Reflexiones insustanciales de una pandilla 2.0

Me he convertido en un bot en Twitter. Y no ha pasado nada

En las últimas semanas casi no uso Twitter más que para cosas puntuales: contestar las menciones, algún DM y poco más. No miro casi el timeline, ni mis listas. Empezó como una reacción a una fuerte avalancha de trabajo: tuve que sacar tiempo y se lo quité a Twitter. Temía quedarme desactualizado, perder seguidores, que me bajara el Klout y que la gente me empezar a insultar por garrulo.

La realidad es otra: he seguido creciendo en seguidores, mi Klout permanece estable (he bajado un punto si no recuerdo mal), me llegan menciones y encima me entero de lo importante.

¿La clave de todo esto? Summify. Soy bastante fan de la herramienta, que te manda resúmenes diarios de lo más compartido por la gente a la que sigues en Twitter (y Facebook y Google Reader, pero esencialmente Twitter) y te permite autopublicar los mismos, mencionando a los autores/retuiteadores de forma automática. Al principio lo tenía en inglés, pero ahora un parco “Mi top del día” anuncia 3 veces al día lo que más se ha movido en mi red.

¿El resultado? Pues la gente que recibe las menciones suele agradecerlas, el publicar de forma regular me libra de ser pasto de las cribas que hacen algunos con los que no han tuiteado en los últimos X días y el poder echar un vistazo a estos 3 resúmenes diarios evita que me convierta en el hombre desactualizado. Vamos, que cada vez uso menos Twitter y aunque me sienta un poco culpable, la verdad es que sigo disfrutando de la mayor parte de sus ventajas. A veces me sumerjo en el río de tweets, pero cada vez menos.

¿Reflexiones?

  • Corremos el riesgo de perder autenticidad en los medios sociales. Y que los indicadores que usamos no nos avisen. Si mirara una tabla de Excel con algunos KPIs de mi rendimiento en Twitter no notaría nada raro. Un número X de tweets, unas cuantas menciones al día,un Klout estable… Nada indica que casi casi soy un bot últimamente. Como reflexionó Tamara Lucas hace un tiempo, el Community Management o se hace muy bien o se convierte en Commodity. También merece la pena un vistazo al post de Sol sobre los bots de atención al cliente.
  • La abundancia de información nos obliga a construir filtros y generar escasez  artificial. Algo que hemos comentado algunos compañeros (Alfredo de Paz, Ana Rega y David García Navas) y yo en la comida de ayer con Gonzalo Martín. Él defiende fervientemente que los filtros ajenos son una amenaza a la libertad en Internet y a la hiperabundancia que nos trae. Yo pienso que las personas necesitamos filtros y escasez. Hemos vivido toda la vida con listas limitadas de “cosas”. Por eso los post de “Las 7 claves de” funcionan tan bien: generan confort y tranquilidad.
  • Que puede que cada vez busquemos un Internet más parecido a la televisión. Con opciones más limitadas, que sólo nos deje escribir un número de actualizaciones determinadas o usar el dispositivo de una forma concreta. Vamos, que el iPad mirado en detalle nos debería parecer una aberración (¡si no podemos ni instalar lo que queremos sin hacer trucos!) y vende a ritmos de película.
¿De verdad queremos libertad y autenticidad? ¿O meros simulacros?
¿Este post lo ha escrito un bot o una persona? ;)

Imagen | DonSolo

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8 Comments

  1. Yo ya sabes que muy de acuerdo, no estoy… Una cosa es ser community manager y otra ser community manager de uno mismo o lo que es lo mismo para muchos, tener un perfil profesional en twitter. ¿De qué te sirve tener miles de seguidores si sólo rescatas los resúmenes de lo que la gente dice? Que sí que queda muy bien tener muchos “followers”, pero a mí lo que me gusta de twitter es utilizarlo y leer las “chorradillas” de la gente. A los 150 links recomendados por gente que sólo hace retweets o pone +1000, pues no les hago caso… Creo que es cuestión de elegir entre apariencia/imagen y uso real de la red, yo elijo lo segundo y estoy recontractualizada :P (aunque entiendo tu “embotamiento”)

  2. Claro, es que depende del enfoque:

    - Buscar relaciones

    - Buscar contenido que te interese.

    Yo soy más de lo segundo, y tú de lo primero jeje

  3. A ver Fanego, que te me pierdes.

    ¿Las personas necesitamos filtros y “escasez”? Vamos a formularlo bien: las personas tenemos que filtrar dentro de la hiperabundancia y, todo lo contrario, no queremos “escasez” para nada en absoluto: es la abundancia lo que baja los precios (un precio es la medida de la escasez). Más bien todos esperamos que todo sea más abundante para elegir mejor (“elegir”=filtro).

    Lo que tu propones es volver al mismo mundo de la televisión y la era de las comunicaciones centralizadas: como solo unos pocos pueden emitir, ellos deciden lo que es merecedor de ser emitido y lo que no, es decir, aplican su propio filtro a la realidad. Como no tienes alternativa, es el filtro de otro. Exactamente igual que cuando confías en una herramientas de esas para que elija entre todas las cosas que tu le dices que dé prioridad con su algoritmo a unas cosas sobre otras. De repente, hay alguien de nuevo decidiendo por ti (eso sí, con una plantilla preciosa) lo que es importante y lo que no.

    Por ejemplo, prueba a hacer la experiencia de llevarte tus fuentes desde, por ejemplo, Reader a Feedly. Y verás como el orden de lectura y las prioridades no tienen nada que ver con tu forma de usar y priorizar tu RSS. Sí, vale, puedes usarlo como una manera de provocarte a ti mismo para verlo diferente a ver qué pasa, pero eso es circunstancial y un experimento. La clave, querido, es que si no eres tú el que elige y diseña tu filtro, el que decide su “algoritmo” para seleccionar la realidad, otro lo hará por ti y condicionará tu pensamiento. Programa o sé programado.

    Así que el uso de la red, es el arte de elegir, no de que te elijan. Has redactado mal: no es la libertad de la red lo que te juegas, sino la tuya propia. Al delegar en La2 que decida qué cine y qué programas culturales merecen la pena, difícilmente lo que salga será de tu interés de una forma mayoritaria. Como lo hizo o lo hace toda la sociedad, todo el mundo piensa que esa, la de La2 (cámbialo por El País, la SER o LaUno) es la agenda pública. No, es la que imponen ellos. Si se lo dejas a la herramienta que tan estéticamente te hace el formato revista, te estás negando a pensar sobre la organización de tu contenido y la conformación de tus contextos. Ergo, eres menos listo, te has empobrecido y le has dado a otros lo que era tuyo, tu libertad de elegir.

    Luego nos vendrán con que los algoritmos son muy listos y te personalizan y proponen de acuerdo con tus gustos, pero veo raro que sea capaz de predecir cómo cambian tus gustos. Y quiero saber si me personalizan con un sesgo que viene bien a su negocio, que alguno será. Por supuesto, tienen tus datos y buscarán la forma de perfilarte y, una de dos, o venden tu forma de leer y navegar a otros para que te hagan publicidad o terminarán cobrándote por usar lo que antes no te costaba un duro: estás siendo programado.

    La respuesta, amigo, no está en el viento. Está en ti: eres tú el que diseña tu propia agenda, y lo haces a partir de fuentes que confías o que obtienes recomendadas de gente que confías. Que reciclas, usas y tiras. Esa es la selección dentro de la abundancia, la reelaboración constante del tiempo que hay que dedicar a según qué o quienes. Y eres tú el que decide la primera página al ir a la fuente que más te quema cada día como lo primero que haces, no la que decide el algoritmo, que lo pone todo muy bonito.

    Y a ve si quitáis el gris clarito de mierda que sale en la caja de texto para comentar, que no se ve nada.

    • Pues precisamente a eso iba: que Internet pega un giro para convertirse en una nueva Tv, con una interactividad limitada y menos libertad de elección. Vamos, lo que siempre dices del “like”: es una chorrada, pero el público mayoritario quiere que se lo pongan fácil. No es “lo que propongo”, es que creo que es a lo que vamos.

      El iPad lo veo como la cosa más diabólica de los últimos años: un cacharro supercool que te limita enormemente, en el que no decides casi ni lo que instalas ni cómo (no administras de verdad tu máquina), la producción de contenidos queda en un segundo plano (la pantalla táctil favorece que le des a botoncitos de “me gusta” o pulgares arriba, pero nada de reflexiones) y todo va asociado a tu cuenta “personal” de Apple: desde la música que compras, las apps que bajas o la versión de iOs que tienes. Más trazable imposible.

      Lo que parece que no entiendes es que comulgo con tus opiniones, sólo que creo que la batalla está (casi) perdida porque a (casi) nadie le importa.

      ¿Libertad? ¿Para qué? “La gente” quiere un aparato fácil de usar, con opciones limitadas y que se parezca más a una tv 2.0

      Pero vamos, que cuando te vayas a las Darknets pégame un toque.

      • ¿LIbertad, para qué? Eso es leninismo. Así que verás si quieres asumirlo y aceptarlo. Lo cierto es que la red está descomponiédose en dos: los hackers siguen a su bola en su mundo freak haciendo lo que hacían y el público masivo… usando la tele. Que lo hagan no significa que no deba recomendarse lo contrario porque, a largo plazo, se van a sentir los efectos y la gente más valiosa exigirá ampliar su capacidad de control. Y es ahí donde debe estar el análisis teórico válido. Si te resignas a que el público hace el tonto, y recomiendas trabajar para hacer el tonto, pronto veremos que una estrategia que no sea de comunicación de masas, no funcionará. Y, si no funciona, el trabajo de todas las pandillas 2.0 de este mundo no sirve para lo que se dice que está haciendo. Y hasta ahí puedo leer, que estamos en público.

        • Ya, la cita leninista la puse un poco en plan “cool”.

          Creo que habrá que trabajar en dos vías: por un lado “hacer el tonto”, porque es lo que toca. Por otro: ir sembrando las semillas para construir una identidad digital propia, sin intermediarios.

          Sobre la comunicación de masas y los medios sociales: sólo hay que ver las páginas de Facebook masivas para darse cuenta de que es a lo que vamos. Y de lo raro que es seguir repitiendo lo de las conversaciones “uno a uno”, cuando son masivas con toques de interactividad real.

          Ya me contarás el resto que no puede ser contado en público jajaja

  4. Por cierto, sugiero quitar tres palabras: “insustanciales” (vaya, no me invita a seguir), “pandilla” (ya no tenéis acné) y “2.0″ (que es un término no solo gastado y abusado, sino limitador como ello solo). Think big.

    • Es un nombre algo irónico más que nada (aunque alguno sí tiene acné todavía). Lo del 2.0 de acuerdo, a ver si nos lo cargamos en alguna cena.

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