Klout: ¿por qué seguimos perdiendo el tiempo con esta tontería?

Hace ya tiempo que declaraba estar hasta las narices de Klout: no veía como una medida tan sumamente imperfecta pretendía erigirse en el “estándar de influencia”.

La influencia no es algo fácil de medir y la banalización que ha hecho Klout del concepto asusta un poco: reduce a un sólo número algo que tarda años en construirse. El problema es de base, una persona puede ser influyente en medicina y esa influencia no puede ser comparable a la que yo ejerza en otro sector. ¿Cómo comparar el 17 de un médico ficticio con el 53 que tengo ahora? Y, ¿cómo de fiable es un número con tantos altibajos? (hasta el día de mi cumpleaños me había quedado estancado 46).

Hace un par de semanas leía este interesante reportaje de Wired, merece la pena que le dediquéis unos minutos. El ejemplo con el que arrancaban no podía ser más curioso (y triste): Sam Fiorella, con 15 años de experiencia, vio como su pobre puntuación en Klout le hacía ser descartado en una entrevista de trabajo. 6 meses después conseguía más que duplicar esa puntuación y veía cómo aumentaban sus oportunidades en el mercado laboral.

Después de leerlo supe que tenía que volver a escribir sobre Klout, a ver si era capaz de clarificar unas cuantas ideas:

  • Más un juego que una definición de influencia. Rafael Méndez lo dejó bastante claro en este post, con estudio incluído. Que puedas trucar el sistema siguiendo algunos pasos no es más que una prueba.
  • Un incentivo para trollear. Con un Klout alto parece que uno se cree más importante. Dale una medida de importancia a un grupo grande de mediocres con delirios de grandeza y tienes… Un montón de trolls prepotentes.
  • Simplificación excesiva, que nos da seguridad. Algo parecido a las listas de “las 7 cosas que debes saber” que tanto abundan por ahí. Ante la hiperabundancia de contenidos necesitamos filtros y listas. Hemos vivido en un mundo de grandes éxitos durante demasiado tiempo, y ahora necesitamos algo que nos recuerde a todas esas cosas.
  • Un reflejo de la importancia de la marca personal. Independientemente de que sea bueno o malo, de que funcione o no, está claro la marca personal importa, cada vez más. En este caso el entrevistador puede que no se estuviera fijando en la métrica adecuada, pero estaba teniendo en cuenta la marca personal del entrevistado.

Sigo manteniendo que Klout no sirve para medir la influencia, pero sí puede ser útil en algunos casos. Los Perks (regalitos a influencers, para que nos entendamos) pueden ser interesantes si lo que queremos en promocionar algo y generar ruido (así, sin pasarnos mucho tiempo segmentando, ni matarnos mapeando la red en busca de personas relevantes) y las páginas de empresa pueden ser interesantes para algunos casos (aunque esto no es nada nuevo: es lo que los Bloguzz y Buzz Paradise llevan tiempo haciendo).

En fin, nada nuevo bajo el sol.

Parece que Klout seguirá dando guerra un tiempo. Aunque hay muchas voces “discordantes” por ahí, la promesa de facilidad y tranquilidad que ofrece el tener un número único parece suficiente para dar que hablar por un tiempo más.

¿Os han preguntado alguna vez por vuestro Klout?

Imagen |  thekenyeung

 

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7 comentarios en “Klout: ¿por qué seguimos perdiendo el tiempo con esta tontería?

  1. +10000

    Jajajaja por fin alguien dice algo con sentido. Klout es una inmensa tomadura de pelo…

    saludos

  2. Estoy de acuerdo, aunque yo sí creo que el concepto tiene lógica y está aquí para quedarse. Las redes sociales potencian el concepto de marca personal, y los índices de influencia (Klout, PeerIndex, etc.) sirven para ponerle un numerito a esas marcas igual que ahora hablamos de que McDonald’s o CocaCola son los que más reconocimiento de marca tienen. No creo que nunca vayan a suplir a la experiencia de un buen relaciones públicas que se sabe todo su el campo en que trabaja, pero sí pueden ser una ayuda para empezar a buscar.

    Vergüenza me daría preguntar el Klout a nadie de forma seria, mucho más sacar el tema en una entrevista de trabajo. Eso sí, si alguien lo ahce que sepáis que soy influyente en Magic y Colorado. Flipa.

  3. Muy buen tema. Personalmente me chirría mucho ver el reclamo “tengo un nivel de influencia 60/100″ que aparece en algunos blogs junto a la reseña de lo que hace su autor. Eso es como que una persona que cambia de color de pelo cada mes añada a su perfil “tengo el pelo rubio”. ¿Qué grado de relevancia tiene algo que es meramente una instantánea interesante y válida sólo ese momento? Me he apuntado el artículo de Wired para leerlo con calma porque pinta interesante.

    Marta.

  4. Pingback: Experimento Klout « 7 pecados digitales

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