Desventuras de un escritor sentado en el centro de un encendido debate

Me llamo Señor Insustancial. Me gano la vida escribiendo y no tengo mucha capacidad de síntesis (ya verán como no les miento). Lo hago de forma mercenaria, es decir, voy allí donde solicitan mis servicios y, con más o menos fortuna, cumplo con mi trabajo. Curiosamente, desde que me dedico a esto, me he encontrado en diversas situaciones de pánico a la hora de cobrar los emolumentos devengados de mi trabajo.
En una ocasión, incluso, tuve que amenazar físicamente a un tipo para que me pagara lo pactado cosa que hizo al instante dándome la cantidad justa en crujiente y gastado dinero en metálico. No fue nada agradable. Quiero decir, no es agradable tener que recurrir a ponerte como un bárbaro pero, mucho menos, es comprobar que el dinero que me debía estaba metido en un sobre que tenía guardado en una mesa de su escritorio y que, simplemente, me estaba timando, que todas las cosas que me había dicho sobre la falta de liquidez y bla, bla, bla eran excusas de tahúr pillado con un as guardado en la manga.
En otra ocasión, más cercana en el tiempo, fue un propio compañero el que se eludió de pagarme ni un pavo por un trabajo hecho a medias con la excusa de que no había cobrado. Poco después me personé en las oficinas del productor que me dijo, tranquilamente, con un papel en la mano que había pagado la pasta religiosamente al gorrino. Le pedí que intercediera pero, también con mucha pachorra, me dijo que todos los papeles estaban firmados por el delincuente en cuestión y que, legalmente, no podía hacer nada. El tipo se diluyó. Es decir, dejó de coger el teléfono, cambió de domicilio…cuando reapareció en mi vida teatralmente, un encuentro casual en un sitio tonto, fue él el que me abordó diciendo: “Lo siento tío, se que te debo dinero, pero me lo he gastado todo y ahora mismo no lo tengo pero en unos meses me recuperaré porque voy a hacer una serie”. Me dio un teléfono falso y una dirección falsa. No lo he vuelto a ver.
Cuando comencé a dedicarme a esto (hace ya la friolera de 15 años) jamás pensé que me vería obligado ni a comportarme como un miembro de los Miami, ni mucho menos como un cobrador del frac. Cosas de la profesión, dicen.
Otra estupenda anécdota. Alguien hizo su trabajo y fue a cobrar. Cuando llegó a la oficina del productor este le contestó que no le iba a pagar. “¿Qué razones tienes para no pagarme?”. El productor le contestó: “No lo hago por perjudicarte a ti sino por beneficiarme yo”. Es completamente cierta.
Con esto quiero ilustrar, un poquito y a grandes rasgos, que el panorama para los escritores y para los creadores nunca ha sido demasiado bueno en nuestro país. Es decir, el autor es tradicionalmente visto por muchos patrones como una pieza de caza, un punching ball, el patito de la barraca de tiro al blanco más cochambrosa de la feria, el payasito que se lleva todos los bofetones. Somos necesarios para el espectáculo que se ofrece (¿Qué sería una corrida sin un toro? ¿Qué sería un circo sin un clown llorón? ¿Cómo entrenaría el boxeador sin un sparring?) pero, muy a menudo, se nos recuerda nuestra posición de Don Tancredo en todo el show y, sobre todo, se nos ve como una especie de mal menor. Me he cruzado con todo tipo de patronos y, los peores, pensaban que en realidad eras o sustituible o, lo que es peor, alguien que hacía un trabajo que, si él tuviera tiempo, quiero decir, si buscar lugares donde gastarse la pasta le dejara tiempo, haría mil veces mejor que cualquier chupatintas.
En honor de la profesión de productor o de editor he de decir también que me he encontrado con un alto porcentaje de gente currante, honesta y buena que me ha aguantado los lamentables caprichos con estoico gesto. No se crean, no soy un santo.
El caso es que les cuento esto para que se hagan una idea, como decía por ahí arriba, les dibujo a todos ustedes un creo que cercano retrato de algunos de los males de la industria del entretenimiento y de la cultura, de todo lo que tiene que ver con darle gusto al cuerpo. La trastienda, ya saben, es ese lugar un poco desangelado y oscuro que se esconde al público en general.
Con esto quiero decirles que soy un currante como ustedes. Un currante que pasa muchas horas al día buscándose la vida.
No soy Ramoncín, ni Alex de la Iglesia, ni Ángeles González Sinde ni todos esos señores que ustedes odian tanto. No vivo en una mansión de Miami como Alejandro Sanz, ni me puedo permitir eso que se llama un año sabático para escribirme una novela porque, sinceramente, si dejara de buscar me moriría. Lo decía muy bien un director llamado Miguel Ángel Lamata: “Somos como los tiburones, si nos paramos un momento y dejamos de nadar, nos vamos para el fondo”.
Desde el día en que mi teléfono sonó y, al otro lado, se encontraba un señor que me ofrecía una cantidad absurda (absurda en el sentido de que me parecía increíble que alguien me ofreciera dinero por hacer algo que me gustaba tanto como escribir) he sufrido cierto maltrato. La excusa que más he escuchado desde entonces es que el cine, la tele o la prensa escrita estaba en crisis. Da igual que me remonte a finales de los 90 o hace dos semanas, la excusa para ofrecer un sueldo bajo y unas condiciones de trabajo tortuosas en muchos aspectos siempre ha sido la presunta crisis del sector. Muchas veces he dicho “Sí, Bwana” porque no tengo donde caerme muerto, es más, una vez me caí muerto en medio de la calle y tuve que resucitar porque el Ayuntamiento requería el solar para vendérselo a unos señores del ladrillo y la presencia de mi cadáver reducía el valor del suelo y paralizaba las negociaciones al tener que decidirse cual de las dos partes contratantes retiraba mi cuerpo y quien corría con los gastos.
Sí, también he defendido mis derechos muchas veces, me he mosqueado, he dicho “No, Bwana” otras tantas. He sufrido, como no, la enorme pasividad y la falta de cohesión del gremio. Algo que creo existe en muchos gremios.
Si la situación no era brillante antes de los tiempos estos de la piratería, lo cierto es que, en este nuevo teatro de operaciones, la cosa ya está oliendo a cadáver desde dos o tres calles antes de llegar al mismo meollo.
La producción cultural ha entrado en barrena y, para mi desgracia, y la de tantos otros lo cierto es que parecemos caminar hacia la absoluta destrucción de lo que conocíamos como nuestros lugares de empleo.
Se compran menos revistas, se compran menos periódicos, se compran menos entradas para el cine, se compran menos discos…la mayoría de las veces me siento como Kowalski, el protagonista de “Vanishing Point”, conduzco un coche que va a toda velocidad y cada vez tengo más sueño y menos ganas de conducir mientras la persecución continua y las vías de escape se van agotando poco a poco mientras voy de camino a una barrera puesta por la policía.
No les hecho la culpa a ustedes, yo mismo veo muchas series americanas que no se estrenan en nuestro país por medio de internet sin pagar un pavo. Soy también culpable. Como decía Alex de la Iglesia en este fantástico artículo, la pastelería está abierta y yo no soy mejor que todos ustedes, también quiero pasteles. Y más si esos pasteles no los puedo encontrar más que en esa pastelería concreta.
Como ya decía, les estoy dibujando un pequeño bosquejo de cómo está la cosa. Se lo resumo un poco: no va bien. No tiene buena pinta, de hecho tengo peor pinta que un enfermo de esos que trata el doctor House. Una profesión entera está enferma de un virus raro y a primera vista incurable, notas que todo el mundo está a su alrededor gritando diagnósticos pero nadie da con la clave y mientras te vas poniendo cada vez más malito mientras maldices tu suerte y piensas que lo más correcto hubiera haberse hecho Guardia Civil como el abuelo o, a lo mejor, haberse montado una secta destructiva.
Mientras la cosa se va a pique se está poniendo más de moda el empleo doble. Lo normal es que la gente ya no pueda vivir de tocar la guitarra o de escribir papelotes y que se tenga que buscar la vida haciendo un trabajo de “9 a 5” (bueno, eso es un anglicismo, ustedes saben como yo que el raro sistema de horarios de nuestro país obliga a trabajar un porrón de horas más) y, pese a ser conocidos y brillantes (no es mi caso), para comer. La lista es larga y, en la música, casi interminable. La situación mala –que era la de antes- se nos ha convertido en algo catastrófico, por lo tanto.
Las ventas bajan, los sueldos se reducen. Eso es así.
En el momento que escribo esto quisiera transmitirles a todos ustedes esto mismo. Una parafraseo de Groucho Marx: “Saliendo de la pobreza alcanzamos las cotas más altas de la miseria”.
No quiero que se sientan mal, y menos en estas entrañables fechas, de hecho (lo repito) ustedes no son culpables de la situación. Estoy de acuerdo con todos ustedes: nadie paga por algo que puede encontrar gratis. Eso es así.
Si alguien, de pronto, inventara un aparato que hiciera funcionar el coche soplando a través de un sencillo pitorro los de las gasolineras se irían al pairo. Si alguien vendiera una máquina que captara las ondas cerebrales y las convirtiera en ropa o comida los de las industrias textiles y los supermercados se irían al garete. Yo mismo no volvería a un Carrefour a comprar nada en mi puñetera vida. ¿Para qué?
Mientras se discute sobre el nuevo mercado, un mercado que todavía no existe, muchos de nosotros lo pasamos mal. Quiero decir, mal de verdad. Es posible que Alejandro Sanz haya podido ahorrar o, mejor que eso, tenga un amplio mercado fuera de nuestro país (Hispanoamérica) donde la gente comprar sus discos y va a sus conciertos. El problema es que todos no somos Alejandro Sanz, es decir, nadie pagaría por ir a verme trabajar y menos ahora que ya no tengo trabajo. Bueno, siempre hay gente rara que le va el rollo performance, pero no me parece algo que, como dice la muchachada más moderna, pueda “monetizarse”. Yo más bien a lo que puedo aspirar es a “monotizarme”, es decir, hacerme mono o simio y que me cacen y me lleven a un zoo para que puedan ustedes tirarme cacahuetes a cambio de hacer monerías. En realidad, es a lo que solía dedicarme: a hacerles a ustedes monerías. A escribir monerías.
¿Se acuerdan ustedes de esa escena de Star Wars en la que los rebeldes caen en una prensa de basura? Pues imaginen a un montón de gente atrapada en medio de una pared retractil que se llama “medios convencionales” y por otro con una que se llama “descargas en internet”.
En todo este debate sobre Internet he denotado una enorme dosis de cinismo. Cinismo en unas cantidades industriales que, de pode exportar, nos sacaría de esta cochina crisis y nos permitiría darle collejas a los alemanes.
Lo que flota en el ambiente es, sin duda, esto: hay cosas que nos apetece tener y que nos salen gratis. Ergo, defendemos ese acceso a esas cosas.
Bien. Nada en contra. Lean un poco más arriba. Es normal. Nadie comete un delito por descargarse algo.
Lo que me parece infame es revestir esa idea tan sencilla con palabras como “derecho”. Y, mucho mas, a revestir la simple y llana descarga como “ejercicio de libre expresión” o “libre intercambio”. Eso es cinismo puro y duro.
Es más, me sorprendo comprobando como muchos, demasiados quizás, han convertido esta presunta cruzada por una Internet más libre como una forma de negocio. Ya saben: conferencias, libros, apariciones estelares en televisión, bolos pagados…
Con un discurso populista algunos listillos aprovechan para hacer leña del árbol caído y se llenan los bolsillos y el ego (unos egos desmedidos) defendiendo la actividad delictiva de los que cogen la obra de otras personas y la cuelgan en la red para hacer su propio negocio que se asemeja bastante a lo que hacen los buitres para comer que no es otra cosa que alimentarse de un cadáver.
El pitorreísmo demostrado por estos autodesignados y presuntos adalides de la libertad ha tomado estos días carices de bullying y unas declaraciones altisonantes que me han recordado bastante a las charlas telefónicas que Hans Gruber, el malo de “La Jungla de Cristal”, tenía con la despistada policía de Los Ángeles.
Hablemos claro, pongamos las cosas en sus justas coordenadas y ya está. Repito. No son ustedes los que me quitan el sueño. Son otros los que lo hacen.
Si ustedes lo piensan bien, el nivel de insultos que se ha regalado durante estos días a personajes de nuestra cultura (la cosa se ha centrado esta vez en Ángeles González Sinde, Alex de la Iglesia y Alejandro Sanz) ha sido, cuanto menos, de un macarrismo impresionante, de una dureza que no se recordaba desde los tiempos en que este país decidió que odiaba a Ramoncín por el simple hecho de denunciar que los autores estaban perdiendo pasta. No se habla de privilegios, se habla de puestos de trabajo. No se habla de comprarte un deportivo alemán de gama alta, se habla de llegar a fin de mes. No hablo, yo por lo menos no, de defender a una industria en franca decadencia sino en puestos de trabajo destruidos, hablo no solo de estrellas de la escena, sino de técnicos muchas veces mal remunerados.
No conozco a Alejandro Sanz y no se cuáles han sido sus motivaciones para posicionarse. Yo se las mías que, seguramente, sean mucho más pobres y más pequeñas. De hecho lo mío no es ni una posición porque, evidentemente, como ya les digo, estoy justo en el medio: no me valía mucho el modelo anterior y este, pues qué quieren que les diga, pero tampoco demasiado.
Con otros quiero decir que, sí, es verdad, la industria cultural y la de la información no ha sabido prepararse para esta nueva etapa. Es verdad. ¿La razón? Enormes empresas que se mueven como elefantes, lentos y majestuosos. Los amos de la Sabana, vaya. Enormes estructuras que se sienten invencibles y que caminan seguros sobre un panorama que creen que les pertenece y que, de pronto, comienzan a ponerse nerviosos cuando llega la sequía, una sequía larguísima y el agua se va agotando y el baobab no da madera fresca…un infierno.
Una defectuosa política de precios, una defectuosa política de distribución…sí, el sistema era malo (nadie dice lo contrario) pero les funcionaba. Les funcionaba fantásticamente bien. ¿Para qué cambiar? De hecho la piratería, la de antes, no era más que un mal menor, una cosa evitable, una pequeña pérdida.
De hecho, la pachorra con la que las grandes compañías se tomaron la preocupante desaparición de los videoclubs debería de haberlos hecho reflexionar pero no ocurrió así. Lo aceptaron como un daño colateral. Gran error.
En cierto modo, en esos primeros instantes, hicieron un gesto de elefante: intentaron protegerse con un sistema “anticopy” que era un maldito desastre y que se demostró inútil un tiempo después.
El Gran Elefante, por tanto, ha intentado mantener su viejo sistema de alimentación pese al mal cariz que estaba tomando la cosa. Ahora, que la cosa está fatal, intenta arremeter con toda la fuerza posible. Seguramente ya es tarde: han perdido eso que algunos populistas llaman “la calle”.
De hecho intentar aprobar una Ley como la que se ha intentado aprobar hace unos días es, simplemente, una forma de demostrar su despiste, su enorme incapacidad para hacer frente a una situación que les ha sobrepasado por completo. Si lo único que pueden esgrimir es una ley torpe, escrita a toda leche, no consensuada y básicamente inútil…
La bajada de beneficios, por ejemplo, ha generado un nerviosismo increíble, es como si el elefante hubiera visto a un pequeño ratón y no supiera como aplastarlo. La televisión, siempre la televisión, es la que representa mejor ese nerviosismo. En su búsqueda continua de mantener un status que ya no es el propio, sin entender el nuevo panorama, en la búsqueda de unos ratings de audiencia ya imposibles no solo por el repentino aumento de cadenas sino por el creciente desinterés por el producto ofrecido se han lanzado a una búsqueda de las cosas más baratas, de los espacios más sonrojantes perdiéndole por completo el respeto a los ciudadanos. La necesidad de mantener altos los shares de audiencia y de contentar así a los anunciantes ha provocado la caída de contenidos más grande de nuestra cortísima historia audiovisual. Paradójicamente los grandes anunciantes se largan buscando otros mercados, otros sitios donde meter su pasta que estén lo más alejados posibles de esos programas tan vistosos donde se habla tan alegremente de la vida de otras personas pero, al parecer, no son capaces de reaccionar. Podrían ofrecer productos de más calidad, más caros, que posiblemente atrajeran a un número más reducido de espectadores posiblemente más fidelizados pero, no, prefieren seguir viviendo en una quimera, prefieren seguir viviendo el sueño de encontrar esa programación ideal que ya no existe, una especie de El Dorado.
Y también existe ese problema en la Prensa escrita que, poco a poco, ha ido perdiendo su independencia a favor de la captura de anunciantes. Se ha ido envileciendo, reduciendo el papel de los periodistas, limando las asperezas (en muchos casos, la verdad) a favor de contentar a sus anunciantes. No deja de ser paradójico que los departamentos de marketing tengas mayor importancia que las redacciones.
Y en la industria del disco parece que también existe esa necesidad de mantener un sistema de estrellazas sin nada que aportar, productos prefabricados a golpe de talonario que ya no se pueden mantener porque ya no hay fondos con los que extender las enormes campañas de promoción de esos grupos que vendían tres millones de discos y que después desaparecían sin dejar rastro (¿Se acuerdan de Westlife?). Incapaces de pensar en pequeño, de mantener a grupos más interesantes a cambio de menores ventas (pero ventas fijas) se han metido en un enorme berenjenal, en un berenjenal baldío, es más, podrían haber pensado en vender más a mejor precio pero no, parece que han querido mantenerse en sus trece.
Y del cine español, en su conjunto, no voy a hablar porque, en realidad, creo que tiene todos los defectos posibles de una industria (una “industria” que dice, y dice bien, Fernando Trueba, que no existe) que no entiende el talento ni aunque fuera un lobo que le mordiera el culo…pero que, como no, ha sufrido una campaña de descrédito brutal, una increíble campaña destructiva que ha extendido los peores y más dañinos estereotipos y ha generado un desinterés general por cualquier película producida en nuestro país donde, vaya, el éxito de un solo título parece una especie de milagro. Es más, me sorprende que Alex de la Iglesia, que tiene una estupenda película en cartel se haya metido a defender los derechos de los curritos de las películas españolas a sabiendas de que podría recibir un boicot general. De hecho, me temo que lo está sufriendo.
Señalados los males de la industria, bueno los males que yo veo en la industria que bien podrían ser otros de los que no estoy informado, no les pido piedad con ella. Es decir, no les invoco para que corran a su tienda más cercana y adquieran ustedes un producto oficial, un soporte (je, otro interesante palabro para el debate, la cosificación que hacen los guruses de la presunta libertad de la red…hacerles pensar a ustedes que pagan por el libro o por el disco y no por lo que viene dentro). No, ustedes pueden seguir bajándose cosas de la red con total alegría y yo les aplaudiré puesto que soy uno de ustedes. Curro como ustedes, me alimento de las mismas cosas que ustedes y me encantan las cosas gratis y los placeres inmediatos que me producen una buena película o un buen libro o una buena canción. De hecho me parece irresistible poder disfrutar de materiales desclasificados, de películas descatalogadas, de series que jamás veré en una televisión de mi país porque algún idiota piensa que no va a tener audiencia. Todos y cada uno de esos idiotas presuntuosos que nos tratan como imbéciles se merecen este bofetón.
El problema, y vuelvo a lo personal, es que creo que el final del túnel está lejos, de hecho ni lo veo. El problema es que nadie está dispuesto a buscar soluciones de calidad, que nadie parece dispuesto a entrar al trapo, a arremangarse, a trabajar a favor de los derechos de todos, que Tirios y Troyanos prefieren la falta de acción, como si esto fuera a arreglarse solo. Mientras tanto perdemos puestos de trabajo, perdemos fuelle, perdemos.
En todo este debate tan machacón en el que se ha agotado la tinta, se han zampado cientos de millones de bytes y se han consumido horas de radio y televisión como para emitir tropecientas mil veces todos los episodios de “Amar en tiempos revueltos” (lo que dura esa serie, madre mía) nadie ha querido moverse un milímetro y hemos consumido un tiempo precioso que podría haber sido empleado en arreglar el problema en una serie de discursos lamentables.
Lo coherente sería que la industria se encaminara hacia otra cosa, hacia otros nichos, hacia otras posibilidades y que todos esos señores que dicen saber tanto del negocio este de Internet fueran capaces de dar más de dos razones audibles sobre el asunto, una simple solución. No lo harán porque están demasiado ocupados en escucharse así mismos, en vender pobre y barata cancamusa, en inventarse que sí, que hay negocio, que hay salidas, que sí, que seguro, que no tienes más que pagarme un porrón de pasta y yo te cuento el secreto del amuleto, que lo tengo aquí guardado, metido en una urna en forma de huevo que solo te voy a dejar romper si me das dinerito, si me conviertes en tu asesor, si me das un puestillo, si me sientas a tu diestra. Permítanme, que me ría. ¿Saben ustedes algo de Mobuzz TV? ¿Saben que más de un gurú se pilló los dedos con la historia por culpa del discurso que habían mantenido públicamente? ¿Por tener una imagen demasiado idílica de la Red? ¿Por no reconocer que no sabían que se habían metido en un gigantesco e ignoto jardín? ¿Qué no es lo mismo administrar una ferretería que una televisión on-line? ¿Qué no se pueden aplicar las mismas infalibles técnicas de administración para todos los negocios? ¿Qué la falta de contenidos, de buenos contenidos, es mucho más importante que vender una imagen guay y que eso solo vale para engañar a la gente dos o tres días?
Pues eso, como dice William Goldman en ese imprescindible libro “Las aventuras de un guionista en Hollywood” (Ed. Plot) refiriéndose a la mejor forma de escribir un guión de éxito: NADIE SABE NADA.
¿Alguien sabe qué tenemos que hacer los curritos mientras muere el antiguo régimen y renace el nuevo?
Mientras tanto, mientras sigue la batalla, mientras unos buscan el Unicornio y otros se dedican a la producción de cinismo, al escarnio público, a la extensión de la falsedad y la desinformación para, no se olviden, que alguien les de un puestillo a costa de todos ustedes y ser los visires en lugar del visir llamando su atención con vistosos ejercicios lingüísticos (ya verán ustedes lo tiesos que se ponen y lo a favor de obra que se van a poner en cuanto lo consigan) unos cuantos, muchos, nos vemos en la obligación de seguir el debate desde nuestras casas, mano sobre mano, esperando que escampe el temporal, que deje de arreciar el temporal. La cosa, ya decía, no pinta bien. Si se enteran ustedes de algo, si necesitan un escritor de guardia que les haga un texto para su invitación de boda o les escriba unos chistes para quedar bien con los amigos, les haga la compra o les pinte la casa pónganse en contacto con este blog.
PD: No me gustaría marcharme sin ofrecerles una canción estupenda de un grupo catalán llamado Mishima. Se titula “Tot torna a començar” (Todo vuelve a comenzar) que es una joya total…espero de verdad que todo vuelva a comenzar y que nos queramos todos mucho y que reine la paz social y que las aguas vuelvan a su cauce y que todo el mundo se ponga de acuerdo y que todo sea luz y color. Disculpen la extensión del texto. Y enhorabuena a los sufridos lectores que han llegado hasta aquí. Son ustedes o muy pacientes o tienen mucho tiempo libre. Gracias.

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Me solidarizo contigo como persona, pero lo cierto es que todo lo que cuentas me importa un huevo.
Ahora mismo tengo un disco duro encima de la mesa que voy a prestar a un amigo para que se copie 300GB de música que otro amigo me ha prestado. Dando un vistazo rápido al contenido, no creo que haya ni un 5% que tenga menos de 20 años de antiguedad. Buena parte tiene más de 40 años. Música extraordinaria, intemporal, que no podría encontrar en una tienda de discos ni pagando a doblón.
Hace siglos que no compro un disco ni un libro. Ni volveré a hacerlo. Este verano me leí la trilogía de Millenium en el teléfono. Las bibliotecas estan llenas.
Esa industria se murió y la que renazca, cuando quiera que sea, nacerá en un nuevo escenario.
Suerte con tu curro de 9 a 5
No se como se las arregla usted SrInsustancial que casi hace que me ponga de parte de la industria audiovisual, ejjeje…No en serio, un artículo como este es lo que deberían publicar los periódicos y no lo que circula por ahí normalmente.
Aunque una vez leido, da la sensación de que en realidad el problema ni siquiera son las descargas, sino el sistema industrial que lleva mal montado desde el principio, explotando a los “Creadores de contenidos” como les gusta de llamar el gurú. Y las descargas no han hecho más que sacar a flote las miserias que las productoras meten bajo la alfombra. Nunca entendí como es posible que a quien crea la obra le llegue tan poco de su plusvalía y esto era así ya antes de internet, y ahora al reducirse la tarta, se les usa como escudos humanos por ser el eslabón más débil de la cadena. Deberían tomar nota, como colectivo, de los guionistas americanos.Aunque dudo que aquí tuviera el mismo efecto, estoy convencido de que las teles se sacarían de la manga un reality de 24 horas y lo petarían.
No quiero ser cenizo, pero les auguro una dolorosa y larga reconversión industrial. Y eso no es algo agradable de ver, después de todo, soy asturiano y llevo viendo como se reconvierte la minería décadas (Sin éxito, por cierto). Pero la realidad es que internet es un fenómeno imparable que ya ha cambiado las costumbres de una generación y aunque la industria consiguiera su propósito (Y en la práctica para conseguirlo la única forma es la censura de internet a la manera china) lo cierto es que la gente quiere eso que llaman una televisión a la carta que es lo que internet les sirve, así que quiera o no quiera, la industria tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos. Y con un mercado más fragmentado, los productos darán menos beneficios, pero esperemos que aporten más calidad al no tener que contentar a masas metiendo personajes para todas las franjas de consumidores por ejemplo. A partir de ahí supongo que los derechos laborales de los escritores serían más o menos los mismos que hasta ahora, los de los monos alados del señor Burns.
Rob,
Me parece bien que te importe un huevo y que te solidarices conmigo o no porque, sinceramente, no he escrito ni buscando la solidaridad de nadie, ni esperando remover la conciencia de nadie. Lo único que he hecho ha sido escribir sobre esta polémica desde mi perspectiva.
Tu escribes muy bien sobre la tuya, incluso señalando la capacidad de tu disco duro. ¿Qué música es esa que no se puede encontrar ni a doblón? Me gustaría saber a quien te refieres.
Me parece bien que creas que no vas a volver a comprar ni un disco ni un libro y que me informes de como has leído la trilogía de Millenium…sinceramente, se ha vendido tanto que no creo que unas cuantas descargas ilegales le hayan hecho daño pero, ya te digo, no todo el mundo es Stieg Larsson.
El problema que veo es que crees que esta es una situación que no va a cambiar y que va a seguir así. Bueno, la Ley de marras no ha sido aprobada pero eso no quiere decir que no se vaya a aprobar algo parecido, no digo por este gobierno sino por el que vaya a gobernar de 2012 en adelante. Las presiones americanas van a seguir y, lo que es peor, cada vez serán más duras hasta que el asunto les beneficie. Veremos la postura que adopta el nuevo gobierno que, con una presunta mayoría absoluta o jugando mejor sus cartas, podría hacer lo que le diera la gana.
Tu comentario ese del trabajo de 9 a 5 da por hecho que nunca he trabajado de 9 a 5. Lo he hecho, es más, mi profesión es una profesión de 9 a 5 pero me suena un poco a “listillo, pensabas que podías vivir del cuento y mírate ahora”. Esta es una de esas cosas que han alimentado esta batalla.
Suerte con lo que sea que hagas.
Bravísimo artículo. Muchos pensamos o intuimos todo o parte de lo que cuentas pero, amigo, hay que explicarlo así de bien.
Me ha encantado, sólo le añadiria un “pero” a su texto:
Cuando me bajo una canción o una película “comercializada” en este país, y me lo grabo en mi iPod o en mi disco duro, no lo estoy haciendo “gratis”. No me estoy bajando nada “gratis”, puesto que estoy pagando por esos contenidos mediante un cánon absolutamente arbitrario y lamentable. Ese mp3, ese divx, lo estoy pagando. No es gratis. Mi iPod, mi disco duro, llevan cánon.
Y además me lo cobran cuando grabo mis fotos en mi HDD o en mi DVD virgen. No sólo pago por los contenidos audiovisuales, pago siempre como si lo tuvieran.
No se pueden criticar las descargas si no se elimina el cánon. No puede ser que se quiera que descargar un mp3 sea ilegal y a la vez te cobren un cánon “por si” grabas contenido con derechos de autor.
O lo uno o lo otro.
Suerte con tu curro de 9 a 5
Mira que me cuesta llegar al final de textos tan largos (cosas del/la internet), pero esta vez lo hecho porque está estupendamente escrito. Un punto de vista novedoso y muy interesante para los que no tenemos nada que ver con el mundillo.
Surte con todo i esperem que de veritat torni a començar
Laquintacolumna,
No era mi intención, jeje.
Bueno, creo que es un error por parte de la Industria haber pasado del tema y pensar que era una nube pasajera, un bachecito. Se han pillado los dedos y, de paso, nosotros nos hemos quedado en medio de la historia.
Me gustaría que hubiera un sindicato de escritores pero, la verdad, es que aquí no hay industria para eso y, por otro lado, la gente aquí no tiene la madurez democrática suficiente como para entender que puede protestar como parte del ejercicio de sus derechos. Es desesperante. Es un reflejo de otros sectores donde tampoco existe esa cohesión necesaria para hacer fuerza.
Me temo que, como dices, la reconversión será larga y dura como para empequeñecer a Rocco Siffredi pero es lo que hay. A mi Internet me parece un inventazo, otra cosa es que porque interesa bastante a las operadoras (que en su momento naufragaron con la creación de contenidos) sea actualmente un Far West legal pero, ya digo, no es culpa de los usuarios. La culpa es de otros.
Gracias por tu comprensión infinita y suerte en estas fechas.
Lo de tener que compatibilizar con otro trabajo le ha pasado siempre a todas las demás ocupaciones que no han sido rentables. Se puede buscar culpables (probablemente mal marketing) pero los hechos son los que son.
Para ganar dinero en este siglo pasado todas las industrias han tenido que matar al intermediario, que justamente es el que se lleva la mayor parte del pastel. Francamente, no creo que sea tan difícil verlo. Eso también son puestos de trabajo, pero de los que no aportan nada a la cadena de valor del producto. Si es justo o no, como si lo es que esos intermediarios saquen más partido que los propios creadores ya son valoraciones éticas.
Siento tu situación, Insustnacial. La verdad es que casi todo el mundo que conozco está en la cuerda floja laboralmente, de hecho yo mismo tengo un horizonte incierto a partir de agosto. El crédito ya no abunda como antes para TODOS, tanto empresas como empleadores las estamos pasando canutas. ¿Seguro que lo vuestro es por Internet? ¿Seguro que la crisis no tiene nada que ver? Vamos, lo digo porque leyéndote a tí y a otros, parece que la crisis no va con vosotros, lo que va es Internet.
Buenos dás, sinceramente mi enhorabuena por el artículo.
Las soluciones, ojala fueran faciles, pero como dices hay elefantes detrás que no permitiran bajar sus enormes beneficios para solucionar este problema. Creo que el ejemplo lo tenemos en spotify en el tema musical, una empresa con una idea brutalmente buena que estan hundiendo por no tener más apoyo de la industria.
Tal vez ese sea el modelo de negocio que se deba seguir, no solo para la música, si no para todo el ámbito cultural, que pueda vivir de publicidad y de apoyos de organizaciones (y músicos y artistas cabreados!Si no ponía esto reventaba)
Porque sinceramente lo único que ha hecho este país por la cultura es crear leyes absurdas y permitir que asociaciones puedan vivir de pm sin “crear” nada.
Lo que, a mi modo de ver, no se puede permitir, es que se puedan generar leyes a la ligera, saltandose poderes para tener el control sobre internet y sus contenidos.
Una vez mas enhorabuena por tu opinión y por la manera de expresarla
Creo, como he puesto en Twitter que algunos puntos son debatibles como poco. Pero al menos, tu punto de vista (o de partida) es algo más normal.
Sólo me gustaría decir que si bien, no todo el mundo es Larsson o Radiohead (o los que sean) se han hecho experimentos de financiación en la Red con resultados en general positivos
De hecho, la gente si paga por cosas que puede conseguir gratis, vale, no siempre, pero cosas como iTunes están ahí para demostrar que ún se paga por la música.
El problema, y este es uno de tus puntos debatibles, es que realmente, si estamos pagando por un soporte. Un soporte hecho en serie con un coste mínimo. Pero que se paga como si estuviera hecho a mano por artesanos.
Y en la mayoría de casos, ni el contenido, ni el soporte, valen lo que cuesta en la tienda.
Ese punto es importante porque tenemos desde sistemas anticopia, mencionados por ti, hasta regiones en los DVD que son totalmente ridículas. Y hablando de los DVDs… Bueno, eso daría para un artículo completo. Formatos cortados, contenido mermado, ediciones distintas para confundir al consumidor y provocar que te compres tres veces lo mismo. Doblajes desastrosos…
En serio, si no fuera por Internet, si que nos estaríamos perdiendo cosas. Y creaciones originales. Porque no solo de “artistas profesionales” se nutre la “cultura”. Ahora mismo, casi cualquiera puede ser un “creador”.
Ya que mencionan, ahí arriba la huelga de guionistas… Cuando se produjo en USA salieron cosas en Internet como Doctor Horrible o The Guild. Proyectos aparentemente “tontos” pero que tienen su audiendcia y se benefician de ello.
No lo sé. Quizás la solución esté, para muchos de vosotros en pasar de algunas compañías y montaroslo por vuestra cuenta.
Y un último apunte, El compañero de arriba tiene razón. Hay muchas películas, series, canciones que no pueden encontrarse en tiendas (especialmente si son extranjeras). O que llegan a España con tanto retraso y modificaciones que no valen la pena.
Me quitaría el sombrero, si alguno adornara mi cabeza. Como no es el caso, aplaudo. No tengo palabras.
Quiero entender que cuando hablas de la industria audiovisual no te circunscribes únicamente al reino de España, porque de ser así detecto incongruencias en tu discurso: por un lado hablas de lo denostada y herida de muerte que está, por ejemplo, la cinematografía y, por otro, del daño del todo gratis porque “¿para qué pagar si lo tienen gratis?”. Sinceramente, tendríamos que ver cuántas películas españolas se descargan o visionan online.
Yo, por mi parte, soy una rara avis, amante del libro de papel que ha pasado muchas horas de su vida yendo y viniendo de la biblioteca pública; alguien que gusta de la experiencia de la sala de cine – y mira que está cara, leñe – y que sólo da el “maligno uso” del pc a ver una serie que otra, y sólo porque no me la ponen por la tele. Reconozco que, al principio de tener adsl, sí me bajaba lo mas grande… tanto que al final ni leía/veía/escuchaba un porcentaje importante de lo descargado. Así que, aunque fuera por ahorrar electricidad, dejé de hacerlo.
Sin embargo, creo que mezclas conceptos en el tema de los “adalides de la libertad digital”. Ante todo, lo que se discute de esta ley principalmente es lo amplia y abstracta que es. Tal cual está redactada, nada impide que se le crucen los cuernos a uno de la comisión, vea tu blog y diga “no me gusta lo que dice… anda, si tiene una foto/video/loquesea de lo que fijo no tiene los derechos de reproducción! A cerrarla!!”.
Por otro lado está el tema que mencionas de los soportes. Existe iTunes (y alguna otra tienda digital de música) que no es que estén muriéndose de hambre, precisamente. El tema del libro digital empieza a coger auge. Yo, personalmente, no me veo con un cacharro de esos, pero conozco a bastantes que sí leen en la pda, movil, portátil… Si tú escribes, salvo que seas tan arcaico (y algo cabroncete y tocapelotas) de llevar tu trabajo en papel, les llevas un fichero electrónico. Ese fichero se procesa para darle el formato necesario (si es un libro con ilustraciones, si es una novela de todo texto, si es un guión, cada uno tendrá formato diferente), generando un nuevo fichero, digamos mas “definitivo”. Luego, si se va a vender a lo grande, sí necesitará unos gastos de impresión, encuadernación, etc, que sumar a los gastos de pagarte a ti y a los que maquetaron la cosa. ¿No entiendes, entonces, que si se vende en fichero no aceptemos que la diferencia de precio sea tan escasa? ¿Cómo puede valer igual un libro físico (con todo lo que lleva de manufacturación, portes, etc) lo mismo que uno que sólo “cuelgas” y esperas a que se descarguen? Yo he comprado libros por internet, que tienen en la oferta una contrapartida digital que cuesta menos del 50% de lo que marca el precio del libro físico. Así sí que se lo comprarán, claro.
No se debe olvidar algo importante. Tenemos un canon digital que nos demoniza, lo pagamos “por si acaso se nos ocurre usar lo gravado por el canon para descargarnos contenido con Propiedad Intelectual”. ¿Crees que si saliera una ley como la sinde (incluso una sensata que SOLO sirviera para luchar contra la violación de la PI) la SGAE aceptaría que se dejara de aplicar el canon? Piensa en las burradas que han hecho (espías en bodas, etc) y entenderás que la respuesta va a ser NO.
Ya por último: ¿Conoces spotify? Puedes oir música gratis aguantando anuncios, o puedes pagar X para no aguantarlos. Y hay gente que lo paga!!! y los que no, generan dinero por la publicidad. ¿No usarías una web “legal” que te pusiera las series que te gustan pero con anuncios? Yo he estado siguiendo algunas cosas de a3 y de t5 por sus webs (prefiero la de t5, no fragmenta la serie en 20 cachitos con anuncio en cada uno, y los anuncios te los pone al principio, mejor para el espectador) y es lo que hacen. Y no creo que salgan perdiendo. Pero como muy bien dices, los empresarios – esos grandes ineptos tecnológicos – ven que es mas barato gritar y patalear que adaptarse para ir acorde con los tiempos.
PD: del tema de los insultos. 1º, dudo que hayan entendido la parte de la ley que mencioné al principio, la que “si les da la gana, te cierran esto por una tontería”. Luego, tú recurre… que a ver cuántos años tarda…
2º, al cantante ese se le debería caer la cara de vergüenza por este tipo de cosas http://bit.ly/6NHStc que encima, en vez de aprovechar su riqueza para tributar en su país, se va a otro (¿tendrá algo que ver el régimen impositivo?) se va del país dejando ronchas con hacienda, que eso es dejarnos la roncha a todos. 3º Lo de la ministra es de chiste. De cine no sé si sabrá, pero de lo que intenta regular (internet) ni puñetera idea. Pero bueno, si nombras ministro a alguien con negocios ¿no es de esperar que legisle para arrimar el ascua a su negocio? Éste es el país que tenemos…
PD2: Cierto, escribes y te enrollas… pero yo también, así que no pasa nada (pero, eso sí, vigila alguna faltilla que te vi, plis)
Corrección a mi comentario: En teoría el enlace debería llevar a esta búsqueda en google http://www.google.es/search?sourceid=chrome&ie=UTF-8&q=google#hl=es&expIds=17259,17315,23628,25646,26761,26849,27520,27862,27889&xhr=t&q=alejandro+sanz+hacienda&cp=20&pf=p&sclient=psy&aq=0&aqi=&aql=&oq=alejandro+sanz+hacie&gs_rfai=&pbx=1&fp=60f4a62b56d154cb pero al pasarlo a bit.ly, no sé por qué, prefiere que sea una búsqueda de “google” en google ¬¬
Espero que este enlace sí entre bien
Me ha encantado tu artículo, escribes tan bien que me he tomado la molestia de leerlo hasta el final:)
Pero, como han dicho ya en varios comentarios anteriores, ya existen alternativas de negocio, como por ejemplo Netflix, que planea desembarcar en España muy pronto: A cambio de 6 euros al mes chispa más o menos, ofrecerá un extensísimo catálogo de series y pelis para descargar de forma legal y con buena calidad. Yo ya estoy pagando una suscripción a megavideo que me sale ligeramente más barata, pero con el inconveniente de que gran parte de lo que descargo tiene una calidad pésima. Cuando salga lo de Netflix, yo me apunto de cabeza, y supongo que como yo, miles de personas en este país. Creo que esa es la tan esperada solución intermedia entre el “todo gratis” y el “págame 20 euros por este cd con 10 canciones”. Lo que no entiendo es por qué tan poca gente habla de este tipo de negocios que ya están asentados en USA y siguen diciendo que lo ven todo muy negro. Creo que para los únicos que está negro es para las grandes compañías de la industria cultural que hacen de intermediarios y cobran mucho aportando poco valor.
Perdón, se me olvidaba, este artículo ilustra bastante bien esa “via intermedia de negocio”.
http://www.larameraescarlata.net/2010/12/un-nuevo-modelo-de-negocio/
Saludos.
Qué te puedo decir, Sr. Insustancial. La vida es dura. La falta de reconversión a tiempo trae estas odiosas consecuencias a destiempo. Si os han pillado con el pie cambiado, ahora no podéis más que patalear pero no decir que nadie os avisó. La reconversión de la industria cultural ya la vivió la industria de los contenidos informáticos, la está está viviendo el periodismo, la vive cualquier negocio cuyo materia prima está hecha de bytes. Y nadie se queja tanto, y nadie trata de imponer leyes inquisitoriales y retorcer torticeramente el estado de derecho en contra de la gente como lo está haciendo el lobby de la industria cultural. Es doloroso, por supuesto, pero hay mucha gente que gracias a más inventiva y gracias a entender el potencial de Internet ha sido capaz de imponerse a la industria, sobrevivir y ganar dinero. A lo mejor la tarta ya no da para repartir tanto, pero eso que generan es el valor real de la industria y puede ser que la conclusión sea que no hay sitio para tanto intermediario. Felices fiestas.
Échale un ojo a este artículo, a ver qué te parece
http://www.jesusencinar.com/2010/12/nos-jugamos-algo-mucho-mas-serio-que-los-derechos-de-autor.html
Hola,
Gracias por pasaros por aquí para comentar la jugada. Vamos por partes y os contesto a todos.
JAVIEERR
Gracias amigo, es un placer leer que te ha gustado.
MIGUEL
Creo que no el asunto del canon y la descarga no es comparable. Si pagas un canon de 12 euros por un disco que te permite grabar un tera piensa en que tienes que dividir esa cantidad entre todas las personitas que han creado las películas y la música que vas a descargarte…¿Cuantas pelis y canciones caben en un terabyte?
En todo caso no he hablado de SGAE en ningún momento.
Vuelvo a repetir que mi post no está escrito contra los usuarios, ni contra internet, ni contra nadie, simplemente habla de una situación y de como la estoy viviendo. Nada más.
En todo caso lo que parece que te molesta es tener que pagar por algo que crees que debería de ser gratuito aunque sea una cantidad ridícula lo que, en cierto modo, me da la razón.
¿Estarías a favor de la prohibición de las descargas si se eliminara el canon?
¿Otra vez lo de 9 a 5? Vale, lo tendré en cuenta parece que os da la sensación de que escribir no es un trabajo real o algo así. Es uno de los males de nuestro país, pensar que esto se hace con la gorra.
VIER
Gracias por pillarle el punto a la cosa y gracias por ser fan de Mishima. Gusto exquisito el tuyo.
LINMER,
Bueno, lo del doble trabajo parece que os interesa bastante. Lo he puesto como un ejemplo de como está el patio. Gente que da conciertos, que da entrevistas, que es conocida y que tiene que tener un trabajo alimenticio…creo que es algo que no se ve en ningún otro país más que en este. De verdad, debe de ser que estoy ya muy tocado, pero me da la sensación de que esta es una situación que os parece normal y, en cierto modo, incluso justificada por un “que se les bajen los humos a estos listillos”. Je.
La pregunta es muy sencilla: ¿Quiere este país artistas profesionales? ¿De verdad?
Esto de eliminar al intermediario es una de las grandes falacias insertadas a sangre y fuego…todos los negocios conocidos cuentan con intermediarios que es un mal que impone el propio mercado capitalista en todos los ámbitos de su funcionamiento. No veo a ningun ciudadano quejarse de los intermediarios agrícolas, por ejemplo. Eso de establecer un libre intercambio entre artista y usuario está muy bien si el sistema económico funcionara. A la vista está que no. En todo caso, cuando habláis de intermediarios no se muy bien a qué te refieres o si alguien tiene claro el papel que juegan los productores en todo esto.
ENHIRO,
Siento escuchar que lo estás pasando mal y me solidarizo con tu situación. Es verdad, la cosa está malita para todos, solo hay que asomarse ahí fuera y ver como está el patio.
El problema de la descarga ilegal es algo que ha sido un pequeño rumor que, gracias a un enorme paso tecnológico, se ha convertido en un verdadero problema porque, de pronto, el sistema de copia (de una copia perfecta) ya no estaba en manos de las distribuidoras sino en manos del usuario. Es evidente que nadie puede competir con una copia gratuita de nada, ni aunque la vendas a un céntimo y más con este clima que se ha creado. EL debate está candente ahora pero, en realidad, es algo que está vivo desde hace tiempo lo que ocurre es que a nadie le ha parecido apremiante arreglarlo hasta que todo se ha puesto patas arriba.
GAMBIT
Hasta donde llega mi información SPOTIFY reparte, por ahora, cheques de importes ridículos por el uso de las canciones. Las negociaciones parece que se hacen por paquetes de música y se cierrtan acuerdos con grandes disqueras que, por ahora, aguantan el tirón por saber si Spotify va a tirar para adelante. No parece un negocio, hasta el momento, ni para el portal (que presumiblemente es deficitario) ni para las discográficos y, mucho menos, para los autores que reciben uno o dos euros por todo un año de uso de sus discografías.
KUMO
¿Cuáles son esos experimentos positivos de los que hablas? Me gustaría saber de ellos.
El caso Itunes…¿Es rentable Itunes hasta la fecha o no lo es? No lo sabemos. ¿La gente se baja canciones de Itunes pagando? ¿Cuanta gente lo hace? ¿Cuantos son de aquí y cuantos norteamericanos?
Sobre la calidad de los DVD no me hables que me mosqueo. Sí, efectivamente las ediciones españolas son un tanto penosas y los formatos horribles pero eso no es culpa de los autores…¿Quieres decir que en la red hay mejores copias que las que dan las distribuidoras? Me imagino que si, no lo se…también es verdad que la gente consume mucha copia de mala calidad porque es gratis, TS Screeners con cabezas…sabes de qué hablo.
En ningún momento he dicho que internet sea malo…lo que si estoy un poco en contra es de eso de que la red ha permitido que cualquiera pueda ser un artista profesional o que no existen ya los artistas profesionales…eso es más que discutible. Es como si yo digo que soy cirujano porque he leído dos páginas en internet sobre cirugía.
La mayoría de nosotros ya somos empresas, autónomos claro, que trabajan de sus propios clientes.
Sobre tu último apunte: Casi todo se puede comprar por medio de internet en tiendas extranjeras.
BALA PERDIDA,
Gracias.
FRANK,
Hablo a nivel global y local…no hay ninguna incongruencia. ¿Se puede calcular lo que se descarga de cine español? Pues no lo se, la verdad. Creo que piensas que es muy poco…quizás si hablamos de música el porcentaje se dispare.
Yo también soy fan de lo viejuno, no puedo evitarlo. Me va el libro, el vinilo y las salas de cine.
Creo que no mezclo conceptos, creo que son los guruses esos los que mezclan churras con merinas y revuelven el agua a ver si pescan más que los demás. Se mezcla el debate del canon, de la ley, de la SGAE, de los derechos de autor…pero, lo peor, es el cinismo y el desprecio generalizado que extienden hacia la cultura y hacia la producción de aquí.
El problema es que, actualmente, Internet no es rentable nada más que para las empresas de telefonía que controlan el acceso a unos contenidos que no son suyos y no mueven un dedo por evitarlo porque les va bien así. Los propios guruses la cagaron a la hora de intentar montar portales con contenido que fueran rentables económicamente.
Los insultos, a mi modo de ver, son evitables y las campañas de escarnio y persecución públicas también. Eso sería lo deseable. Me hace gracia que se hable una y otra vez de que se persigue a los usuarios y que se les acosa (toma ya) pero no veo a nadie decir que lo que se ha hecho con Ramoncín ha sido una astracanada total y absoluta.
ANA
Lo deseable sería que la gente pensara que es normal pagar seis euros al mes por mantener una cuenta en una página legal…el problema es que nadie quiere pagar ni dos céntimos por algo que puede conseguir gratis. Es un problema de reconocer las cosas, de saber cuál es el patio en el que nos movemos.
ESTEBAN
Es que la gente debería de quejarse ante una situación injusta ¿no? Si los informáticos o los periodistas no quieren protestar que no lo hagan pero, la verdad, lo más sano sería decirr: hay este problema y hay que atajarlo para no quedarnos todos en la calle.
A nosotros nadie nos avisó de esto porque no tenemos el mando, ni nada parecido. Han sido las grandes compañías la que la han cagado como digo en el artículo.
¿QUien ha sabido montárselo bien y adelantarse a esos cambios? Sinceramente no conozco ningún caso de nadie que, creativamente, esté en mejor situación ahora que hace cuatro o cinco años. Solo hay que echarle un vistazo a la situación real de todo esto. ¿Quienes son esos intermediarios?
Pues hasta aquí hemos llegado. Muchas gracias por leer y por la paciencia. Un saludo.
Enhorabuena por explicarse tan bien, señor Insustancial. A mí esto de internet ya empieza a apestarme a Alemania de entreguerras: los grupos de Facebook van a acabar decidiendo penas de muerte, y si no, al tiempo.
Y suerte con lo suyo; se la desea, con infinita admiración, un ex-guionista que ahora estudia pa funcionario.
La industria, si. la estructura de la industria que se nutre de de los beneficios de mermar el sueldo de los curritos manos negras porque su mala cabeza les llevó a negar realidades y no prever cambios.
llevo años diciéndole a las televisiones y a las revistas que la clave son los contenidos y ellos han optado por la morralla de audiencias.
de transcriptor yo te doy curre. jajaja
No entiendo por que tanta gente presumiblemente inteligente se empeña en simplificar hasta el absurdo y aceptar como leyes universales sus conclusiones.
En su caso, señor Insustancial, su problema (desde mi punto de vista) es este:
“Estoy de acuerdo con todos ustedes: nadie paga por algo que puede encontrar gratis. Eso es así.”
Y digo que es un problema por que es mentira. Por que es maravilloso que haya autores profesionales igua que hay fontaneros profesionales pero lo que no puede ser que yo tenga que pagar a un fontanero 10.000 euros por poner un grifo y que luego pierda agua o, lo que es peor, no salga agua alguna.
En su conjunto, la industria para la que trabaja lleva abusando exponencialmente de los beneficios a la hora de comerciar con el material creado. La gran mayoría de la gente con la que tengo trato directo está dispuesta a pagar un precio justo por lo que está claro que pueden tener gratis y lo hacen… ¿dónde está el problema? Pues que lo hacen poco (el pagar) por que lo que hay en su industria es en su mayoría basura y encima mal empaqetada.
El verdadero problema que tienen los señores estos que se autodenominan salvadores de los creadores es que sus productos la gente no los quiere ya ni regalados. Le pongo ejemplos concretos basados en mi caso personal directo:
- No veo televisión apenas por que hasta los informativos apestan, la publicidad es mala y hace insoportable intentar ver algo con un mínimo de interés.
- No voy al cine por que practicamente sólo ponen basura americana que te deja insatisfecho en unas salas que me recuerdan más a un vertedero que a un lugar de entretenimiento (se vé mejor una película en mi televisor… y del sonido mejor ni hablar).
- No compro apenas música por que la que me pretenden vender es peor que escuchar a un gato despellejado arrastrandose por una pizarra. alguna vez alguna excepción en forma de canciones sueltas o discos que he podido escuchar antes y comprobar su calidad.
- De lectura ando un poco mejor, por que gracias a Dios, aún es legal prestar libros mano a mano. Lo que soy incapaz de entender es que pretendan cobrarme los obscenos precios que me piden por un puñado de letras aunque el coste de distribución del producto sea casi nulo (especialmente sangrante sabiendo lo que perciben al final los verdaderos creadores).
El problema aquí es que, lamentandolo mucho, la gente está cansada de pagar “duros” a 100 pesetas. Lo que tiene que demostrar su industria (esa a la que le toca pertenecer por su profesión) es que el producto vale lo que piden; si yo en mi trabajo no demuestro que me gano el sueldo ¿adivina usted a dónde voy?
Tu narración de lo jodido que es buscarse la vida y los esfuerzos por cobrar me han recordado por un instante mi situación. Trabajo en un sector muy diferente, me dedico a la pintura y soy beneficiario de la difusión de mi trabajo en internet. Y a pesar de lo diferentes que son nuestros trabajos existe algo en común: padecer al típico listillo de mierda que justifica que te jodan solo porque nuestro trabajo PARECE más guay que el suyo. Y son legión.
Estoy hasta las pelotas del listillo que te recuerda que existe cierta justícia divina que justifica que los que nos dedicamos a lo que nos apetece, debemos jodernos por alguna razón. Por que sí, porque “qué se habían creído”.
Siempre existe un cierto rencor hacia las personas que verdaderamente somos apasionados de nuestro trabajo. Está mal visto cobrar por hacer algo a gusto, y existe un tic de mierda que aplaude el beneficio como fruto del sufrimiento, como diciendo: “ajá! ¿realmente pensabas que podrías vivir de esto?”
La verdad es que estoy hasta las pelotas de listillos como el de comentario de ese tal ROB.
Soy de esos antiguas a lso que le gusta tener las cosas en formato angible (me gusta comprarme mis libros, mis DVDs, mis comics, los discos de mis grupos favoritos). Siempre he considerado qeu son lso mejores regalos que se pueden hacer.
Dicho esto, me parece aborrecible que paguemos la cultura con un IVA de lujo cuando en el resto de Europa tiene un IVA especial.
El problema, como bien dices, es que la industria y el gobierno no quisieron soltar a su gallina de los huevos de oro y ahora no saben que hacer cuando se les pone mala y lso huevos son, como mucho, de lata bañada en mica. Ojalá tuvieramos un país con una cohesión social lo suficientemente importante para que los creadores (guionistas, directores, escritores, compositores, letristas, musicos, etc) pudieran hacer una huelga brutal y nosotros le apoyaramos. Ojalá tuvieramos un país ssuficientemente culto como para no alimentar subrpductos prefabricados (ya sea en musica, cine, TV o literatura) y encumbrar a los repetidores de formulas una y otra vez. Ojalá tuvieramos un país donde el éxito de nuestros intelectuales no fuera una amenaza para nuestra mediocridad. Ojalá tuvieramos un país que le dedicara tanto tiempo a Cervantes como los Ingleses a Shakespeare o los Noruegos a Ibsen.
Ojalá no arrastraramos aún la castración cultural y moral de la dictadura.
Mientras tanto me bajaré las series y pelis que aquí no llegan y las canciones ocasionales que me gustan y que no quiero el disco entero.
Suerte en este viaje que nos incumbe a todos. Y para los que crean que trabajar de nueve a cinco es algo malo, que prueben a trabajar de once a ocho.
Felices fiestas de solsticio de Invierno a todos.
No pertenezco al gremio. Leyendo tu artículo entiendo que el problema es que los productores/intermediarios están denigrando/menospreciando el trabajo de creación cultural.
Lo curioso es que los beneficios de la explotación cultural y las ventas siguen manteniéndose estables.
O sea, que lo que te están dejando de pagar a ti sirve para mantener los beneficios de los productores/intermediarios. Entonces ¿Por qué cargáis contra vuestro cliente final : El espectador/lector/etc ?
Os están utilizando para aumentar sus beneficios, pagaros una miseria y aumentar su poder en la creación cultural ofreciendo un problema de causa equivocada : la copia no autorizada.
¿ Cuál debería ser el volumen de ventas para que los creadores recibieran un pago justo ?
¿un aumento del 500%? ¿Del 2000%?
¿que cada español gastara 2000 € en productos culturales al mes ?
insostenible
En mi opinión creo que deberíais atacar los problemas internos de la profesión y no a vuestros clientes finales que pagan (mucho) a los productores/intermediarios y (poco) a los verdaderos creadores culturales.
Hola a todos,
ALEX MARTÍ,
Lo de Alemania de entreguerras me parece el mejor símil posible. Gracias por el apoyo moral y por cada disco de Rajoy Division.
ELENA,
Pagaremos nosotros los desmanes…Llevo años diciendo lo mismo con el tema de los contenidos.
EXCELSO,
¿Fontaneros a 10.000 euros? No entiendo muy bien que quieres decir. Si el fontanero hace mal su trabajo se le reclama.
¿Tienes muchos amigos que estarían dispuestos a pagar un precio justo por algo? Claro, a mi me encantaría poder ir a un restaurante y, después de comer, pagar lo que creo que es conveniente según la calidad de lo servido. Desgraciadamente, y volviendo a la realidad, el que ofrece un servicio es el que pone el precio por el mismo.
¿A ti o a tus amigos os parece mucho lo que pone en la etiqueta del DVD debajo de PVP? Pues no lo compréis y punto pero, vaya, es curioso que luego corras a descargártelo gratis. No es lo que se llama un ejercicio de libertad,es un ejercicio económico puro y duro: entre pagar una cantidad y no pagar nada se opta por lo segundo.
¿No sale gratis descargar? Sí, sale gratis. Tu pagas por un acceso a internet cuyo costo va directamente a una compañía de telecomunicaciones. Lo demás es todo gratis, pagas 15 o 20 euros y ya puedes descargarn todo lo que quieras. Repito: es curioso como se da por hecho que hay que pagar por acceder a la red pero no por lo que contiene. ¿Por qué?
En todo este debate no he escuchado que nadie se planteara, ni remotamente, que el acceso a internet sea universal y gratuito.
Dices: “El verdadero problema que tienen los señores estos que se autodenominan salvadores de los creadores es que sus productos la gente no los quiere ya ni regalados.” Falso. Si eso fuera así no existirían las páginas de enlace porque nadie estaría interesado en escuchar música, ver una película o leer un libro.
¿QUe la industria cultural está llena de productos malos? Sí y también la de los muebles, la alimentaria, la automovilística etc. etc.
Sí, en el cine ponen muchas pelis americanas…gracias a que no tenemos una ley de difusión cultural como la francesa. No se donde vives pero si los cines de tu ciudad son así como dices yo tampoco iría. En todo caso hay salas cojonudas, con un sonido, una proyección y una programación cojonudas en muchos sitios de España…desgraciadamente cada vez menos ¿Adivina usted por qué?
La tele, bueno, la tele que no es de pago y se disfruta de manera gratuita está ahí y puede verse o no. Ya he dado mi opinión al respecto en el artículo.
¿La música? ¿Que le pretende vender la música? Pues sinceramente, creo que no le ponen a nadie una pistola en la cabeza para obligarles a comprar un disco que no les gusta. Yo, ni remotamente, compraría algo de alguien que no me gustara. Lamentablemente usted sufre unas tensiones poco sanas…
¿Libros? ¿Precios desorbitados por un puñado de letras? Bueno, eso que usted define como “puñado de letras” bien puede ser El Quijote o lo último de Stephen King…Siguiendo esa línea de pensamiento un coche no es más que un puñado de tuercas y de piezas metálicas.
Estoy de acuerdo contigo: nadie quiere pagar por algo que puede conseguir gratis.
La red, con respecto a los contenidos, funciona actualmente como un buffet libre: Pagas una cantidad y puedes disfrutar de todo lo que quieras a cambio. Si crees que esa es la situación idílica pues me parece bien pero, por favor, no justifiquemos todo con que lo que se nos ofrece es malo y caro. Cada uno elige consumir lo que quiere y ya está.
CARLES GOMILA,
Usted se lo dice todo y tiene razón en su planteamiento. Gracias por compartir el mío.
MARI,
Ojalá todo el mundo pensara igual sobre los viejos formatos…ese panorama idílico que solicita es un sueño dulce que tengo algunas veces. Gracias por echarme el brazo por el hombro de este modo tan amable, se agradece un montón y gracias también por decir que esto nos incumbe a todos porque parece que se intenta transmitir justamente lo contrario.
Un saludo a todos y muchas gracias.
Interesante reflexión, aunque si fuera “productor” o editor, le pediría que la acortara pues da para varias entregas.
Mis reflexiones: en primer lugar, es un debate que nace viejo, pues empezando con el interesado, habría que asumir que de la literatura no vive mucha gente. La mayoría cobran como funcionarios. La ínfima parte que puede vivir de la literarura consigue sus ingresos de los derechos para adaptar sus historias al cine o la televisión. Con el mismo criterio, se debería eliminar el servicio de préstamo de las bibliotecas, ya que mucha gente no compra libros por ese motivo. No se puede hacer porque es cultura, etc. Olvidaba los premios literarios, galardones varios, cursos ad hoc, etc.
La música empezó a morir cuando llegó el CD. Las compañías creyeron hacer el negocio redondo a) vendiendo lo mismo en distinto soporte. b) vendiendo a bulto, pues la gente compra un CD por una canción o dos, ya que, al contrario que el LP, no se pueden escuchar las canciones. El cabreo al descubrir que se ha gastado 20€ en farfolla todos lo conocemos. Si huberan dejado vivo el formato LP (vinilo), este problema seria menor. Ahora es tarde.
Como en el caso anterior, los artistas musicales raramente viven de la venta de sus discos, pues sus ingresos provienen, sobre todo, de los conciertos, de la cesión de derechos para publicidad, cine, series, etc. La musica para discotecas se ha saltado este trámite y edita en vinilo, lo que es sintomático. A muchos artistas le resulta más rentable que se difunda su música, pues las ventas sólo son rentables para algunos artistas. Recomiendo escuchar el último CD de Calle 13 en el que piden a sus fans que se bajen el disco de Internet.
Si me decido ir al cine tengo que preparar 10 o 12 euros. Los precios son abusivos, y si la peli es un peñazo, te puedes sentir estafado. Añadamos que la tecnología hace que se pueda ver mejor una película en casa que en el cine, y cuando te acostumbras, es difícil salir de la queli.
Las producciones actuales no buscan su rentabilidad en la taquilla, sino en los derechos de emisión en televisión. Y se dirigen a un público que sale y aguanta los incovenientes de cine. Los chavales son el objetivo de la industria cinematográficaq y sólo hay que ver la cartelera.
Podríamos hablar de la otra “industria!, la industria por antonomasia: el porno. ¿Hay que respetar los derechos de autor en esta división? Verán que nadie se queja, ni siquiera Torbe. Ellos sí que se han adaptado a los nuevos tiempos y sólo hay que darse una vuelta por Internet. Si quieren una recomendación, entren en http://www.backroomcastingcouch.com para ver cómo se gana dinero sin invertir apenas. Puede que sea un fake, pero com idea empresarial es rompedora.
Los quejicas: Alejandro Sanz no ha hecho nada recordable desde Corazón partío. Sus impuestos los paga en el Estado de La Florida y te cobra más de 60€ por ver un concierto. No llores, chaval. Alex de la Iglesia se pone el barro antes de que le pique el tabardo. Con las trazas de su última película (el título, el tema) la cosa apuntaba a un hostión de categoria. La culpa es de los piratas (del Caribe VI) y todos contentos. Como alguien apuntaba, las descargas de pelis españolas son mínimas. Las otras (las guais) son puestas ahí por alguien que está dentro de la industria. Copia rusa, audio español. No me casa.
Si no les dieramos subvenciones tan generosas, todavía les tendría algo de lástima. Pero, es que la de Alex y las de otros, las he pagado dos veces. Que no me pidan que pague por tercera vez.
Aquí está mi editor; ¡corta, corta, corta! Pues eso hago. Un saludo
Lo que leo es casi todo traducido, en España se escribe muy poco bueno. Las series TODAS extranjeras, no hay ninguna buena en España, NINGUNA. AL cine no voy, pero de ir no iría a ver españolas, hay una decente de cada cincuenta; los periódicos apestan… Que se hunda la industria es lo suyo, ocurre con todo lo ineficaz. Mientras haya dinero el sistema se transformará… a no ser que los políticos se pongan a rediseñar y lo jodan, que es lo habitual.
Hasta que esto escampe busca un curro. Yo que fui librero ya lo he hecho y no es que me emocione, pero no me define mi trabajo.
Estimado colega y amigos: coincido en prácticamente todo tu largo post. Yo, por mi parte, como creador y autor audiovisual, voy poniendo mi granito de arena en mi blog.
Aquí dejo con tu permiso un par de links que tratan sobre el tema, por si alguna alma caritativa consigue cambiar de opinión.
Yo, a fuer de liberal -sí, sí, hay cineastas que somos liberales, que estamos en contra de las subvenciones y esas mamandurrias…- estoy a favor del P2P, pero no así de los “robos screeners” ni de las web que ganan pasta con trabajos que no son de ellos.
El modelo de negocio tiene que cambiar, la normativa de derechos de autor también, las entidades de gestión de los derechos de autor ídem de ídem o desaparecer. Pero sería conveniente que todos aquéllos aprendices de libertarios que se creen luchadores contra los ricos depredadores conocieran un 5% de lo que hablan, que supieran en qué consisten verdaderamente los derechos de autor, las subvenciones, el trabajo de las productoras audiovisuales y musicales, la gran cantidad de puestos de trabajo que hay alrededor de las industrias culturales; en definitiva, que no todos somos Amenábar ni Alejandro Sanz.
Un saludo y Felices Pascuas.
Luis Serrano
Cineasta liberal y profesor UC3M
losfilmesdelpez.blogspot.com
http://losfilmesdelpez.blogspot.com/2010/12/disciplinar-nuestro-comportamiento-un.html
http://losfilmesdelpez.blogspot.com/2010/12/derechos-de-autor-si-copyright-no.html
Hola a todos,
LUQUE FUENTES,
Es erroneo pensar que poca gente vive de la cultura, es una mentira bastante extendida e interesada. Siento ser tan duro pero es que, a estas alturas, estoy harto de intentar rebatir las mismas cosas.
A la música no la ha matado el abandono del vinilo o la desaparición del single que era algo que llevaba en desuso desde los años 70.
La industria, y no solo la cultural, fija unos precios para sus productos. Vuelvo a repetir: NO veo, por ningún lado, que nadie genere grupos de presión tan gigantes contra las empresas de telefonía por la relación calidad/Precio de sus productos. La gente no persigue con la misma alegría a las petroleras por subir los precios de la gasolina y tampoco se les piden explicaciones por esos precios.
¿El Porno? Pregúntale a Larry Flint sobre este particular. Fuera del porno negocios como Playboy han desaparecido o casi.
La industria del porno, por volumen de ventas y peculiaridad, no puede compararse con el cine convencional. Es un producto que se consume en casa. Bueno, ya me entienden. Cumloader o putalocura no son la Paramount. Con todos mis respetos para sus creadores, claro.
El propio Torbe decía que se había apretado el cinturón de sus producciones pero es que Torbe utiliza un equipo mínimo y dustribuye él mismo…¿Podría cada director español o extranjero hacer lo mismo? Lo dudo.
Date una vuelta por ahí y pregunta a las televisiones a cuanto pagan el minuto de emisión por producción hecha, a ver que te cuentan.
Si Alejandro Sanz quiere cobrar 60 euros por un concierto y cree que la gente va a pagarlo que lo haga. No voy a conciertos de Alejandro Sanz, ni compro ni un disco suyo. Será porque la industria musical o Alejandro Sanz no me ponen una pistola en el pecho para que lo haga como parece que hacen con algunos de vosotros.
A mi la peli de Alex de la Iglesia me ha parecido un peliculón.
Los problemas de las películas españolas son otros que no tienen que ver con este debate directamente. las descargas, muchas o pocas, son solamente una de ellas. Pregúntenle ustedes qué le parece a Santiago Segura eso de la piratería y si le afecta o no.
Si calle 13 hace el gesto hacia la galería de invitar a la gente a que se baje su música de internet habrá que ver las cifras de Calle 13 y cuantos discos venden independientemente de que se descarguen sus discos en España. Repito, no todo el mundo es igual.
¿Subvenciones? Por la misma regla de tres no deberíamos de pagar por los tomates, que están subvencionados, o por el transporte público que también lo está. No veo que nadie proteste por ello con tanto ahínco.
ROJOBILBAO,
Tu mismo lo dices “no iría a ver una película española porque hay una buena de cada cincuenta”. Ni de coña. Entiendo que en el cine europeo el porcentaje será menor y en el americano también.
¿Fuiste librero? ¿Quiere decir que tuviste una librería o que trabajaste en una?
QUé manía con que me busque un trabajo diferente del que tengo…dais por hecho que no tengo otro.
Espero que nadie tenga que pasar nunca por nuestra situación. Me llama la atención que nadie parezca demostrar ni el más mínimo de piedad, je. El pensamiento parece ser: “si te tienes que joder, te jodes, pero no me toques las narices que quiero seguir disfrutando de esta inmensa barra libre”. Estupendo.
Esto demuestra las enormes cantidades de cinismo del debate: lo normal es que se diga que un recorte de los accesos a las descargas conculca los derechos de los internautas. Yo me pregunto: ¿Qué pasa con mis derechos? ¿Qué pasa? ¿Nadie va a reconocer que tengo una serie de derechos? Parece que no. En todo caso tampoco pretendía ni un debate, ni un arrebato de solidaridad solo fotografiar una situación.
FILMICOPEZ,
Gracias por su solidaridad gremial. Yo si creo en la subvenciones pero eso sería otro debate. Otro debate muy interesante porque todo el cine, como cultura que es, está subvencionado. Gracias y disfrutaré de tu curro y, quien sabe, a lo mejor de una de estas tenemos que trabajar juntos de 9 a 5. Je.
GRACIAS A TODOS Y UN SALUDO ENORME.
@Insustancial Te lo explico un poquito mejor que no no debo haberme explicado bien:
- Los contenidos contenidos “culturales” apestan en su mayoría, son caros y no se pueden devolver/reclamar.
- Existen lobbys a los que me veo obligado a pagar sin que pueda decidirlo por medio de leyes. La “industria cultural” actua practicamente como una mafia que no permite el libre mercado para que yo pueda elegir si de verdad compro que “productos ya a quien”. Lo del precio justo no es que elija yo lo que quiera pagar… es que el precio que piden por las cosas es abusivo y por eso no compran o sólo compran cuando se lo pueden permitir y el producto merece la pena. No consumen más (nada de piratería ni descargas ilegales ni nada de eso) por que lo que quieren no lo encuentran en distribución o si lo encuentran es a una calidad que da pena a un precio que es un insulto.
- Yo no corro a descargarme nada gratis amigo. No sé de donde sacaste eso, pero no te lo investes. Si me ofrecen por ejemplo la película: “Los albóndigas se van de excursión” a 3 € lo mismo me la compro por si me apetece verla de nuevo alguna vez más y echarme una risas. Si no me la compro no es por que la tenga pirata ni me la pueda descargar gratis. De hecho si tueviese opción a tenerla por un precio adecuado al valor que le asigno y tener una copia sólo digital seguramente pensaría en la primera opción. Este razonamiento no es para nada absurdo y es el responsable de que haya gente que sigue comprando contenidos independientemente de que bajen o no contenidos de internet.
- Yo descargo cosas de internet que pago y otras que efectivamente son gratis sin dejar de ser legales. ¿Tiene eso algo de malo? La tele también la veo gratis. Bueno, la veía.
- Yo si pediría que el acceso a internet sea universal y gratuito pero eso no viene al caso de este debate. Aquí se enfrenta una industria a los consumidores que no quieren consumir, son leyes de mercado. Acceso a internet si queremos tener y si pagamos sin muchos reparos, la industria de los proveedores de acceso tiene también sus cosas negativas como la relación calidad precio, pero, como decía, eso es otro tema.
- ¿Seguro que es falso? En muchas páginas de enlaces puedes comprobar tu mismo como la gente valora lo que han visto. La norma general suele ser que ningun contenido pase un corte de “aprobado”. Hay algunas excepciones pero poquitas. Pasa lo mismo en televisión que la gente ve lo que echan por entretenerse un rato pero dudo mucho que pagasen 6 euros por ir a un cine a ver a Belén Esteban pegando cuatro gritos. No sé si me entiendes.
- La diferencia con otras industrias el tema de las garantías y las normativas. Garantías ninguna y mucho abuso de la “industria cultural” frenando usos legales de las obras con excusas baratas y frenando la libre competencia en un mercado canibalizado por las grandes productoras.
- En mi ciudad hay un único cine. El otro que había cerró y no precisamente por falta de afluencia de gente. Las salas se llenaban literalmente hasta que comenzó a disminuir progresivamente la calidad del material y del acondicionamiento y servicios del mismo, prolongación exceisva de títulos en cartelera… Todo eso se debe a una falta de inversión y a las obligaciones absurdas que ponen las distribuidoras. El otro cine ha visto su oportunidad y sólo ha invertido en mejorar algo la calidad ahora que sabe que no tiene competencia alguna. Lo peor de todo es que lo ha hecho por que saben que si no pese a no tener competencia la gente tampoco iría…
- No existe forma alguna de escuchar la música de un disco sin primero abrirlo. Un disco abierto no te lo dejan devolver. Si el disco tiene 12 canciones y te gustan 4 las otras 8 te las tienes que comer. De parte de la industria se coarta cualquier intento de deshacer esta desfachatez para justificar producciones musicales mediocres en su mayor parte con algunas excepciones.
- Precios desorbitados hasta por los que son sólo un puñado de letras, no me entienda mal. La culpa de que la gente no lea suele ser precisamente que el precio de los libros es abusivo. Me puedo leer entre 6-8 libros al mes. Si tuviese que comprarlos necesitaría 3 sueldos como el que tengo. El intento de la industria con este burdo intento es evitar que la gente pueda prestarse cosas con los medios tecnológicos a su alcance para tener más control sobre lo que podemos o no cosumir y casi obligarnos a los que tenemos inquietudes culturales y nos gusta conocer antes de comprar y no la cultura a precio de lujo. Las leyes ya estaban perfectamente redactadas para que se pueda atacar a los piratas de verdad, este ataque va contra otros usos que no me queda claro del todo que no sean lícitos o justos.
- Lo siento mucho pero no terminas de entenderme ni lo que dices es estar de acuerdo conmigo. La gente no quiere consumir los productos que la industria les ofrece. No los quiere comprar y por eso no lo hace. Mejor dicho, el que compra es por que quiere hacerlo y no es un hecho excluyente. Es mucho más difícil de lo que crees encontrar a alguien que sólo descarga material y que no compra (pese a que pueda obtenerlo gratis) o que no descarga gratis. Pasa un poco como con la tele. La gente enciende los televisores casi por incercia pero cada día hay más gente que no ve la tele y no es precisamente por que nadie la piratee. Se ve menos televisión pese a existir mayor oferta por que la calidad brilla por su ausencia (pese a ser gratis). Algunos hasta pagamos por determinadas cosas que podríamos tener gratis en la calidad de la televisión (o sea ninguna), ¿Por que no iba a pasar lo mismo en internet?
Enfocaís el tema como un diálogo de absolutos (besugos) en el que sólo caben ideas que son en su mayor parte falaces. Los datos de las tendencias de mercado y de como las nuevas vías de comunicación suponen el verdadero problema para la industria cultural convencional. El problema es que se sigue atacando por sistema a los consumidores en lugar de atender a sus demandas. No hay diáologo, no se ofrecen productos atractivos y se venden como pérdidas unas cifras que en realidad corresponden en muy pocos casos a pérdidas reales.
Me pregunto de verdad por que no piden los autores, los creadores, leyes que les protejan mejor de contratos abusivos y eviten las actuaciones semi-mafiosas de productoras, distribuidoras y gestoras de derechos. Estoy seguro de que se arreglarían muchos más problemas que con estos ataques absurdos con pólvora mojada.
Hola Excelso,
-Los contenidos culturales son los que son y no estás obligado a consumirlos. Decir que son en su mayoría buenos o malos es algo que, querido amigo, es una opinión personal.
-La industria cultural no es un lobby. Un lobby es otra cosa bastante diferente y, ya que dices algo sobre leyes, lo cierto es que la última ley que han intentado que se aplicara no se ha llevado a efecto dejando bien claro quien tiene el poder.
-Tus apreciaciones sobre lo que es libre mercado no dejan de ser chocantes: ¿Libre mercado quiere decir un mercado sin regulaciones? ¿Sabes lo que nos ha pasado por permitir la desregulación de la economía y donde estamos metidos?
-Y aquí una cosa rara: al parecer no pareces muy interesado en comprar nada de lo que se te ofrece ya sea porque no tiene calidad o porque es muy caro. ¿Entonces? ¿Qué problema tienes? Que no lo quieres porque es malo o que lo quieres pero es muy caro.
-Por otro lado: la película, la canción o el libro pertenecen a su autor y a la empresa que lo saca a la venta. El productor tiene unos derechos comerciales sobre la obra y el autor otros. Es el productor o el distribuidor el que fija el precio puesto que es el que corre con los gastos de todo y el autor recibe un dinero a cambio y unos derechos generados por esa obra. Eso es así. Y es así en cualquier otra industria: tengo una textil, distribuyo el pantalón que hago y lo vendo al precio que creo que puedo pedir. Si el producto es malo o es demasiado caro se deja de vender o se liquida a precios más bajos.
-Sobre lo gratis: Me he perdido ¿hablamos de lo mismo? ¿De descargas? ¿De descargas que son gratis? Pues es todo gratis, no me invento nada ¿O es que pagas por las descargas que haces?
-Sobre los precios: incide en que tu pagarías si el precio se acomodara a lo que tu crees que vale eso. Un ejemplo muy tonto: ME ENCANTARÍA llegar a un bar y pedir un whisky y luego decidir el precio yo mismo teniendo en cuenta el servicio, la calidad del local, la música, el vaso, la clientela, la limpieza de los baños…desgraciadamente no es así. Es el empresario el que pone el precio y yo libremente decido si vuelvo a ese local o no. El consumidor no es el que elige el precio de las cosas. NUNCA.
Por otro lado: ¿Sabes cuanto cuesta producir una película, grabar una canción o vender un libro? ¿Sabes el dinero que se gasta en una campaña de publicidad, en la gestión de copias? ¿Sabes cuanto cobra un músico o un actor por hacer una película? ¿Los riesgos? ¿Los gastos de unos contratos? ¿Lo que se paga de IVA? ¿Los impuestos? ¿Cuanto cuesta una hora de estudio? ¿Quién paga cada parte del pastel? Es que pareces muy experto.
-No tengo nada que decir sobre si pagas o no pagas pero, por favor, no lo compares con la televisión cuya difusión es completamente diferente.
-El acceso libre y gratuito sí es parte de este debate. Claro que lo es, en tanto en cuanto las telecos dan acceso a unos contenidos que no les pertenecen.
-Si el consumidor no quiere consumir ya no es consumidor. Alguien que descarga ilegalmente no es un consumidor. Y no, no son leyes de mercado puesto que no hay competencia posible entre ofrecer las cosas gratis (y sacar una pasta por ello) y abrir un mercado de pago. Lo que digo es que, interesadamente, este debate no se tiene en ningún caso y que la gente paga por su acceso a Internet sin que se vea ni el menor atisbo de protesta o que se metan con el presidente del Telefónica.
Si como dices el acceso es malo y el precio alto ¿por qué no te niegas a consumirlo? Si yo pudiera ofrecerte un acceso gratuito a Internet, ¿lo utilizarías o preferirías seguir pagando 50 pavos al mes?
-Volvemos a lo mismo: la gente y sus opiniones. Las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una. ¿Que descargan y no les gusta? Pues muy bien. Enhorabuena por tener un criterio tan interesante sobre la obra de Hannah Montana o la última de Tom Cruise. ¿Qué quieres que yo le haga? No dirijo loa industria ni tengo el menor control lo que se produce.
¿Belén Esteban? ¿Dudas de que la gente corra a un cine a pagar por ver a Belén Esteban? ¿La gente ve a Belén Esteban porque es gratis? Yo creo que no, creo que en la creación de un fenómeno de esas características hay otros factores. Puedes ofrecer, gratis, una película de un perro cagando, regalar copias en la calle, colgarlas en streaming y no creo que porque sea gratis la gente las consuma.
-¿La diferencia es de garantías y normativas? Vaya, eso si que es exquisito…creo que la diferencia exacta es que la Industria cultural ofrece un producto difícilmente cuantificable: entretenimiento e intercambio de ideas. No es un tornillo o un jess extender. Es otra cosa, evidentemente. Si el mercado está canibalizado por las grandes productoras es una cuestión comercial y, vaya, una cuestión de leyes de protección de la industria de cada país. Le aseguro que en Francia o en Alemania esto no ocurre porque se protege bastante la producción cultural nacional.
-Siento escuchar que solo contáis con una sala de cine. ¿Las razones son que la programación era mala y la sala peor? Pues es normal que cierre. Ya está.
-Creo que la música de un disco puede escucharse antes en la radio y todos los centros comerciales contaban con unos puntos de escucha. Lo bueno, y es otra gracieta de estos tiempos, es que la gente dice que no es justo comprar 10 canciones cuando solo te gustan 4…la solución: Itunes. Ya está. Si no, siempre puedes acudir al single.
-No creo que la gente no pueda leer porque no puede pagarse los libros. De verdad. Creo que la gente no lee porque no quiere. Puedes acudir a una biblioteca y leer todo lo que te de la gana como hago yo. Enhorabuena por leer entre 6 y 8 libros al mes, es un record. Lo digo en serio. Ve a una biblioteca, la mayoría de ellas (todas) tienen un servicio interesante: pides un libro que no tienes y lo compran para que puedas leerlo.
-La industria cultural no obliga a nada, simplemente está intentando protegerse de un uso ilegal de su producción.
-La ley es una mierda seca y a la vista está. Es una ley vieja que no se puede aplicar en las condiciones actuales.
-Repito: Si la gente no quisiera lo que se ofrece ni siquiera se lo descargaría…espera…¿No es eso de lo que se habla cuando hablamos de películas españolas? ¿QUe es tan poco interesante que nadie se las descarga?
-Si la tele no tiene interés es un problema de la situación actual de la producción televisiva. Nada más y no tiene nada que ver con que se descargue o no se descargue porque la tele, como tu bien dices, es gratis. Sobre la mayor oferta, sinceramente, creo que cada vez hay menos oferta y menor calidad. Solo hay que ver los programas que hay y las películas que se emiten.
-¿Enfocamos? ¿Quien? Yo soy uno solo y, la verdad, no creo que yo haya sido refractario. Si vuelves a leer el artículo te darás cuenta de que digo algunas cosas y no muy buenas sobre el sector al que pertenezco, sin embargo en todos tus comentarios todavía no he leído ni un pero a la actitud de los consumidores de internet o un atisbo de “ah, bueno, en esto tienes la razón?”. Planteas los mismos argumentos una y otra vez, que leo una y otra vez en todas partes sin dar tu brazo a torcer: en este punto, el problema es tuyo y no mío.
¿Ideas falaces? Ahí va una: la industria cultural no satisface las demandas de los consumidores. Curiosamente es una industria basada en satisfacer las demandas de los consumidores, por eso se producen películas “para el gran público” (Que se dice por ahí) o se graban “canciones del verano”…porque parecen satisfacer a un número alto de consumidores que devoran este tipo de productos de temporada. Otra falacia: Se venden como pérdidas unas cifras que corresponden en muy pocos casos a pérdidas reales. ¿Podrías decirme cuales?
-La lucha de los trabajadores del sector por unas condiciones más justas de trabajo si que no tienen que ver con este debate pero, en todo caso, te digo que se toman. Ahí está ALMA defendiendo a la gente del sector y pidiendo continuamente que se paguen unos sueldos estipulados por convenio. De verdad que no veo como un problema laboral de estas características afecta al debate.
De hecho repito: no quiero debates, eso de ahí arriba está escrito para contar una situación concreta y nada más.
Un saludo
Entiendo que no quieras debate. Yo tampoco gusto de intentar debatir cuando empiezo a ver que la otra parte es contraria a entender el punto de vista del otro. Lo que no entiendo es por que quieres que se te entienda cuando tu no quieres entender.
Por lo que había leido tuyo te presumía más inteligente de lo que me parecen algunos de tus ejemplos y comentarios. Me imagino que es culpa mía por hacerme ideas demasiado rápidas.
Simplemente te intentaba explicar que la gente no consume por que es imposible consumir al precio que marcan y que no hay nada más falaz que decir que se tienen “Miles de millones de pérdidas” por las cosas que la gente no compra, ni pensaba, ni podría comprar.
En mi caso como te decía no dispongo de 100 euros o más para libros. Así que recurro al préstamo con amigos. Esto es lo que se intenta cortar por parte de la industria esa que tu dices que no es un lobby (pero que cualquier pequeño autor o editor te podrá poner mil ejemplos de por que sí lo es). Lo que se pretende cortar ahora mismo es el intercambio entre personas amparándose en la técnica empleada. Llendo al fondo es lo mismo compartir un libro en una red P2P que dejarselo en mano a tu vecino. Viajará más o menos rápido/lejos o llegará a más gente pero sigue siendo lo mismo. El que lo recibe sólo lo comprará si le merece la pena y no por que le obliguen a comprarlo.
Tenía montones de impresiones que darte con ejemplos para que entiendas como en la historia no es la primera vez que hay cambios así y que la industria se ha ido adaptando pese a ladrar tanto como ladran por que al final debe imperar la lógica hasta para los locos.
Entiendo que la industria se quiera agarrar con uñas y dientes a lo que conocen pero la defensa que haceís muchos que presupongo no sois los más beneficiados por ella me extraña y me produce una mezcla de amargura, pena y decepción.
EXCELSO,
Me encanta debatir, lo que no me gusta tanto es escuchar siempre las mismas cosas una y otra vez como en este caso.
Tengo claro que te encanta escucharte y que usas la técnica del urogallo, ese simpático animal que, se embebe tanto mientras canta, que no advierte la presencia de un depredador mientras lo hace.
Eres de la gente que lleva el debate a estos callejones sin salida. Y más cuando gastas tanto tiempo en llamarme “poco inteligente”. A la vista está que aquí el inteligente eres tú, no hay más que leer las cosas que dices una y otra vez.
Sobre todo porque alteras, más o menos, el discurso según te venga la feria.
Esto se acaba de una forma muy fácil: o te doy la razón o te doy la razón. O reconozco que me equivoco o reconozco que me equivoco.
Eres un intransigente. Enhorabuena.
Mantienes con la misma alegría que todo lo que se oferta es una mierda que la culpa de que la gente se baje cosas de internet es el precio sin reparar en algo muy sencillo: si todo fuera una mierda nadie perdería el tiempo es descargárselo y, claro está, nadie perdería el tiempo en montar una página de intercambio P2P y mantenerla si no fuera un buen negocio. Digo yo.
Con la misma alegría mantienes la tesis buenrollista de que se intenta prohibir el intercambio de usuario a usuario, como si el mayor porcentaje de intercambio P2P fuera entre usuarios. Pues vale, quieres creer en eso, pues OK, me parece estupendo. A la vista está es que después de cuatro días no vas a dejar de pensar así ni por asomo. Da igual que yo diga que la situación no era buena antes, que la industria flojeaba…da igual, a ti esta situación te bebeficia (de una manera un poco rara porque dices que nada te interesa) y quieres que siga así. Pues vale. No puedo hacer nada por convencerte de lo contrario pero es que espera…
NO QUERÍA CONVENCERTE DE LO CONTRARIO.
Solo quería
EJEMPLIFICAR UNA SITUACIÓN.
¿La industria cambia? ¿Tienes muchos ejemplos? Pues ponlos sobre el tapete, a ver si la mayoría tienen o no tienen que ver con la industria cultural pero, por favor…no me vengáis otra vez con lo de la imprenta que me va a dar algo de la risa.
Lo que a mi me produce una extraña mezcla de decepción, pena y amargura es que pienses que la gente que se baja películas de Jackie Chan o que abre páginas de enlaces para ganar dinero son los defensores de la cultura. Eso es lo que me hace mucha gracia.
uN SALUDO.
No he dicho que seas poco inteligiente. He dicho que te consideraba más, que es bastante distinto y de verdad esperaba que vieses el matiz.
El tema es que precisamente se critican las cosas desde los extremos que tu dices que yo defiendo y para nada. Las cosas suelen ser bastante grises. Lo que no se puede es pretender ejemplificar con ejemplos que rompen el contexto en el que se dan.
Puedo estar de acuerdo en este ejemplo concreto y aún así vemos el fondo de forma distinta. A ti te parece que las cosas son de una forma y me pides datos pero tu no los das.
Que la industria cambia lo sabemos todos: En los últimos años por ejemplo en la música pasamos de los vinilos a las cassettes y llegamos hasta los mp3s y empezamos ahora a ver algo de movimiento tiendas en internet. Camiaron los soportes y las posibilidades de ser copiadas y distribuidas (no sólo con fines comerciales) y con internet tenemos la mejor herramienta posible para hacerlo.
Tu crees que el problema mayoritario del contenido que circula por la red es por culpa de páginas de enlaces y gente que sube screeners… Por más que busco soy incapaz de ver nada que apoye tus datos. Los enlaces se crearon para no necesitar de estos sitios y si la gente los utiliza es por añadir algo de comodidad pero no son necesarios ni reducirían presuntamente el consumo que se hace de esos contenidos.
En el ejemplo de mis contenidos no hace falta decir que son todos una mierda. Simplemente que no son todos de lujo y que el precio que se pide por ellos es en su mayoría de lujo. Es como cobrar arroz a precio de caviar. Puedes consumir más o menos de cada uno, gustarte más o menos, pero los precios son distintos.
Lamento que pienses que me gusta tanto oirme que no debato y el resto de bonitos regalos que me haces en tu mensaje, pero nada más lejos de la realidad. Ese tipo de gente a la que mencionas son los que se abren blogs que nadie lee y/o raramente comentan. Yo intento responder a tu mensaje con el mío y que haya comunicación. Por si me quieres entender y podemos aprender algo el uno del otro. Sin embargo parece que no llegamso a un punto de entendimiento.
He intentando atacar tus argumentos con argumentos similares con hechos que considero son conocidos por todo el mundo. Me explayaría en darte más datos pero no sé si aún con ellos sería posible que dieses alguno por bueno (como por ejemplo los motivos ocultos tras las ley de economía sostenible que nos desveló wikileaks).
Se me quedan muchas preguntas y muchas cosas en el tintero y esto no da para mucho más. Lamento mucho si te ha sido una pérdida de tiempo. Intentaré exponer las cosas lo mejor que me sea posible por si consigo hacerme entender y te quieres tomar la molestia en leerlo y opinar.