Copiar, pegar y pagar. ¿O ya no se lleva?

Control+C. Control+V. Uno al lado del otro en el teclado. Copiar y pegar. Ágil e inmediato. Como una fotocopia. Para ser perfecto, ¿faltaría el botón de Control+Pay? ¿O es añadir demasiados comandos a un abecedario online en el que las dos letras que se abren camino son la doble C de Creative Commons?

Lo cierto es que, tal y como nos contó ayer Mar Abad (Yorokobu), en el Tercer Miércoles del Club de Creativos, las connotaciones de la palabra “copiar” han evolucionado y pasado por varias fases desde el nacimiento de la imprenta hasta la llegada de Internet, y casualmente con un proceso democratizador en el inicio y el punto actual.

Como generadores de ideas, los creadores están buscando ese nuevo lugar de convivencia para algunos conceptos: compartir, difundir, contribuir, retribuir. Vivir de un trabajo, en ocasiones, intangible hasta que toma forma en un anuncio, una estrategia de comunicación, una película, un coche.

En esta aceptación y adaptación a las nuevas realidades, nos encontramos obviamente con la Ley Sinde, pero también con profesionales que se reinventan en paralelo, como el caso que cuenta Enrique Dans, en su blog, del actor Paco León con su película Carmina o revienta, que se estrena el día 5 de julio en cines e Internet.

Valiente y enfrentándose a muchos, y muchos de los que depende su trabajo, fue contundente en su Twitter:

 

En la postura más extrema, que seguro le pondrá los pelos como escarpias a los defensores “sindistas”, Mar nos sorprendió con una nueva religión que ya es oficial en Suecia (sí, oficial): la Iglesia Misionaria Copimista, cuyo credo parte del “Copy me” (Copiame). “No estamos interesados en privar a un grupo y favorecer a otro del acceso a la cultura mediante la propiedad intelectual. Copiar no es robar. Remezclar no es robar”, defienden.

Como todas las religiones, pros y contras a doquier. E incluso bodas:

 

“El copyright es uno de los grandes problemas de la innovación”, nos decía Mar. “Nadie inventa nada. Estamos en un mundo copiable, pero hay que respetar el trabajo de los demás y no comercializar con él”. Esta es la clave. Porque sin germen, no hay fruto. Porque si se plagia una propuesta, cortas el flujo de comunicación. Porque si compartes algo que no es tuyo, pasas de ser generoso a egoísta. Porque las ideas sí se pagan.

 

@InmaFerragud

 

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1 comentario en “Copiar, pegar y pagar. ¿O ya no se lleva?

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