Vamos a contar historias de otra forma

Hace una semana nos enteramos de un intento de golpe de Estado en Ecuador. Y gracias al hashtag #Ecuador (entre otros), los tuiteros de pro pudimos seguir la información minuto a minuto: las primeras revueltas de los policías, lo que decían los medios locales, el acorralamiento del presidente ecuatoriano en un hospital de la capital, las informaciones que replicaban las cadenas internacionales, lo que percibían los testigos desde Quito… ¿Es esto un reportaje en vivo? Yo creo que sí. Un reportaje colectivo construido por la comunidad tuitera, construido por ciudadanos corrientes y también periodistas. Una nueva forma de contar lo que está sucediendo en el otro extremo del mundo: la pregunta que se hace todo periodista es si se trata de una forma eficiente y si Twitter puede ser siempre un relato confiable.

La respuesta, sin embargo, no esconde el hecho de cómo Internet está cambiando la narrativa periodística. El storytelling 2.0 ha revolucionado las reglas de juego a la hora de contar un relato. La historia, por supuesto, sigue teniendo protagonistas, un planteamiento, varios puntos de giro durante su desarrollo, un clímax potente y un desenlace, al igual que ha sucedido siempre desde los tiempos de Aristóteles. Pero la manera de contar las cosas en los medios de comunicación on line se ha transformado definitivamente y de manera especial con la explosión de los medios sociales.

El discurso unidireccional del periodismo tradicional

El discurso unidireccional del periodismo tradicional

Un periodista no puede conformarse ahora con relatar su historia de un modo lineal y cerrado, sin participación de su audiencia, porque esa historia ha dejado de ser suya. El polémico Jeff Jarvis mete un dedo en el ojo de la profesión cuando dice que los periodistas deben abrirse a sus lectores/espectadores, porque sólo así podrán convertirse en habilitadores, en filtros, en organizadores de lo que pueda decir la comunidad.

En el post anterior, hablábamos de cómo la consultora IDEO estima que será la relación interactiva de un autor con sus lectores y la relación de esos lectores entre ellos.


Quizá la primera víctima de este nuevo storytelling sea la pirámide invertida y sus sagradas 5 W: los artículos, los reportajes, las columnas de opinión son historias y como tal no están cerradas, dejan interrogantes abiertos, fluyen en el tiempo y, gracias al potencial de Internet y de las redes sociales, son enriquecidas por la audiencia en un proceso casi sin final… como está ocurriendo en Twitter con el caso #Ecuador. En el pasado, el trabajo del periodista concluía una vez su historia, editada y cerrada, se publicaba o se emitía. Ahora es un proceso continuo donde la interacción con el consumidor de noticias cuenta y mucho.

Señala Ramón Salaverría, director del Departamento de Proyectos Periodísticos de la Universidad de Navarra, que se está pasando de la pirámide invertida al hipertexto: “Parece claro que las características hipertextuales del nuevo medio reclaman estándares redaccionales renovados que faciliten la descomposición de los textos periodísticos en unidades plenas de sentido“, dice Salaverría sobre lo que denomina la nueva célula informativa, la asesina de la pirámide invertida.

Grandes, medianos y pequeños medios de comunicación de todo el mundo se están dando cuenta de que no vale con volcar simplemente el contenido del diario, de la revista, de sus emisiones televisivas o radiofónicas en la web. Tratan de dar con ese Santo Grial que atraiga la atención (el bien más escaso) de sus públicos. Se ensayan constantemente fórmulas de presentar la información.

Uno de los primeros casos de esta nueva célula informativa se conoció en un periódico local de Seattle en 2007: el reportero Jerry Brewer siguió de cerca la historia de Gloria, una niña de once años con cáncer, y de su familia, que esperaba un milagro para su curación. Podía haber elegido contar esta historia desde una perspectiva clásica, un artículo cerrado. Sin embargo, además de la versión impresa en el diario, Brewer mostró al público en la edición on line del Seattle Times un diario personal de sus vivencias con los protagonistas de la historia, una galería de fotos, audios de Gloria, entrevistas audiovisuales con la familia y un foro de comunicación directa entre Gloria, sus padres y los lectores. Descompuso el relato en diferentes piezas informativas: todas tienen un sentido en sí mismas y, a la vez, dan sentido al conjunto.

Los paquetes de información son además multimedia: una combinación de texto, fotografías, vídeos, audios, gráficos e interactividad, presentados en un sitio web de forma no lineal, donde cada pieza informativa completa al resto y no es redundante. Es una historia multidimensional, donde la clave está en el usuario de esa información: es él quien elije cómo navega, por qué piezas y hasta qué profundidad.

Podéis echar un vistazo a cómo organiza la información sobre la guerra en Afganistán el Wall Street Journal, especialmente en su gráfico interactivo y actualizado a diario; o cómo el periódico brasileño Veja presenta la historia de sus partidos políticos. La técnica del timeline interactivo es la que usa también -en su cobertura de la catástrofe humanitaria en Haití- el diario USA Today o el relato de la agencia Reuters sobre los principales sucesos de la crisis económica que todavía nos golpea. También la vemos en la cadena ABC australiana, cuando cuenta los peores incendios que arrasaron el estado de Victoria en 2007. Algo ligeramente distinto nos trae la radio pública norteamericana NPR, al permitirnos disfrutar de los grandes maestros de jazz de todos los tiempos y conocer sus biografías.

Pero el storytelling permite más. El periodismo sigue reinventándose, rompiendo rigideces. Y son quizá otros sectores, alejados del periodismo, los que pueden servir de inspiración. Cuatro ejemplos:

  • El movimiento social We are What We Do reivindica con su proyecto Historypin la creación de un nexo de unión intergeneracional, mezclando las aportaciones fotográficas de los miembros de su comunidad sobre Google Maps y Google Street View, con el objeto de enriquecer el entorno social.
  • La plataforma Ushahidi para agregar información en tiempo real sobre catástrofes o emergencias y dar una respuesta inmediata.
  • El proyecto llevado a cabo entre el British Museum y la BBC para contar la historia del mundo a través de los objetos que marcaron cada época.
  • The Story of Stuff Project, liderado por la activista Annie Leonard, busca avivar la conciencia medioambiental de su audiencia a través de la interactividad y la claridad de conceptos.

¿Cómo creéis que evolucionarán los medios de comunicación en la próxima década? ¿Realmente la interactividad, las herramientas multimedia y la descomposición en piezas informativas ayudan a atrapar la atención del público?



Gafapasta, pero de los majos. Gaditano, pero de los que no son graciosos. Extrovertido, pero autista por elección. Periodista desde siempre, pero ahora dedicado a la Comunicación en cuerpo y alma. Contradictorio, pero con ganas de tener las cosas claras. Inmigrante digital, pero con espíritu nativo del 2.0.

16 comentarios en “Vamos a contar historias de otra forma

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  2. Otra vez nos has iluminado, Esteban!!!

    Personalmente, creo que los contenidos interactivos lo han cambiado todo. Y no sólo captan mejor la atención del público. Son capaces de darte una visión mucho más amplia de cualquier noticia.

    Nos has dado múltiples ejemplos de ello… Lo que está claro es que no es lo mismo leer el texto de una noticia, que leer ese mismo texto y tener la capacidad de aumentar la información hasta el límite que deseemos. Con videos, fotografías, infografías…

    Y todavía más si tenemos en cuenta a las nuevas generaciones… que buscan consumir los contenidos cuando quieran y como quieran. Y sin que haya esos límites a la información que antes existían en los periódicos, etc.

    • Gracias, Elena y Elsa… No, no doy clases en la uni, jajaja… pero mi profesión me gusta mucho. Creo que está en un momento crítico, reinventándose… con dolor, claro, cuestionándose muchas de las premisas que hasta ahora eran incuestionables. No creo para nada que sea una profesión en crisis: lo que está en crisis es una cierta forma de ejercer la profesión, pero el periodismo es más necesario que nunca.

  3. Observo con desolación que no has puesto un solo ejemplo de medios españoles. ¿Tan mal estamos?

    Gran artículo, vive Dios.

    • Hola, Iñaki. Gracias por tu comentario. No he puesto ningún ejemplo de medios españoles, porque sobre todo quería enseñar qué se hace fuera. Aunque es cierto que uno puede sentirse desolado, porque ejemplos patrios de reinvención del storytelling periodístico aún escasean. En el post anterior, cité el caso de Periodismo Humano, un pequeño medio capitaneado por el genial Javier Bauluz, donde los lectores financian las historias. Su punto de vista también está mucho más pegado a la audiencia. Otra apuesta -lamentablemente fracasada por falta de dinero- fue Soitu.es, una declaración de principios del periodismo ciudadano. En cuanto a los grandes medios… sí se han hecho cosas interesantes en coberturas importantes, pero hay mucho conservadurismo instalado en las redacciones. Algún ejemplo hay que seguir de cerca: en El País, su “twitter” privado, Eskup, habrá que ver si cuaja esta iniciativa… Ahora mismo están publicando una sección sobre jóvenes en paro, “Pre-parados”, que se hace con las aportaciones de los lectores… Bueno, son intentos pero hay que seguir investigando y profundizando en nuevas vías. Un saludo.

  4. Muy interesantes los ejemplos. Sigue ilustrándonos. Respecto a poder captar la atención del público…”un determinado público, claro” …creo que el reto es difícil. El mundo web ayuda a muchas cosas pero creo que también crea (será la sociedad, el volumen de información…o…o…) lectores/escuchadores/espectadores menos dispuestos a quedarse a mirar. Así que captar la atención ¿durante cuánto tiempo? ¿sobre cuántas cosas?

    • Gracias, Blanca, por tu comentario. Efectivamente, la lucha por la atención de tu audiencia es clave para la supervivencia de los medios de comunicación, que tienen que hacerse un hueco frente a las múltiples (cuasi infinitas) propuestas que ofrece Internet. El tiempo de tu lector es el recurso escaso por antonomasia. Los medios tienen por eso que reinventarse, ofrecer una propuesta de valor al navegante para que se quede en nuestras páginas: si le enganchamos con una forma diferente de mirar y contar la realidad y si, además, es algo constrastado por periodistas y donde se crea una comunidad participativa con los lectores, creo que la supervivencia futura está asegurada. Saludos

  5. Nada puede-podrá entenderse sin conectarse a esta nueva manera de comunicar. Eso está claro. Pero el problema es la credibilidad… los mmcc tradicionales la pierden a raudales, en muchas ocasiones, con todo movito. Pero hay una referencia clara, alguien a quien acudir para dejar claro tu disconformidad; incluso puedes, si llega a ser necesario, buscar el camino judicial.
    Supuestamente la información en Internet debería poder depurarse sola; es decir -por ejemplo- si lo contado en un blog es falso una y otra vez…acabará por no leerse. Pero la influencia de lo contado en la red (en ocasiones se ve como verdad absoluta) por la velocidad brutal que adquiere todo lo publicado en Internet (tan rápido -me permitís la comparación- como las operaciones financieras), puede poner en riesgo al Periodismo. Todos sabemos lo que ha ocurrido por dejar a los mercados financieros hacer. Ese es el miedo y la virtud del nuevo Periodismo en Internet. Todo el mundo puede aportar a la noticia, ya no minuto a minuto, podríamos decir segundo a segundo: plena inmediatez. Eso es bueno, pero hay que saber leerlo, filtrarlo. Lo que está claro es que no se le pueden poner puertas al campo, así que lo que queda es educar para las redes sociales. Nada hay más saludable que un paisaje abierto, un espacio para todos sin aglomeración… se despeja la mente y fluye la creatividad; sí, eso en el buen uso. Pero en la red, como en la vida real, también hay mucho mal… difícil de gestionar.

    • Hola, Marisa. Gracias por tu punto de vista. No me parece que la profesión de periodista esté en riesgo de nada. Precisamente, todo lo contrario. Pero para eso los periodistas deben entender que hay que evolucionar hacia nuevas formas de conectar con sus públicos, al igual que la sociedad ya ha evolucionado. Los que somos inmigrantes digitales debemos poner más esfuerzo en esa adaptación. Pero detrás de nosotros vienen los nativos digitales, con mucha fuerza, y para ellos no hay excusa de que alguien -en este caso, un periodista- no quiera contar las cosas de forma diferente. Por otro lado, no creo que Internet promueva mayores engaños que la vida real: on y off están cada vez más unidos. Ahí, es cierto, es clave el papel del periodista como un “curator”, en inglés, que viene a ser algo así como el comisario de una exposición, el curador, la persona que investiga, filtra y presenta el contenido de calidad a su público. Saludos

  6. felicidades Esteban por tu artículo! Muy interesante. Estoy de acuerdo en los cambios que se avecinan en todos los sentidos. Pero hay más allá de cómo nos adaptaremos y cómo sobreviviremos, me preocupa ese huracán mediatico donde miles de medios luchan por conseguir practicamente lo mismo, donde hay una saturación de la historia.. Qué futuro crees que puede tener el periodismo más de reflexión, de análisis, de investigación en ese collage de locura donde parece que si no estás en tuiter no eres nadie? conoces alguna experiencia en eSapña en ese sentido? Crees que otro punto de supervivencia del perodismo será el de fuentes??
    gracias y un abrazo.

    que me preocpa, más allá de si seremos o no capaces de adaptarnos…

    • Hola, Yolanda. Gracias por tu comentario. Tienes mucha razón, cuando dices que los grandes medios luchan por lo mismo. Pero precisamente ahí está la gran oportunidad para un periodismo 2.0, porque Internet hace posible el hiperlocalismo informativo: siempre habrá un tema que interese a la comunidad más perdida del rincón más alejado del planeta. No hay que aspirar a una audiencia de millones de personas: hay que volver a la raíz de servicio público del periodismo más clásico. Y la reflexión, el análisis, la investigación cuadran a la perfección con una nueva forma de contar las historias: cada vez veremos más plataformas de periodismo de investigación financiado (y completado) por los ciudadanos. Esos son los aliados del periodista y hay que recuperarlos: todo lo que se aleje de ese objetivo irá en un sentido equivocado. ¿Algún ejemplo español? A mí me gusta bastante Periodismo Humano, por su punto de vista diferencial y por su apuesta por el periodismo colaborativo. Te animo a que le eches un ojo. Saludos

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  9. Me parece muy acertado tu post. Sin embargo, creo que para alcanzar ese nivel de madurez ‘dosputocero’ no basta con que los propios periodistas queramos. Son los directivos los que deben ver la importancia de redactar un texto de prensa online con más y mejor información de la que venimos dando hasta ahora.

    Trabajo en la web un medio de comunicación deportivo y te aseguro que si hiciésemos cada noticia teniendo en cuenta todo lo que explicas, tardaríamos 20 minutos para elaborar cada tema, algo inpensable, teniendo en cuenta que nuestros superiores creen que tenemos que ser como una radio.

    Para hacer lo que dices haría falta más gente trabajando en la sección y eso, estando como estan ahora las cosas es bien difícil. A mi modo de ver este tipo de empresas quieren ver mucho contenido, muchas impresiones y retorno en ingresos por publicidad.

    • Hola, Xavi. Estoy de acuerdo contigo: el gran problema viene “de arriba”. Los propios directivos, muchos de ellos periodistas, no acaban de ver la oportunidad de hacer las cosas de otro modo. Es entendible en buena medida, porque están presionados con los índices de audiencia/lectores, porque se juegan el día a día en la batalla por captar publicidad. Pero también resulta descorazonador, cuando lo comparas con los intentos, experimentos (llámalo como quieras) que se llevan a cabo en otras partes del mundo, donde también ha golpeado la crisis publicitaria, dicho sea de paso. Precisamente por eso ha surgido una mayor capacidad de inventiva y de apuesta por nuevos formatos. Lo lamentable es que en España, salvo excepciones honrosas, los grandes medios contemplan la web como una ventana más del producto tradicional que elaboran: se contentan con volcar el contenido del periódico, de la parrilla televisiva o radiofónica y listos. Y eso no es la web precisamente. Se pierden las opciones de trabajar con la riqueza multimedia de internet. ¿Hace falta más gente? Según lo mires. Hay estupendos trabajos que se están haciendo en muchos países (incluidos pequeños proyectos en España), donde las redacciones están muy ajustadas: se apuesta por el periodismo ciudadano, por formatos de entrevista a través de redes sociales, por la cocreación, en definitiva, y por segmentar mucho el enfoque del medio. Esperemos que la necesidad obligue cada vez más a dar pasos en esta dirección, porque es una oportunidad para el periodismo. Gracias por tu comentario.

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