Quiero que confíes en mi…
Uno de los tesoros codiciados por toda empresa o marca es la confianza de sus consumidores. Que digan que la hamburguesa está hecha con carne de vacuno, y que se lo crean… Que digan que el jabón de lavar los platos es horroroso para las manos, y que compren el PH 5.5… Todas anhelan que Maricarmen*, la “influencer” de su comunidad, explique todo el día las bondades de lavar más blanco con tal marca o con la otra. Y eso, a Maricarmen, le viene de niña… durante sus años mozos, la publicidad le ha ido enseñando que había que servir un coñac al marido cuando llegaba a casa o que la familia “filí” era una familia feliz… ¡porque sí!
Pues la confianza, ahora, ni se compra ni se vende, pasa de boca a oreja, la encontramos en las opiniones en internet y cala más en nosotros desde un contenido editorial.
Este es el podio de la confianza, las tres primeras posiciones del estudio “Global Trust in Advertising and Brand Messages” de Nielsen (Abril 2012)
-El “boca-oreja” y las opiniones en internet han aumentado un 18% en confianza del consumidor desde 2007.
-No pasa lo mismo con la televisión, revistas y anuncios en los periódicos, la confianza en ellos se redujo en 24%, 20% y 25%, respectivamente, entre 2009 y 2011.

Con estos datos, las grandes marcas siguen apostando por medios tradicionales, cuando lo tradicional debería ser el cuidado del cliente, la excelencia en el servicio, estar cuando se te necesita y no meternos en la cabeza la canción del verano con la letra cambiada para que suene tu nombre dieciséis veces. Bueno, esto último le encanta a nuestra querida Maricarmen.
*Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Todos los personajes elegidos son ficticios.
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