Reflexiones de un amante de la Ciencia Ficción tras el “Viral Fake” de “Regreso al Futuro”
Esta semana hemos recordado la saga cinematográfica “Regreso Al Futuro” porque algún gracioso logró colar, y viralizar, en las redes sociales una imagen trucada en la que aparecía el pasado miércoles 27 de Junio de 2012 como la fecha del viaje de Marty McFly hacia el futuro.
No me indignaré al respecto. Ya muchos blogs en la web se han encargado de señalar el sacrilegio y dejar claro que la fecha que aparece en la peli es el 21 de Octubre de 2015. Sin embargo, reconozco, con vergüenza, que me comí la noticia. El montaje llegó a mis ojos el jueves 28 (un día después) de la mano de un mensaje privado que mi buen amigo, y excompañero salesiano, Aleksander Sandev me envió desde Bulgaria, diciendo:
“Rafa, ES HOY (mejor dicho, fue ayer)”.
Me sentí devastado porque soy un gran amante de la Ciencia Ficción. Una fecha como esa hay que recordarla y celebrarla por todo lo alto. Por un rato, pensé que me había perdido la llegada del DeLorian. Pero, en la oficina, el @Erik_Be (nuestro Social Media Manager) me trajo a la realidad. Todo era un “Fake”, una burla, sin más.
Quedé aliviado. He decidido tatuarme en el pecho, con letra Impact de 200 puntos, la fecha “21 de Octubre de 2015”. Esto no se me puede olvidar de nuevo.
La situación ha dejado una estela en mi mente. Han surgido reflexiones y no tienen nada que ver con redes sociales o marketing digital. ¿En qué futuro estamos? ¿Estamos en un futuro alegre o es éste un futuro caótico? ¿Es ésta la realidad en que Marty McFly salva al futuro y a sus hijos? ¿O vivimos la vertiente del espacio-tiempo en que Biff roba el Almanaque Deportivo y lo entrega a su versión más joven?
A juzgar por las pruebas (basta con encender el televisor y ver las noticias), el viejo Biff regresó a 1955, le entregó el almanaque a su versión adolescente y voila… Burbuja de las PuntoCom, 11 de Septiembre, 15 de Marzo, Crisis Financiera, Hugo Chávez Dictador, Fidel “El Highlander”, Jar Jar Binks. El mundo es un lugar horrible.
“Back To The Future II (Regreso al Futuro II)”, Rober Zemeckis, 1989, es una de mis películas favoritas. Lo tiene todo, en especial tópicos de Ciencia Ficción. En este momento recuerdo las clases de la “Cátedra de Ciencia Ficción en el Cine” dictada por el Profesor Francesco Pellegrino de la Universidad Católica Andrés Bello.
Tres de los tópicos que aparecen en “Regreso Al Futuro II” y, recurrentemente, en el cine de Ciencia Ficción son:
Futuros Luminosos y Futuros Oscuros
En principio es un decisión estética pero también expresa el grado de denuncia que el autor (o realizador) quiere comunicar. En lo personal prefiero referirme al tópico como “Futuros Alegres y Futuros Caóticos”, y lo diferencio de los conceptos de “Futuros Perfectos e Imperfectos”, porque cualquier futuro imperfecto tiene tanto cosas buenas como cosas malas.
Cuando Marty McFly aterriza en 2015, ve en su pueblo natal un aura de “alegría” y “progreso”: patinetes magnéticos voladores, zapatillas autoajustables, Billboards 3D con la última versión de Tiburón, y robots al servicio de la humanidad. Los futuros alegres están ligados al “Progreso Técnico” del que hace referencia Habermas, donde la tecnología, controlada por los líderes sociales (tecnócratas), es el instrumento para la mejora de la calidad de vida y del desarrollo económico, político y social. El “Progreso” en este caso está ligado con el idea de corregir los errores de la Modernidad y así poder alcanzar la promesa del “Proyecto del Hombre Moderno”. No confundir, en este caso, el progreso del que hago mención con la palabra “progre”, que representa a un sector de la política liberal europea.
En la película, este “futuro luminoso”, sospechosamente parecido a la Era Clinton, excepto por la muerte de Curt Cubain (valga decir que fue un periodo que hereda lo logrado por 12 años de Reagan-Bush, supresión del comunismo y el abaratamiento de los costes de energía y de transformación de recursos), se trastoca y muta hacia un futuro oscurantista y de caos. En la versión poco amable de 2015, Biff domina un imperio económico que oprime a su entorno y del cual no hay salida aparente.
Otro ejemplo de este tipo de futuro lo podemos ver en “Blade Runner” (1982), interpretación de Ridley Scott de la novela de Philip K. Dick “Do Androids Dream About Electric Sheeps” (1968), que dibuja un futuro poco esperanzador. “Blade Runner” inicia la moda de presentar un futuro tecnológicamente posible pero en un marco apocalíptico, e inspira filmes como “Terminator” (1984), “RoboCop” (1987), y “12 Monkeys” (1995), entre muchos otros.
La Paradoja de los Viajes en el Tiempo o la Paradoja del Abuelo
“Regreso Al Futuro II” revisita la Paradoja del Abuelo (El Viajero Imprudente (1943), novela de René Barjavel), tratada en el argumento principal de la primera película “Volver Al Futuro” (1985), donde si viajamos al pasado y evitamos que nuestros abuelos o padres se conozcan, nuestro nacimiento no será posible y, así, tampoco será posible el viaje en el tiempo en cuestión, por lo cual no puede cambiarse el pasado y sí nacemos, pero entonces sí viajaremos al pasado y se inicia el mismo ciclo infinitamente.
Sin embargo, en los viajes al pasado, otras cosas sí podrían cambiarse. Pequeñas acciones o errores toman dimensiones trágicas y causan un “efecto mariposa” que influye en el todo. Por eso, en la secuela, Marty debe viajar de nuevo a 1955 y evitar que el viejo Biff entregue el calendario al joven Biff.
Hoy, podemos ver en las carteleras “Men In Black III” (2012), que es un excelente homenaje a “Regreso al Futuro” y a cualquier paradoja de viajes en el tiempo desde los años de Mark Twain.
El Complejo De Prometeo y el Síndrome del Fausto
Quizá, de los tres tópicos que menciono en esta oportunidad, el más purista es el que se refiere al que en una historia de Ciencia Ficción, cualquier error trágico que desencadena una crisis trascendente se debe, en última instancia, a una máquina creada por el hombre. Máquina concebida por las ansias de conocimiento, exploración y/o deseo de controlar a la naturaleza.
El Complejo de Prometeo es el deseo de conocerlo todo y entregarlo a la humanidad, pero este deseo, inequívocamente lleva al hombre, en su curiosidad, a ser poco prudente y desafiar a la naturaleza, “liberando” la maldad, como hiciera Pandora en el mito greco-romano. Sin dudas, el ejemplo más completo de este caso es “Neon: Génesis Evangelion” (1995) de Hideaki Anno.
En el caso del Síndrome de Fausto, el personaje de Goethe (Fausto, 1808) representa a la sociedad moderna occidental que goza egoístamente del placer del conocimiento sin el altruismo de Prometeo. Fausto vende su alma al Diablo a cambio la juventud eterna, instrumento para alcanzar más conocimiento.
En la Ciencia Ficción, las máquinas y la tecnología son producto de este afán de conocimiento y superación intelectual del hombre. En algunos casos con fines de “progreso” y en otros por simple dominación del entorno (o sociedad).
El DeLorian del Dr. Emmett Brown, resultado de su obsesión cognitiva, es, en sí mismo, el desencadenante de la crisis y nudo de la historia en “Regreso Al Futuro II”. Sin este coche que salta en el tiempo, Biff no hubiese podido viajar a 1955 para cambiar así el futuro de todos.
En otras historias, la máquina se revela contra el hombre, siguiendo, paradójicamente, las directrices por las que han sido creadas: Link en el film “Yo, Robot” (2004), basada en el cuento “Las Tres Leyes” (1950) de Isaac Asimov; y Hal 9000 en la película “2001: Una Odisea del Espacio” (1968) dirigida por Stanley Kubrick y escrita por Arthur C. Clarke. Otros ejemplos más complejos los vemos en “Blade Runner” donde Roy Batty representa una versión robotizada de Fausto o en “Gattaca” (1997) de Andrew Niccol, que enseña un futuro donde los avances en la genética crean un problema social, moral y ético.
Hoy, los patinetes no vuelan, no hay robots esclavos y al 3D aún le falta un empujón. No podemos doblar el espacio-tiempo para viajar en el tiempo. Pero, sin dudas, hoy podemos cambiar nuestra futuro con las acciones que hagamos hoy. ¿Qué haríamos si pudiéramos viajar al pasado o al futuro? ¿Qué cambiaríamos? Vosotros, ¿qué cambiaríais? ¿Qué estáis dispuesto a cambiar hoy para construir un mejor futuro?
Si llegaste a leer hasta este punto, cabe una gran posibilidad que lo que cambiarias sería evitar que George Lucas cree a Jar Jar Binks.
Rafael Méndez Parra (@mendezlife)
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¡Gracias, Rafa!
Es un honor saber que tras mi mensaje has escrito el artículo.
Pobre desgraciado que no pudía esperar 2015… disculpa la molestia por no haber verificado, es que tanta ilusión me dió la fakie…
¿Qué te parece la versión del tiempo en The wife of the timetraveller? A mí me daría miedo saber el futuro porque sabiendo me parecería incambiable. No cambiaría el pasado por el honor del pasado… diría mucho más a mis abuelos que les amo… se lo pude decir a mi abuela al verla por última vez.
Un abrazo,
Alex