Los empleados son de Venus y los directivos, de Marte

Muere un director de RRHH y cuando llega al cielo, San Pedro le informa que antes de poder elegir su morada final, debe pasar obligatoriamente 24 horas en el cielo y 24 en el infierno.

Aliens

El directivo se queda impresionado por la perfección y eficiencia con la que funciona todo en el cielo. Pero es que el infierno está repleto de amigos y colegas de toda la vida, en perpetuo estado de fiesta. Así que vuelve a San Pedro y le comunica que su sitio es definitivamente el infierno, donde nada más llegar, rellena cientos de formularios absurdos. Después es conducido a una celda sudorosa y mugrienta en la que se hacinan varios de sus amigos, que sufren tormentos inimaginables. Angustiado, el directivo decide ir a ver al diablo para pedirle explicaciones. La respuesta es sintética: Ayer estábamos reclutando. Hoy eres empleado.

La escena que inspiró este chiste le ha hecho un flaco favor a la vida corporativa, porque establece un supuesto perverso: que los intereses de empleados y empresas nunca van paralelos, sino que para que unos estén satisfechos, deben hacerlo a costa de los intereses y expectativas de los otros. Así, desde siempre los empleados desconfían de las empresas que a su vez, tienen en primera línea a directivos con muy pocos recursos internos para gestionar conflictos. La pregunta es: ¿cómo lo resolvemos?

Todos tendremos que poner un poco de nuestra parte. Como directivos, nuestra responsabilidad es gestionar los logros, pero también los fracasos y las frustraciones de los miembros de nuestros equipos, para lo que en muchas ocasiones, es fundamental dejar de defenderse y simplemente escuchar, tratando de buscar soluciones efectivas.

A su vez, como empleados deberíamos ser capaces de hacer planteamientos realistas y objetivos, dejando de lado la hipersensibilidad y el resentimiento. Si trabajas en una organización que hace grandes esfuerzos por ser tranparente, justa y ética, ¿tiene sentido estar constantemente buscando agendas ocultas o conspiraciones a pequeña escala? ¿O es que la queja en sí nos llena de satisfacción porque nos redime de todas las injusticias que creemos haber padecido a lo largo de nuestra vida?

En definitiva, todos los problemas entre sujetos nacen de desencuentros en lenguaje y perspectiva. Nunca se trata de lo que decimos, sino lo que el otro escucha. Así, antes de plantear ninguna queja a la otra parte, intentemos analizar cómo formularla, que soluciones aportar, y preparémonos para encontrarnos un punto de vista que probablemente difiera del nuestro. Y no nos dejemos engañar por el chiste sobre el cielo y el infierno: empleados y directivos tenemos un objetivo común: crecer, aprender, ser mejores, desarrollarnos y prepararnos para un futuro bastante incierto. Os lo digo y me lo digo.

By @RubioNat

Imagen: hydra arts

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5 comentarios en “Los empleados son de Venus y los directivos, de Marte

  1. Totalmente de acuerdo con tu postulado. Como apunte llevo años tratando de entender como el grado normal y sano de paranoia personal crece hasta extremos ridículos en el entorno laboral, lo curioso es qué, aún como observador,me he contagiado en demasiados momentos de dicha enfermiza paranoia. Estoy de acuerdo contigo en que es un problema de lenguaje, sobre todo en la empresa, dónde cada gesto, cada símbolo, cada cosa dicha o no dicha se magnifica y se interpreta ad infinitum. Creo en la necesidad de empleados sinceros, directivos sinceros y canales de comunicación confiables, pero como siempre te ha gustado decir “sinceridad sin sincericidios”…

    • @exdejota: Sintonía total!!! Y mira que ya es difícil :)
      Gracias por el comment.

  2. empleados y directivos “deberiamos” tenemos un objetivo común pero la realidad es distinta y en tiempos de crisis aun más.Creo ser muy pocas las empresas que comparten ese objetivo y aun menos las que alcanzan ese objetivo porque el objetivo es un ideal soportado por personas y son las personas, como dice Natalia y exdejota, que son las claves. Hay mas infiernos que cielos.
    Muy buen articulo escrito por Natalia que ya nos acostumbro con su vision maestral!

  3. Querida Natalia;

    Como de constumbre me haces reír y pensar a un tiempo, lo cual en los tiempos que corren resulta complicado. Quizás la clave de por qué todos andamos “defendiéndonos” en vez de” colaborando” esté precisamente en el chiste que relatas. El director de recursos humanos elige el infierno en lugar del cielo por la cantidad de colegas con los que se encuentra; a pesar de que en el cielo se esté en la gloria.
    Por algún extraño motivo, la queja produce “afinidad”. En muchas ocasiones la gente manifiesta en qué bando se encuentra criticando a los que se suponen que están en el contrario. Sin crítica, sin chisme, sin “yo le dije..él me dijo”….¿ de qué hablaría la gente que no tiene realmente cosas en común?. Quizá el cielo tenga que reinventarse o el infierno entrar en bolsa;).

    Muchas gracias

    Un abrazo

  4. Muchas gracias por los comentarios, @AutoMadMax!

    @Nu2Cats: un análisis tan impecable que no me deja más remedio que reclutarte como colaboradora estrella :-D

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