¿Viajes solidarios o… “limpia-conciencias?
Escribo este post a modo de reflexión, sin tener completamente claro cuál es mi postura ante los llamados “viajes solidarios” y deseando que compartáis vuestras opiniones con nosotros. He pensado en este post a raíz de un email que recibí hace unos días en el que se me pedía colaboración para dar visibilidad a un proyecto de una ONG que se dedica a organizar “viajes solidarios” y a quienes invito, al igual que a cualquier otra organización a que, si leen este post, nos de su opinión. No es que pretenda crear polémica gratuita, pero me gusta entender este blog como plataforma para plantear cuestiones que me preocupan, interesan o sobre las que quiero profundizar y tener otras opiniones.
Para los que no conozcáis este tipo de viajes os explicaré brevemente el funcionamiento. Por lo general se trata de lo que podríamos llamar “viajes organizados” gestionados por una ONG que tienen una duración aproximada de una o dos semanas. Los destinos más habituales suelen ser países asiáticos como India, Nepal o Vietnam, africanos como Kenia o Mozambique y sudamericanos como Bolivia o Ecuador. Al ser destinos “exóticos” el precio del vuelo suele ser alto (unos 1.000 euros) y el precio de del viaje organizado gira en torno a los 1.500 euros dependiendo de la duración.
Durante las vacaciones se visitan los lugares más turísticos de la zona, se degustan los platos típicos de la región y se descansa en confortables hoteles. La parte solidaria del viaje se enmarca dentro de una visita a alguno de los proyectos que lleva a cabo la ONG que gestiona el viaje. Y, por lo general, una cantidad que suele ir del 5 al 15% del precio del viaje se dona a dicha organización.
¿Dónde está pues el conflicto que estos viajes me generan? Por supuesto que creo que es lícito recaudar fondos de esta forma, y de otras muchas. No veo ninguna diferencia entre este porcentaje solidario o por ejemplo las donaciones “espontáneas” que se producen en calles de las principales ciudades de españa como respuesta a la labor de lo que yo llamaría concienciación “comercial” social.
Ahora bien, ¿no es un concepto un tanto “incomodo” el asistir a un viaje que cuesta a cada persona unos 2500 euros de media, en el que se visitan preciosos y remotos lugares y se duerme en cómodos y agradables hoteles para tan sólo pasar una tarde con los “pobres niños desfavorecidos”? Lo cierto es que este concepto me recuerda mucho a la vieja idea de “charity” que se basaba en las mujeres de alta sociedad que, en sus ratos libres, se dedicaban a organizar glamourosas fiestas para ayudar a los más desfavorecidos sin tener en cuenta las necesidades de estas comunidades.
Se que cada proyecto u organización es un mundo pero lo cierto es que este tipo de viajes muchas veces se convierten en un viaje de placer en el que la probreza, exclusión o marginación pasan a ser tratadas como una atracción turística más del itinerario. ¿Qué es lo que busca la organización que gestiona el viaje? ¿Pretende sólo recaudar fondos? ¿Se trata más bien de un intento de concienciación social? ¿De acercar estas problemáticas a los viajeros?
Creo que existen muchos otros tipos de “viajes solidarios” que realmente merecen la pena, como por ejemplo los micro-proyectos de cooperación que incluyen una fase previa de preparación y una posterior de análisis que hacen que la experiencia del viajero se extienda en el tiempo y así se consiga una mayor profundización e involucración con el proyecto que la organización gestiona. Sin embargo, entiendo que el otro tipo de viajes solidarios se aleja mucho de lo que debe ser un viaje de concienciación o colaboración con una ONG y, personalmente, no se cómo me sentiría al gastarme 2.500 euros en unas vacaciones en las que me llevaran unas horas a comprobar la miseria en la que otros viven y después volviese a casa sin más. Pero como comentaba, esta el sólo mi opinión y quizá no esté viendo las posibilidades que estos viajes ofrecen.
Photo credits: garryknight
Mis Apis Por Tus Cookies

Siento discrepar.
El turismo solidario no es sólo para recaudar fondos. Contribuye a que otras personas conozcan la realidad de un país, no sólo visitando los lugares turísticos sino teniendo contacto con sus gentes y su realidad (orfanato, colegio). Un país no son solo monumentos y paisajes. Los viajeros solidarios que van no lo hacen para limpiar su conciencia…
Los microproyectos son una idea diferente (no es turismo). Es voluntariado. Exige trabajar/ayudar en un orfanato, colegio, proyecto. No todo el mundo está preparado para una inmersión de este tipo y no por ello dejan de ser solidarios.
La verdad es que tampoco sé cómo posicionarme ante estos viajes, pero creo que yo también “lavo mi conciencia” cinco veces al año, cuando pago las cuotas anuales de las asociaciones solidarias a las que pertenezco. No hago nada más, pero me siento mejor.
A veces pienso que realmente es solo una forma de “comprar” horas de sueño más relajadas, pero, por otra parte, me digo: “peor sería no hacer absolutamente nada” y de nuevo me siento mejor. Y entonces me pregunto si no estoy acallando mi conciencia otra vez…
Me siento igual con respecto a esos viajes, parece más una parada turística en el planing del tour, pero quizá ver cómo viven despertara algo en mí y el próximo viaje fuera definitivamente solidario. No lo sé.
Pero gracias por hacer que me lo plantee… ^
La verdad es que tampoco sé cómo posicionarme ante estos viajes, pero creo que yo también “lavo mi conciencia” cinco veces al año, cuando pago las cuotas anuales de las asociaciones solidarias a las que pertenezco. No hago nada más, pero me siento mejor.
A veces pienso que realmente es solo una forma de “comprar” horas de sueño más relajadas, pero, por otra parte, me digo: “peor sería no hacer absolutamente nada” y de nuevo me siento mejor. Y entonces me pregunto si no estoy acallando mi conciencia otra vez…
Me siento igual con respecto a esos viajes, parece más una parada turística en el planing del tour, pero quizá ver cómo viven despertara algo en mí y el próximo viaje fuera definitivamente solidario. No lo sé.
Pero gracias por hacer que me lo plantee…
Muchas gracias por compartir tu opinión Susana. Creo que de alguna forma todos “limpiamos” un poco nuestra conciencia con acciones de este tipo, pero no olvidemos que las donaciones son vitales para las ONGs, especialmente en esta época de recortes en las subvenciones al tercer sector. Me alegro que estemos reflexionando sobre ello, ese era precisamente mi idea. ¡Muchas gracias!
Hola Cristina, muchas gracias por compartir tu opinión. Es precisamente lo que quería al escribir este post: escuchar opiniones y experiencias diferentes. ¿Has formado parte alguna vez de uno de estos viajes solidarios? ¿Estás involucrada con alguna organización? Me encantaría conocer tu opinión. No tengo experiencia en este tipo de actividades, aunque sí como voluntaria de larga duración, en micro-proyectos y trabajando en el tercer sector; pero no conozco de cerca los viajes solidarios. Gracias de nuevo por compartir tu experiencia. ¡Saludos!
Buenos días!
Interesante tema para reflexionar…
En mi caso fui como voluntaria a Perú hace tres veranos pero convivía con la gente de allí, no era en plan cómodos y lujosos hoteles como comentas, por lo que no fue exactamente el tipo de viaje al que haces referencia.
Y colaboraba en lo que podía, aunque también me permitió hacer turismo, esa es la verdad.
Si es para limpiar conciencias? No lo veo del todo así, aunque algo hay. Una se siente mejor con acciones de este tipo aunque luego vuelvas a la comodidad de su realidad y el problema lo dejes allí. Pero no todo fue venir con la conciencia tranquila, más al contrario volví con la frustración de no haber podido hacer nada más importante.
Creo que es una buena manera de tomar conciencia de otras realidades y a mi al menos me hizo cambiar el chip en algunas cosas. No es lo mismo verlo por la tele que vivirlo en directo.
En todo caso, y llendo un poco más allá, creo que si plantean los viajes bien, no hacen mal al pais de destino. Si como fue mi caso en Perú y lo va a ser este verano (que me voy a mozambique) convives con la realidad del pais de destino y contribuyes a su economía local alojándote y comprando en mercados locales, esa pequeñisima ayuda queda allí. No vas a cambiar los grandes problemas, pero al menos mi “limpiado de conciencia” ayuda a sobrevivir en lugares donde más falta hace.
Siempre contribuirás más que lléndote a un hotel de lujo en el caribe con la pulsera de “todo incluido”
Hola Ana,
Son distintas acciones y distintos grados de involucración, pero todos ellos son personas solidarias.
Efectivamente soy voluntaria en NamasteONG y como bien dices son tiempos difíciles por el recorte de las ayudas públicas y también por la situación de crisis que están viviendo muchos socios/padrinos.
Fui yo quien te escribió animándote a que escribieses sobre el turismo solidario. Es una idea nueva y por ello creo que hay algo de confusión. Un viaje solidario es turismo. Un microproyecto es un programa de voluntariado. Son cosas distintas. Es como comparar a un voluntario de verano con un cooperante o al gran Vicente Ferrer con una voluntaria a tiempo parcial como yo
Un viajero solidario es un turista que quiere conocer un país, pero no se conforma con solo ver los monumentos de los viajes tradicionales. Quiere conocer la realidad de un país a través de sus gentes y que mejor forma de verlo que te lo explique personas de ONG´s en terreno y ver casos tan reales como los orfanatos. Es cierto que también implica un donativo. El margen del viaje va a proyectos que conoce el propio viajero en vez de una agencia de viajes. Es una forma distinta de hacer turismo, con un fin social.
Y ya personalmente, no creo que un donativo sea un limpia conciencias. Cualquier acción solidaria por pequeña que sea es un granito de arena para construir un mundo mejor. Muchos granitos de arena pueden formar montañas.
Interesante tema que recientemente he tocado en mi blog: http://www.visionesdelturismo.com/turismo-solidario-y-volunturismo/
En primer lugar decir que una ONG por sí sola no puede organizar viajes. También puntualizar que toda persona que pernocta fuera de su lugar de residencia entre una y treinta noches es un turista, según las definiciones de Naciones Unidas. Se que hay mucha gente a la que le molesta que la consideren turista, pero siempre tienen la opción de autodenominarse viajero.
Por último, y sobre los viajes solidarios, son otra vía de generar riqueza en las comunidades de recepción, siempre y cuando los viajeros se comporten de manera responsable. Añado además el concepto de volunturismo, por el cual los viajeros además de visitar, ayudan a las comunidades locales.
Saludos y enhorabuena por el blog.
David Mora