Mis dudas sobre el viaje de “El Cosmonauta”
Escrito por Insustancial el 24 de March de 2011 | 3:34 pm · 11 Comentarios
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=WaNu6AWutr0&feature=related[/youtube]
Nota de edición: Tras el comentario del propio Nicolás Alcalá (¡Gracias!) se ha retocado la cifra de personas que ha colaborado desinteresadamente en “El Cosmonauta”. La rectificación aparece subrayada en el texto.
Me pongo el casco y el escudo. Pongo la tirita antes de que salga la herida con esta frase: me parece loable que la gente se autoproduzca películas porque, sin duda, muchas buenas películas se han hecho por ese camino.
Me ha llamado la atención, como a todo el mundo, el proyecto de “El cosmonauta”. Por si ustedes no lo saben esta es una iniciativa para producir una película del realizador Nicolás Alcalá que, en un principio, quiso ser el primer film producido en nuestro país a través de crowdfunding, o lo que es lo mismo, buscar gente en la red que te de un poco de su dinero para que tú puedas llevar a cabo tu proyecto.
Pese a la palabreja esto de crowdfunding no es nada nuevo. Desde tiempo inmemorial he asistido a fiestas, copazos, actos y otras francachelas donde se convocaba al personal para hacer donaciones para sacar adelante este u otro proyecto cinematográfico. Por poner una anécdota, el realizador Freddy Cheronne llegó, incluso, a rifar un jamón entre los asistentes a una fiesta para sacarle unos leros al personal y así poder financiar su excelente cortometraje “Un mal viaje”.
Lo que sí es nuevo es que, gracias a Internet, podemos acceder a más personas que pueden estar interesadas en convertirse en “minimecenas” de un proyecto artístico. La base del cine independiente, ese que rehuía de las grandes productoras, está justamente ahí, en la búsqueda de gente que desinteresadamente quiere poner parte de su patrimonio en el impulso de obras que, de otro modo, quizás nunca se llevarían a cabo. Y eso está bien.
No tengo tan claro el rechazo que, a priori, demostraron los implicados en “El Cosmonauta” en todo lo que tuviera que ver con subvenciones y ayudas. Más que nada porque creo que el Estado y las instituciones que pagamos entre todos con el dinero de nuestros impuestos tiene, por narices, que repercutir en el producción cultural de cualquier nación. Si, a título privado, un ser humano tiene corazoncito para depositar cuatro o cinco euros en una hucha me gusta poder exigirle al gobierno (de España, de Europa o de la Luna) que tenga la misma delicadeza y piense en la cantidad de cosas estupendas que pueden hacerse en lugar de comprar un tanque o en pagar un sueldo a otro subsecretario.
Digo a priori, refiriéndome a lo de las subvenciones, porque en realidad los creadores de “El Cosmonauta” creen que las subvenciones no se deberían de dar a todo el mundo si no, solo a proyectos de difícil comercialización, algo que nos llevaría a una discusión bucle que comenzaría por la siguiente pregunta: ¿Quién decide que son proyectos de difícil comercialización?
Pero, también, a otra nueva paradoja porque son los propios creadores los que opinan que “el mercado es oferta y es demanda”. Entiendo entonces que hay una contradicción de base porque nada que no sea comercializable tiene entonces cabida en el mercado (no es oferta, ni demanda) y, por lo tanto, no debería de existir.
Y digo a priori porque “El cosmonauta” estará subvencionado con cerca de 100.000 euros como “proyecto de base tecnológica” por parte del ICAA. Los propios autores de “El Cosmonauta” manifestaban su amargura por haber tenido que aceptar dicha subvención pese a que no ha sido el ICAA el que ha ido detrás de ellos en plan “El King de Burguer King” metiéndoles dinero en el bolsillo si no que fueron ellos mismos los que solicitaron dicha subvención justificando tan ambivalente decisión como algo inevitable para llevar a cabo la película. Da igual que la solicitud se haga porque no es una subvención a película…el hecho es que se ha necesitado de una subvención, esa que tanto criticamos, para hacer la película.
Se discute mucho, sin tener ni idea en la mayoría de los casos, sobre la labor de todas las personas implicadas en la industria cinematográfica. Se habla de que productores y distribuidores son una especie de ladrones (“intermediarios” se les llama y se les señala como los causantes de que los precios suban) pero no se tiene en cuenta la labor que hacen. Desde mi experiencia personal y de la observación propia de la profesión diré que el distribuidor, en muchos casos, adelanta parte del dinero de la producción para después poder explotarla comercialmente (teniendo en cuenta que paga las copias, la publicidad y tal y tal…no es una mala labor) y que un productor, un buen productor, es alguien encargado de poner su dinero en el proyecto o de buscar a las personas interesadas en aportar el dinero necesario para ello además de, claro está, quitarte un montón de dolores de cabeza a la hora de organizar un tiempo y un espacio mental que luego necesitarás para enfrentarte a un rodaje que, si no cuenta con un mínimo de organización (y a veces incluso contando con ese plus organizativo) se convierte en un campo de batalla que ríete tu del desembarco de Normandía y de la batalla de Verdún.
Está claro que “El Cosmonauta”, como sus propios creadores sostienen e informan, cuenta ya con preacuerdos de distribución en las ventanas de Internet y venta de DVD y que, me imagino, que a estas alturas tendrán a alguien buscando un distribuidor en salas convencionales que, a fecha de hoy, resulta esencial aunque solo sea por la posibilidad de acercarse a festivales de todo el mundo para mostrar tu trabajo.
Lo que me lleva a pensar, de nuevo, en el asunto del crowdfunding. Hasta la fecha 2.800 personas han puesto dinero en el proyecto. 2.800 personas que han aportado que han aportado un poco menos de 86.000 euros. Hablamos de una audiencia global, de millones de personas que pueden aportar algo y, la cifra, es floja. Floja en tanto en cuanto sus productores-autores se habían fijado una meta de 860.000. Es decir, no han cubierto ni el 10% de lo previsto en donaciones (a fecha de 23 de noviembre) y, paradójicamente, esa cifra es inferior a lo recibido por la subvención concedida del ICAA.
Más allá de eso el equipo de “El Cosmonauta” reconoce unos gastos en dos años de, más o menos, la mitad de las donaciones en todo lo que acarrea sacar adelante un proyecto. Calculen: 2 años para sacar adelante una película. 40.000 euros que se van en inversión del propio proyecto. Una pasta.
Por otro lado, y teniendo en cuenta el posicionamiento ideológico de “El Cosmonauta”, no de deja de ser sorprendente que su futuro director viajara a Estados Unidos de la mano de EGEDA que es una sociedad gestora de derechos de autor como la SGAE…pese a la licencia Creative Commons aceptamos, entonces, que es necesario el concurso de las viejas instituciones para presentar nuestro proyecto allende los mares donde esperamos encontrar más comprensión para un proyecto que nace, frontalmente, enfrentado al panorama industrial de su país de origen.
Lo más interesante hasta la fecha en la que podamos ver “El Cosmonauta” es asistir en tiempo real a la producción de una película. Con la experiencia de Alcalá y su equipo viajamos todos los días, o casi todos, por todas las operaciones de marketing y de venta que se están llevando a cabo ya sea la firma de un contrato de distribución o la cesión de un fondo de imágenes de archivo. Es más que interesante ver como “El Cosmonauta” se está haciendo una realidad gracias a la red pero, sinceramente, no deja de ser chocante para alguien como yo que sus productores (no los que aportan su dinero desde casa) si no los que están implicados directamente en el proyecto no tengan empacho en mostrar el guión y en aniquilar la capacidad de sorpresa de los potenciales espectadores. Si el cine es mercado, como afirman, eliminar el motivo principal de ir a ver una película (¿De qué va? ¿Qué habrán hecho?) se diluye en el momento en el que alguien publica un guión completo ( o una versión primigenia del mismo). Sinceramente, preferiría esperar a ver la película terminada (como espectador) y no un “work in progress”. No me importa cuando miro unos planos de un futuro edificio o de una obra pública pero siempre que me siento a ver una película espero que tenga cierta capacidad de sorpresa y que no sea previsible.
Pero eso es cosa mía: soy de los que pienso que recibimos demasiada información y que no hay que enseñar nada a nadie ajeno al proyecto sin haberlo terminado. Cosas mías. Creo que gran parte de las inseguridades y los errores que se cometen en los primeros pasos tienen que ver con abrir un diálogo tempranero sobre el mismo y dejarse lastrar por otras opiniones. Cosas mías, otra vez.
Una de las cosas que más me hace debatirme sobre este proyecto es que creo que, de verdad, los autores de “El Cosmonauta” podrían haber buscado productores aquí para luego dar el salto fuera. No me cabe duda de que habrían encontrado quien llevara al cine su película sin haber tocado un solo fotograma de la misma. Existen buenos productores que habrían apreciado, sin duda, el empuje de este equipo.
Por otro me rechina un poco la bisoñez que los autores de “El Cosmonauta” demuestran en muchos de sus pasos. Básicamente el guión que muestran es bastante endeble (aunque lo están retocando) y resulta farragoso en su desarrollo. Estaría bien que entendieran que la base de todo lo que va a ser la película está entre las páginas de un guión y que, mientras tanto, todo lo demás es accesorio. Volvemos al bucle: designar a alguien para que se encargue de llevar el negocio mientras uno se dedica a escribir despeja muchísimo.
Ya en el campo de la producción de la misma me resulta sorprendente que una producción un tanto precaria tenga como meta rodar en la antigua URSS llevando a todo el equipo desde España (alojamientos, billetes, seguros, manutención…) que resulta un gasto enorme así como el hecho de que no se hayan planteado rodar aquí mismo.
Por otro lado, y pese a la vocación internacional del mismo, es sorprendente que se haya decidido hacer un casting en Londres cuando también esas cosas se puede hacer aquí aunque solo sea porque contamos con actores que saben inglés…eso une también una serie de gastos o, lo que es peor, la extensión de una serie de favores que siempre acabarán por lastrar el proyecto.
Pero lo que más me sorprende, y me parece definitivo, es que hayan comprado dos trajes de astronauta en la propia ex URSS que también podrían haberse confeccionado por estos lares ahorrándose un dinero ideal que podría haberse invertido en otras cosas.
Y todo esto lo digo desde fuera, claro, exponiendo mis reservas públicas a un proyecto nuevo que se convertirá en película (el otro día vi en la tele a un tipo que llevaba una camiseta de “El Cosmonauta”) pero sospechando que es posible que la bisoñez de sus creadores se vuelva contra ellos no ya en estos largos pasos preliminares si no en todo el recorrido que una película hace desde el momento que se concibe hasta el momento en el que se estrena…y ya digo que da igual que lo haga en Internet, en salas o salga directamente a vídeo.
En todo caso: Mucha suerte.
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11 comentarios en “Mis dudas sobre el viaje de “El Cosmonauta””
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Interesante punto de vista. No puedo pronunciarme sobre la bisoñez o inteligencia del equipo de El Cosmonauta, pero sí que la iniciativa me gustó cuando oí de ella. Me sorprende que los productores anónimos no hayan aportado más: quizá hace falta una promoción tipo Santiago Segura y su Torrente XXIII para atraer más la atención. En cualquier caso, aplaudo la iniciativa del crowdfunding y creo en que existe un hueco en el mercado para este tipo de iniciativas. En este tiempo cabalgamos en un sistema dual de relaciones mercantiles: el de toda la vida, con su SGAE decimonónica, y esta nueva cultura. Veremos qué sale de todo esto. A algunos no les va mal: ahí está el caso de la gente de Apadrina un Artista (http://www.auamusic.com/) o más recientemente el de Carlos Jean y su Plan B (http://www.elplanb.tv/)
Hola Insustancial,
encantado. Soy Nicolás, director de El Cosmonauta.
Lo bueno (y malo) de un proyecto que nace en internet es que para nosotros es una manera importante de comunicarnos con nuestro futuro público. Nuestro futuro público, espero, eres tú, por ejemplo.
Te agradezco que escribas sobre nosotros y, sobre todo, que plantees dudas. Gracias a las dudas de muchas personas hemos sido capaces de ir aprendiendo y construyendo nuestro modelo. No sabemos si funcionará, pero hoy es mucho más sólido que cuando comenzamos el proyecto, precisamente gracias a posts como este.
En cualquier caso, hay un par cosas erróneas en tu artículo y otro par que me gustaría matizar, si no te importa y te apetece leer
Respecto a las subvenciones hemos hablado largo y tendido. No es tanto una confrontación la que tenemos con el concepto de subvención en sí (algunos sí, pero a título personal) sino con cómo están planteadas las subvenciones del ICAA actualmente. Asumiendo que se subvencionara un proyecto como el nuestro si lo presentáramos (permíteme dudarlo), tampoco podríamos cobrar la subvención porque no se contempla que un proyecto pueda ser licenciado con Creative Commons, por ejemplo, o que quiera hacer una distribución sin ventanas. Ambas opciones vetarían automaticamente el acceso a ese dinero público. ¿Por qué motivo? Quien sabe.
A día de hoy tenemos algo más de 2800 productores (no 22.000, que ojalá) que han aportado una cantidad cercana a la que comentas. No es mucha, es cierto (aunque de esto no tenemos nosotros toda la culpa, lo hemos hecho lo mejor que hemos podido) pero sí hay un error en lo siguiente: Jamás pretendimos reunir el total del presupuesto mediante crowdfunding.
Si lees bien los documentos verás que estimábamos aproximadamente un 5% por esta vía y hemos superado el 10%. Yo lo consideraría un éxito.
El resto del dinero pretendíamos (pretendemos) que viniera por vías tradicionales (lo cual ha sido extremadamente difícil considerando nuestro innovador sistema de distribución que, por otro lado, es en realidad lo más valiente, o suicida, de este proyecto). Y sin embargo, ahí estamos, a punto de rodar.
Sobre nuestro viaje a Estados Unidos, íbamos a hacerlo de todas formas para concurrir al AFM. Coincidió que EGEDA fue tan amable como para invitarnos a su programa de inmersión, que disfrutamos como enanos. Y lo bueno es que EGEDA lo hizo sin pedirnos nada a cambio (no pertenecemos a la entidad).
La pregunta no es si necesitamos a las antiguas instituciones, eso está respondido de antemano: por supuesto. Se trata de hacer un modelo mixto: financiación mixta, distribución mixta. Lo viejo no es malo, solo necesita actualizarse. Esa es nuestra propuesta.
Sobre el guión… he de decir que hay que hacer clic para descargarlo. Muchos de nuestros fans han decidido no hacerlo y esperar, aguantar la emoción, sorprenderse. A otros les ha encantado leerlo antes. Lo bueno es que existan ambas posibilidades. A nosotros solo nos ha traído cosas buenas, buenos consejos y una mejor conexión con nuestro público.
Me sorprende también que tomes como algo malo que hayamos hecho el gran esfuerzo de rodar en localizaciones reales, con actores ingleses hablando inglés y no españoles chapurreando con mal acento o que hayamos comprado dos trajes auténticos para darle realismo a la película (lo que hubiera costado fabricarlos hubiera superado ampliamente lo que costaron, creeme).
De no tomar estas decisiones habríamos tenido otra película española más con falsos decorados y actores incapaces de actuar por barreras idiomáticas. Justo esas que ni nosotros ni una gran parte del público español está dispuesto a ir a ver.
En cualquier caso, han sido decisiones meditadas tanto desde producción (donde puedo asegurarte que cuidamos cada céntimo) como desde dirección. Si quieres la productora podrá explicártelas en mayor profundidad. Porque, sí, hay una productora (de hecho, tres) que se encargan de llevar el negocio (junto a unas 6 personas más) para que yo pueda escribir tranquilamente, como llevo haciendo los dos últimos meses
Espero haber aclarado algunas cosas. Siento la parrafada. Cualquier otra pregunta, estaré encantado de atenderla o de entrar en detalle en lo que quieras saber.
¡Un saludo!
Hola Nicolás,
Encantado de que te pases por aquí para dejar tu opinión y alimentar un poco más el contenido del post que, como ya digo, no está escrito para cargarse el proyecto si no para extender una serie de dudas que me rondan la cabeza desde que sigo la creación de “El Cosmonauta”.
Intenté ponerme en contacto con vosotros para haceros un cuestionario previo, por medio de vuestra cuenta en twitter, pero la fecha de publicación se echó encima y me fue imposible. Sin duda me hubiera gustado mandároslo antes de la publicación por contar con vuestro concurso en el mismo y haber dilucidado algunas cuestiones previamente.
Como ya habrás entendido soy un defensor de las subvenciones por las razones antes referidas en el artículo. Todos los gobiernos europeos, y me atrevería a decir que los mundiales (incluído el hindú que colabora con una de las industrias cinematográficas del mundo) colaboran de forma directa o indirecta con la creación de películas. Es normal, las películas son ese raro bien cultural con proyección industrial que, como sabes, da trabajo a muchas personas y, por tanto, aunque solo sea por defender una serie de puestos de trabajo, hay que patrocinar.
En la entrada del día 31 de agosto de vuestro blog os expresais de ese modo ambivalente: hablando en los primeros puntos frontalmente en contra de las subvenciones y, luego, informando de que habéis aceptado una.
Creo que también me explico bastante bien en ese punto en el artículo: sois vosotros los que acudís al ICAA a pedir ese dinero que, por otro lado, me parece lícito.
Que dudes sobre si “El Cosmonauta” podría haber sido subvencionado de no usar licencia Creative Commons es, en todo caso, eso: una duda: Sinceramente, películas más raras y más experimentales se han subvencionado en España. Entiendo, también, que el espíritu del propio proyecto os impulsara a seguir otro camino distinto.
Lo mismo me ocurre con que viajarais con EGEDA a Estados Unidos. Si vuestra postura con respecto a los derechos de autor es frontalmente opuesta no deberíais de haber aceptado jamás una invitación seáis o no seáis miembros.
Mi sensación, buena por cierto, es que a medida que “El Cosmonauta” ha ido creciendo habéis aprendido pasos que desconocíais y que es, vuelvo a repetir, lícito poner en práctica.
Estoy de acuerdo: es necesario que se renueven muchas ideas porque el panorama ha dado un vuelco histórico.
Los sistemas que tu llamas “mixtos” ya existían previamente. De hecho son la base de las producciones cinematográficas. Se aporta capital privado y capital público (a veces sí y a veces no…luego, ya sabes, es todo un lío de facturas…aunque esté concedido) este último casi siempre a posteriori (muchas de las subvenciones tardan en cobrarse alrededor de dos años. Por otro lado instituciones como el ICO se dedican a extender créditos a bajo interés para proyectos.
Sobre la información “on line” del proyecto o la posibilidad de seguir el crecimiento del proyecto día a día sigo teniendo mis dudas. Entiendo que es la forma en la que entendéis que hay que hacer las cosas pero, ya digo, para mi gusto le quita un poco de “rollo” al asunto leas el guión o no.
Sobre los asuntos de la producción como la decisión de rodar en escenarios reales y sobre los actores pues, ya digo, me baso en mi propia experiencia y no entiendo las suspicacias que os provoca poder rodar aquí, con actores de aquí y con medios de aquí. Deberíais de evaluar si no tenéis ciertos prejuicios o cierta desinformación sobre este asunto.
Con un presupuesto bajo es necesario apretar los dientes y no ya mirar cada céntimo si no redoblar cada céntimo. No creo que hubiérais tenido dificultades en encontrar un “location manager” que os hubiera encontrado las localizaciones necesarias para rodar sin necesidad de trasladar a un equipo entero hasta la antigua Unión Soviética.
Entiendo que rodar en escenarios reales es singular pero, y en esto desconozco completamente vuestras razones, quizás habríais tenido que valorar el mercado de constructores y decoradores existente en nuestro país y la enorme tradición que hay (Gil Parrondo, Emilio Ruiz del Río…) y la gran cantidad de profesionales que han cogido ese testigo amén de valorar que grandes producciones extranjeras han rodado aquí con personal español desde los años 60 (los ejemplos son enormes). Falsos decorados (en realidad todos los decorados tienen, por narices, que ser falsos) tuvieron películas como 2001, 55 días en Pekín, Patton, Indiana Jones y la última cruzada, el Imperio del Sol, Nicolás y Alejandra, El Cid, La muerte tenía un precio, 1492 el descubrimiento, Los Caballeros del Acero…todas películas rodadas en España….de verdad que no creo que hubiérais tenido dificultad en encontrar un método más barato que rodar en localizaciones reales.
No me asusta tanto el gasto de los traslados, estancias etc. como el hecho innegable de que tendréis que prevenir una serie de protecciones legales (seguros, entre otras cosas) así como el diálogo con instituciones de un lugar remoto conocido por su inestabilidad política. Yo, que soy un cobarde, me asustaría solo de pensar en tener que discutir con un funcionario georgiano sobre si ese día puedo rodar o no, o sobre si me falta una licencia o no.
Por otro lado no quiero pensar en un accidente laboral (tan común en un rodaje…algo tan sencillo como una intoxicación alimenticia o una caída de un miembro del equipo) o, por ejemplo, la avería de una cámara. Vosotros habréis pensado y sopesado todas esos contratiempos. A mi me parecen, en algunos casos, problemas previos que podéis evitar.
Me pasa lo mismo con los actores: ¿De verdad que no podéis encontrar actores bilingües en España? Es posible que todas esas decisiones hayan sido meditadas por producción pero, a priori, parecen más decisiones tomadas sobre prejuicios o un enorme desconocimiento de las posibilidades reales de los profesionales que existen aquí.
Sobre los trajes de astronauta y remitiéndome a la entrada del blog del 24 de marzo. Tengo una solución: contactar con AMADOR REHAK para ese asunto, es un profesional de indudable categoría (FX, decorados, vestuario) que tiene unos estupendos trajes de astronauta y que os podría haber diseñado los monos naranjas por un precio más adecuado. Amén de que os podrá ayudar en otras cosas.
La parrafada ha sido estupenda. Espero no haberte aburrido a ti y que haya sido de ayuda. En todo caso no pretendía minar la moral de nadie, ni hacer una crítica destructiva, simplemente poner de manifiesto algunas dudas.
Un saludo y gracias (espero ver la película muy pronto).
Hola Insustancial,
Soy un miembro del equipo de la película. Particularmente, te seguía de antes y me gusta un montón lo que escribes. Este artículo, naturalmente, no es una excepción.
Me encantaría entrar al debate en profundidad, pero no tengo mucho más que aportar. Seré muy breve.
Por el momento, somos alrededor de 40 personas las que formamos parte del equipo. Es bastante difícil hablar en nombre de todo un colectivo, con una amplia diversidad ideológica como es nuestro caso, sin caer en constantes contradicciones y conflictos. Por ejemplo, a título personal, no me considero en contra de los derechos de autor (sí de su gestión en España) ni tampoco del paradigma tradicional de la industria del cine. Pienso en esto como un modelo complementario y nunca sustitutivo. Y andamos con pies de plomo a la hora de afirmar algo parecido en nombre de todo el equipo: creo que nunca nos hemos posicionado al respecto (sólo Nicolás a título personal). No obstante, las decisiones tomadas desde que empezamos con esto son fruto del trabajo de muchas personas, cuyo únixo interés común es hacer cine. Es natural que no seamos del todo coherentes con el resto de cosas.
Un abrazo.
Hola Trelkovsky,
Pues muchas gracias por leer lo que escribo.
Siempre he intentado que el artículo discurriera por el lado de la crítica constructiva. Espero, de todo corazón, que se lleve a buen puerto, que se termine en buenas condiciones, que se estrene, que sea un éxito y que pueda repartir beneficios. Que el esfuerzo no sea en balde.
Mi crítica, constructiva vuelvo a repetir, se basa en la experiencia de que la industria autóctona, bueno más bien el taller de artesanía que llamamos pomposamente industria, tiene unas enormes fallas en muchos aspectos pero que, técnicamente, suele funcionar a gran nivel desde hace décadas. Es decir, tenéis que mirar hacia adelante y mirar también hacia los lados porque muchas de las dificultades técnicas que habéis expresado a través de la página podrían haberse resuelto de una manera mucho más sencilla. Nada más. Es lo que me ha llamado la atención de todas las cosas que he leído sobre “El Cosmonauta”.
Espero de todo corazón que todo funcione de maravilla y que me equivoque en todo, que las decisiones que habéis tomado sean las correctas y que, si no lo son, sean solucionables.
Como ya sabéis estáis un poco más lejos de la mitad de concluir el proyecto: os queda parte de la preproducción, un rodaje que será una gigantesca prueba de fuego y, claro está, la postproducción y, buf, después tendréis que distribuir y esperar. Tenéis toda la liga por delante.
No te engaño cuando digo que quiero que “El Cosmonauta” vaya al espacio y vuelva, que sea todo un éxito y que genere beneficios para los 400.000 euros de sueldos capitalizados que pagaréis con vuestro esfuerzo y vuestro tiempo. Es más, espero que de los suficiente beneficios como para que podáis embarcaros, sin problema, en la siguiente película. Que generéis industria y que podáis decir “es posible hacer las cosas por este camino”. Nada me alegraría más porque si de algo andamos necesitados es de gente que eche una mano.
El apoyo de la gente, el aliento del personal es algo necesario; saber que uno no está solo es esencial para mantenerse firme…tanto como saber tender los puentes necesarios para que llegue la Caballería si la cosa se pone fea. De eso se trata: de sumar y no de restar. Es difícil mantenerse conciliador cuando “El Cosmonauta” es un proyecto público. Es muy complicado porque todos vemos en tiempo real los aciertos pero, también, los contratiempos…debéis aislaros de todo el murmullo y entender que lo realmente importante es hacer la película y llegar a la meta. El resto, todo lo demás, os aleja unos centímetros de vuestro objetivo y es esencial que no lo haga. De verdad.
Un abrazo enorme y ya me iréis contando. ¡A ganar, muchachos! ¡Mucha suerte!
Por supuesto, me ha parecido una crítica de lo más constructiva. No sé si he dado la impresión contraria, pero he disfrutado cada coma y he tomado muy buena nota de todo (estoy seguro de que el resto del equipo también). Además, es el tipo de feedback que necesitamos, no sabes cuánto lo agradecemos. Mucho más que los elogios.
Sólo quería aportar mi punto de vista sobre lo difícil que resulta mantenernos coherentes en un mismo discurso, cuando cada individuo del equipo tiene su propia opinión (algunas veces diametralmente opuestas, sobre todo en temas tan complejos como subvenciones o gestión de derechos). Como consecuencia, supongo que a veces da la impresión de que nos arrimamos al sol que más calienta (caso de EGEDA o ICAA), pero en realidad es fruto de las decisiones de individuos que no comparten las mismas filias y fobias.
A esto hay que sumarle un proceso lógico de madurez y aprendizaje, durante el cual hemos aprendido y rectificado sobre muchos aspectos. Lo que no pondríamos nunca en compromiso, pase lo que pase, son los pilares básicos de nuestro modelo: estreno gratuito en Internet, transparencia, horizontalidad…
Mil gracias por todo, de nuevo. Así da gusto.
Estimado Trelkovsky,
No, ni mucho menos. Las películas son duras y ahora vuestros esfuerzos tienen que estar volcados en dirigir los mismos hacia la misma meta. No critico, ni de coña, que os agarréis a cualquiera de las opciones que hay abiertas para acabar “El Cosmonauta”. Me parece estupendo, más bien lo que vengo a decir es que no hay que cerrarse a nada y en eso creo que coincidimos. También en la visión que cada uno tiene de las cosas y en que la mantengáis.
Un abrazo y mucha suerte.
Esteban,
Creo que lo que pongo en solfa son una serie de dudas y no una enmienda a la totalidad. Sobre la “bisoñez” son los propios creadores del proyecto los que hablan de ella y sobre la “inteligencia” creo que no he llamado tonto a nadie.
Volvemos a lo mismo: plantear todo como una confrontación entre lo que ya está que es todo malísimo (a la vista está que no, los propios “cosmonautas” lo reconocen) y lo nuevo que está por construir y que, al parecer, no resulta tan rentable como parece a primera vista.
Sobre lo de Carlos Jean y su plan B…hombre, no deja de ser algo que patrocina Ballantine´s y lo de apadrina a un artista pues, la verdad, no se si funciona o no pero no veo muchos discos, ni muchas carreras meteóricas lanzadas a través de esta página. ¿Por qué tenemos que ceder a la iniciativa privada la promoción de artistas cuando pagamos impuestos? No entiendo nada.
Un saludo.
Muy Buena Información
Pingback: SEO y crowdfunding | Mis Apis Por Tus Cookies
Es fantástico leer un hilo de comentarios tan bien elaborado, y, siendo uno de los miles de productores de este “sueño” llamado “El Cosmonauta”, considero necesario aportar el punto de vista de ese pequeño 10% que sustenta el cambio de paradigma en la producción de películas.
Me embarqué en el proyecto siguiendo una corazonada a la par que desoyendo a mi lado racional que me indicaba que este es un proyecto atípico y por tanto susceptible de ser o un gran éxito o un gran fracaso. Las ideas buenas no son necesariamente exitosas, y todavía queda que se desvele la gran verdad de “El Cosmonauta”, ya que en cierto modo ha estado un poco enterrado en el “mass media”, confío por tanto en que Nicolás toque las “teclas” adecuadas para reactivarlo en el momento adecuado.
No he leído el guión y sin embargo si he echado un buen vistazo a las cuentas. Tengo que decir que me parecieron realmente eficientes y, técnicamente hablando, creo que la pauta de rodaje ha sido la adecuada, no es lo mismo rodar en Brunete que en la estepa rusa, por poner un caso. Que se lo digan a los de “Doctor Zhivago” cuando rodando en Soria tuvieron que teñir de blanco los campos, me imagino que barato no debió ser precisamente
Como no tenemos experiencia previa, más alla de mecenazgo, si considero que de tener éxito, yo no tendría la menor duda de aportar por este equipo de nuevo y reinvertir todos los beneficios, es precisamente esto lo que podría romper un poco esa estrategia de “lo comercial”. Detesto enormemente que los productos pre fabricados, así como los famosos “remakes” hayan inundado la cartelera. Me muevo en un mundo relacionado con lo “retro” y me gusta el sabor original de las cosas, y para mi “El Cosmonauta” aporta frescura, así que espero no equivocarme y confío en haber apostado bien, así que suerte a todo el equipo, os tenéis bien merecido un gran éxito.