de seguidores y, oye, como que me da subidón (sin exagerar, eso sí, algo moderado).
A mi me encanta leer gilipolleces. Soy fan de los gilipollas y sus cosas. En cuanto a lo de los followers, dejan de importar pasados los 4500. A mi me interesan más los tuits y es lo que ‘celebro’. Que hay gente con 100.000 followers, sí, pero a ver cuántos pasamos de los 100.000 tuits.
Jajaja, muy bueno este artículo, hay tanto gurú convencido!!!! pero con la boca chica y sin que nadie se entere, sería un gustazo llegar a los 2000….. yo creo que algo de subidón me daría….
Dios mío, dales una regla de medir y creerán que moverán el mundo… Muy divertido Eduardo, cuánta realidad hay en el humor