Twitter y su APIcalipsis: muera la plataforma y viva el medio

Twitter actualizó la hace dos semanas los términos de uso de su marca, algo sobre lo que se habló mucho, aunque principalmente fueran nimiedades («el pájaro es más circular», «el azul es más azul»). Este tipo de cambios son de lo más normales, y no son llamativos per se. Hay, sin embargo, motivos para pensar que Twitter podría estar planeando un giro mucho mayor: ¿está Twitter preparando una revolución que afectaría a cómo se consume la información en el servicio de forma mucho más cercana? ¿Y si Twitter opta por un camino que obligue a muchos más usuarios a usar la página y/o clientes oficiales?

El quid está en la primera línea de las nuevas guías de estilo de Twitter:

Users must have a consistent experience wherever they interact with Tweets, whether on Twitter.com, a mobile client, website, or in an application developed with the Twitter API. To ensure consistency across the platform and ecosystem, we’ve put together the following Display Guidelines for developers to implement when creating experiences with Tweets and Timelines.

Como decía, este tipo de cambios son frecuentes en grandes empresas. Pero cuidado con lo que denominan consistent experience, que esas dos palabras no son inocentes. Twitter está anunciando la mano de hierro contra los clientes no oficiales.

La debilidad de las mashups
Construir mashups usando servicios externos es liberador: rápido, barato y, si escogemos bien, nos permite escalar accediendo a muchos usuarios.

También es la fórmula perfecta para crear gigantes con pies de barro, como demostró el giro copernicano que ha dado Bitly en su último rediseño, precisamente debido a la amenaza estratégica de Twitter.

El destacable track de Twitter contra su ecosistema
Hay motivos para creer que en Twitter van a avanzar en una dirección que les aleje de ser una plataforma para pasar a ser un medio convencional. Sí, he dicho medio. ¿O qué creías que era Twitter sino un medio creado por los usuarios, eso que llaman «crowd sourcing»?

Twitter ha demostrado en diversas ocasiones que no dudará en causar daño: la forzosa migración de clientes a OAuth apenas dejó tiempo a los desarrolladores para migrar, dejando a muchos de ellos en fuera de juego durante días. Al poco tiempo, prohibió el desarrollo de nuevos clientes, amparándose en esa «experiencia consistente». Los desarrolladores, muchos de ellos early adopters del servicio, no quedaron nada contentos.

Poco importa que sus propios clientes no sean «consistentes» en los diferentes sistemas y versiones, porque el asunto real es controlar la publicidad. Porque Facebook está teniendo muchos problemas con la publicidad móvil, pero Twitter presume de tener mejores resultados. Su CEO no tiene tapujos en afirmar que «si el año que viene tenemos mil millones de beneficio será gracias a la publicidad en los móviles, y no a pesar de ella».

Se acabó la mascarada: muera la plataforma, viva el medio
Tras todo cambio reciente en Twitter se esconde el final de la mascarada: Twitter fue jaleado (y aupado) por los medios por su capacidad para recentralizar «la conversación» y devolverla a «lo que está saliendo ahora mismo por la televisión». Pero en tanto los usuarios «van a Twitter a informarse», Twitter está desempeñando el rol de curación que actualmente hacen los medios, de ahí que los medios harían bien en tenerle algo de miedo.

Cambios aún más recientes, como el de las páginas de hashtag y el mayor espacio para clientes VIP dejan ver lo poco inocente de Twitter, que como dueño y señor de su sistema podría malearlo a su favor.

Hasta ahora, Twitter ha basado gran parte de su éxito en renunciar a que su página principal sea la única vía de consumir el servicio. Sobre su API se construyen para construir clientes, gestores y muchos otros servicios. Ya hemos visto cómo desde hace algo más de un año, la evolución ha sido la de cerrar progresivamente la puerta a proveer servicios sobre Twitter sin pasar por caja.

Es muy difícil poner publicidad en el cliente que controla otro, así que la mejor forma de colocar más anuncios es canibalizar a tu propio ecosistema reduciendo al absurdo la utilidad de estos clientes para potenciar los propios: limitar el uso de la API (y cobrar más por el mismo, a la par) aparece como una ruta muy probable en el horizonte.

José Alcántara

Imagen | eldh

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